18 julio 2016

PYMES: ESTRATEGIAS DE SUPERVIVENCIA

PYMES: ESTRATEGIAS DE SUPERVIVENCIA 

Las condiciones en que se desenvuelven algunas variables sensibles y la obsti­nación con que los sucesivos gobiernos responden a las limitaciones nos hace pensar que lo que se les propone a las PYME son las mismas políticas macroeconómicas (en una versión más ordenada y profesional) pero sin transformaciones estructurales en la visión sobre el rol de las PYME en el desarrollo nacional.

Obviamente se siguen “recitando” los habituales discursos sobre la importancia de ellas en términos económicos, pero se obvia, tal vez el el rol estratégico que desempeñan en lograr avanzar desde una “democracia de baja intensidad” (Guillermo O’Donell) aun democracia intensa de la que pueda derivarse sin duda alguna la existencia de una República moderna y fortalecida donde no se generen dudas sobre su viabilidad y sustentabilidad.

A lo largo de los años transcurridos desde el inicio de una nueva etapa (1983) para la convivencia y el desarrollo democrático en la Argentina ninguna política pública estuvo dirigida a consolidar la alianza estratégica de los sectores populares mayoritarios con las PYME.

Lo que se diseñó y ofreció a las PYME no fue nunca más allá de un subsidio o las posibilidades de acceso a un imprescindible financiamiento que nunca supero el modo potencial y más aún, cuando las encuestas reflejan la baja utilización o el alto desconocimiento de los instrumentos que se diseñan para ella queda expuesto el divorcio –o mutua indiferencia- entre las PYME y los diseños que desde las políticas públicas se realizan.

Tal vez el último ejemplo de ésta realidad sea la aún celebrada Ley de Fortalecimiento a las PYME que compendia una serie de instrumentos paliativos que a nuestro entender no resuelven la cuestión de fondo.

¿Cuál es ésa cuestión de fondo?

La mesa de la consulta, del diálogo y del consenso no está preparada para las PYME. Las sillas dispuestas están asignadas a los sectores más concentrados de la economía y sus representantes.

Es así que una primera acción en materia política debe ser la inclusión de las PYME en sus propuestas y proyectos no sólo en términos nominativos-decorativos sino activos y que impliquen la presencia activa de éstas en el ámbito de las decisiones.

Lo repetiremos una y otra vez: estamos de acuerdo en que sin Industria no hay Nación, pero estamos absolutamente convencidos que sin PYMES la sustentabilidad de las políticas no sólo industriales, sino en materia de comercio, producción agropecuaria y servicios que se diseñen en pro de la construcción de la Nación no serán sustentables en tanto serán portadoras de una debilidad de diseño que más pronto que tarde habrá de dejar expuesta una asimetría que finalmente llevara a la ruptura.

Una política de Desarrollo Nacional que excluye a las PYME de los ámbitos de decisión y que sólo ofrece “nuevas formas” (denominadas “cadenas de valor”, “distritos industriales”) de participación de las PYME en la producción no es más que la convalidación de “status quo” funcional a las necesidades de las formas más concentradas del capital y que, cuando éste produce las crisis, rupturas o mutaciones, siguiendo su propia dinámica, son las PYME las que quedan marginadas y sin respuesta.

La estrategia de DESARROLLO INDUSTRIAL no sólo es una administración del comercio exterior o el recorte de algún impuesto o corrección de alguna Ley que se presenta como una “una política de defensa de la Industria Nacional” o un esfuerzo estatal para limitar un “costo argentino” entre otras. Es una muy mala señal la duplicación de los REPRO en tanto es trasladarle al conjunto de la sociedad la muchas veces desidia de los propios empresarios PYME en la gestión de sus empresas sólo sustentables con algún aporte del erario público.

El DESARROLLO INDUSTRIAL, como estrategia de largo plazo, debe contener de modo específico y claro cuáles han de ser las políticas y metodologías para que la PYME pueda recorrer el sendero de la modernización tecnológica, la incorporación de nuevos productos y diseños, de materiales novedosos e incluso, de nuevos sistemas de gestión de la producción.

¿Qué podemos hacer para que el impacto de estas incomprensiones sobre nuestra vida no conlleve consecuencias fa­tales? Muy brevemente precisemos el objeto de la incertidumbre.

La crisis[1], remite en todos los casos a una cesura, a una situación cuyo resultado podría parafrasearse al poeta diciendo “para bien o para mal, nada va a quedar igual”[2] y tiene, un largo periodo de incubación en el transcurso del cual los síntomas se van manifestando cada vez en forma más definida y precisa hasta que, un día, un acontecimiento, no importa cual, nimio, sin mucha trascendencia e importancia en sí mismo, aparece como la causa eficiente de todos los males, de todas las calamidades subsecuentes.

Entonces, para no alargar la cuestión, ¿qué es lo que ha pasado ahora para que se diga sin más que ESTA crisis es la peor en muchos, pero muchos años, que se desate una corriente xenófoba, gane adeptos el cierre de las fronteras comerciales, como si el fenómeno fuese una plaga contagiosa para lo cual, basta con ponerse en cuarentena, recluirse y aislarse, para garantizar el no-contagio?

Parece ser que un rasgo de estos tiempos es la no homogeneidad y la asimetría de los im­pactos que la llamada “crisis internacional” habrá de generar. El rasgo que caracteriza la “no homogeneidad” es precisamente la tendencia a la “desapari­ción de empresas, en particular las PYME debido a la dinámica del proceso de concentración del capital.

No es el momento ni el lugar, pero en todos los planos de la organización política y social, subyace un debate que cuesta admitirlo y desarrollarlo con objetividad y visión estratégica: la homogeneidad y la simetría no son modelos sostenibles en éste estado del desarrollo capitalista. Este debate lo podemos comenzar desde el mismo momento del nacimiento de un ciudadano, su trayectoria educativa, el desarrollo de sus capacidades y habilidades para su reproducción pero también a nivel, ya en nuestro foco de interés, en las PYME.

Los análisis económicos continúan abordando la problemática desde la macro, las políticas públicas elaboran planes generales y masivos y la sensación es que no se está obviando un aspecto sustantivo de la cuestión: los impactos- a diferencia de las tradicionales crisis ar­gentinas, son diferenciales, no sólo ya a nivel de sectores sino que también intra sectorialmente.

La paradoja es que se hace imprescindible abordar los impactos, diseñar y desarrollar res­puestas a una crisis global pero que debe ser abordada desde lo “microeconómico” ( cuando utilizamos el término “microeconómico” NO nos referimos ni por un instante a comenzar a trazar neoclásicas curvas de indiferencia para desarrollar una curva de demanda, sino que ponemos nuestro interés en la situación diferencial de cada uno de los actores, en particular las PYME) lo que obliga casi a un análisis caso por caso una suerte de política económica especializada, a medida, ¿es esto posible?

¿Cuáles son las estrategias que se comienzan a implementar en las PYME con el objetivo de sobrevivir:

·        Reprogramación o eliminación de horas extras (en muchos casos con compensación a los trabajadores). Absorción de “anticipos a cuenta de futuros aumentos”. Ajuste de los niveles salariales a los niveles convencionales. Eliminación de “bonus” o premios anua­les. Mayor rigurosidad en los pagos por productividad, puntualidad, asistencia, etc. No se han eliminado ni suspendido los comedores ni se han ajustado los menús. En general se mantienen los beneficios “no salariales” aunque es posible que los mismos sean rene­gociados o ajustados de mantenerse la situación.

·        Si bien hemos detectado que hasta ahora los despidos (como consecuencia de la reducción de ventas y ajuste patrimonial de la PYME) se han llevado adelante por goteo, esa metodología, acusa en las estadísticas se han perdido más de 25.000 empleos (algo así como 100.000 argentinos reducidos a la marginalidad y la exclusión) en un proceso que recién se inicia.

·        Un indicador de la estrategia que han adoptado las PYME se describe en un reciente Informe sobre Consumo Masivo:

Según un sondeo realizado por el Instituto de Estudios de Consumo Masivo (INDECOM), el trabajo informal creció un 40% durante el primer semestre, en comparación interanual.

"Los despidos masivos (o el temor a que éstos ocurran más allá de su concreción), en el ámbito público y privado, la baja rentabilidad de las Pymes y la inestabilidad económica favorecieron la precariedad contractual".

Los datos surgen de un relevamiento realizado sobre la base de un cuestionario a 816 Pymes ubicadas en el ámbito geográfico de la ciudad de Buenos Aires, La Matanza, San Martín, Rosario, Santa Fe capital, Córdoba, Mendoza y Mar del Plata. Asimismo, se incluyeron relevamientos de campo en vía pública y en diferentes Unidades de Atención Integral (UDAI) de ANSES.

La agencia DyN detalla que sobre el total de las firmas encuestadas, puntualmente el estudio se ejecutó sobre un 38% de empresas de comercios y servicios, un 16% del sector metal mecánico, un 13% del ámbito textil, un 12% del rubro gastronómico, un 11% del área de producción de plásticos y un 10% ligadas a la industria química.

IDECOM informó que un 29,30% de las Pymes consultadas "reconocieron que durante los últimos seis meses pasaron entre tres y cinco empleados promedio al régimen informal, eliminando las cargas impositivas y tributarias que les correspondían cuando esos trabajadores estaban incluidos en el régimen laboral".

"Además, el 13,30% de las Pymes afirmaron que celebraron con ese mismo promedio de empleados contratos de prestación de servicios trimestrales o semestrales a cambio de exigirles la inscripción en el régimen del monotributo", agregó.

El informe de INDECOM puntualizó que sobre ese total de Pymes, "el 32,20% afirmó que lo hizo para evitar la suspensión de los trabajadores, el 47,60% para no despedirlos y 20,20% restante para no llegar al quiebre definitivo".

Por otra parte, el 44% de las personas consultadas reconoció que se quedó "afuera del régimen de trabajo registrado en lo que va del año". En tanto, un 41,60% de los consultados reconoció que volvió a insertarse en el mercado laboral, pero destacó que lo hizo bajo condiciones informales, mientras que el 58,40% restante afirmó que aún sigue sin empleo.

Los datos difundidos dan cuenta de "una baja del 38,50% en la evolución de los trabajadores cotizantes que permanecen registrados, es decir, aquellos que deberían haber obtenido aportes patronales en esos meses". En el caso de las Pymes, el 33,10% reconoció que debe todos los aportes jubilatorios y de obras sociales, y el 66,90% restante reconoce que adeuda varios períodos y que especula con la posibilidad de adherirse a una moratoria en lo que resta del 2016. 

Las estadísticas evidencian que "en los primeros seis meses se registró uno de los peores comportamientos del mercado de trabajo de los últimos años, ya que a la desocupación se suman las suspensiones, los incumplimientos en los aportes y la caída del empleo registrado". Asimismo, el informe arrojó que "el 91,60% de los trabajadores dijo que aceptó estas nuevas condiciones de precarización laboral por el temor que les genera la posibilidad de perder sus empleos".

·        La contracara es que aquellas PYME en condiciones de sobrevivir a la crisis (condiciones desarrolladas sobre la base de importantes mejoras en materia de productividad con cambios técnicos en materia de bienes de capital o de organización de la producción, incorporación de alguna innovación o inyección de capital resguardado en ámbitos cuasi informales) no consiguen mano de obra calificada.

·        Queremos señalar que las pérdidas de puestos de trabajo señaladas por el INDEC son sólo un indicador. El problema es más grave porque nada dice del modo en que éstos requieren a la PYME la liquidez necesaria para hacer frente a los mismos (dado que en general se trata de antigüedades altas o la necesidad de adicionar “ayudas financieras” para evitar la posible conflictividad de los mismos derivados del Sistema de ART. Si bien en general negociado y pagado en cuotas, afectan el capital de trabajo de modo muy importante impidiéndole a la empresa ampliar su giro. La consecuencia (o podríamos decir, la solución –mala a nuestro entender pero solución fáctica verificada-, como lo señala el estudio que citamos, es el deslizamiento de muchos trabajadores hacia la informalidad laboral.

·        En éstos casos, y dado que en muchos casos, se trata de personal con mucha experiencia o bien capacitados y que las plantas de trabajadores estaban muy ajustadas, el Empresario PYME debe tener presente que en caso de revertirse el ciclo, le demandará costos adicionales volver a recontratar y especializar a los trabajadores.

·        Por lo señalado anteriormente, y con la mirada puesta en la deseada presencia de la PYME en lo que denominamos “la post crisis”, RECOMENDAMOS que, salvo que se detecte sobre actuaciones en la planta de personal o la existencia de falta de productividad o de manifiesta falta de disciplina por parte del trabajador, NO disminuir la panta de personal y sostener los niveles actuales.

·       En caso de trabajadores a los que les falte muy poco tiempo para acceder a la jubilación y salvo que ocupen oficios muy difíciles de suplantar (matriceros, por ejemplo) RECOMENDAMOS la posibilidad de anticiparle los salarios faltantes para la la jubilación y si es necesario recontratarlo pero ahora, externalizando la provisión de los servicios. (metodología que se contradice con lo que venimos señalando respecto de la pérdida de calidad en el mercado de trabajo)

·        Evaluar la posibilidad de acceder a los planes oficiales de sostenimiento del empleo que en general consisten en hacerse cargo de una parte del salario del trabajador (REPRO, PREBO (Bs As), etc). Debe tenerse presente que un “Procedimiento de Crisis, paso previo para acceder a los REPRO implica, como condición indispensable, la regularidad fiscal, lo que lleva a al dilema del “huevo o la gallina” que se resuelve de modo práctico con más informalidad laboral.

·        Los ajustes a los planteles, que aún NO se han verificado en las PYME (incluso en secto­res que públicamente han llamado la atención por el impacto que podría ya estar generando la situación económica) serán muy “meditados”. Debe tenerse presente la importante inversión en el desarrollo de capacitación y entrenamiento que desarrollaron las PYME en relación con su personal en los últimos 5 años. La posible pérdida de éste “capital intelectual” será motivo de un análisis muy detallado y exhaustivo por parte de la PYME llegado el caso.

·        En síntesis, nuestra RECOMENDACIÓN es evitar despidos. No resulta una estrategia que resuelva de modo fundamental y estratégico el impacto de la crisis en la Empresa.

·        Ajustes de gastos generales (ajustes a las dimensiones de las “cajas chicas”, disminu­ción de los niveles de autorización de gastos extraordinarios, mayor control de erogacio­nes no asociadas a la producción, etc.)

·        Hemos comprobado que las PYME que declaran encontrarse en situación de crisis “terminal” o cuya sustentabilidad está en duda son adversas a la contratación de expertos que puedan aportarle miradas críticas y diversas sobre el desempeño empresario pese a que les es posible organizar el acceso a los planes gubernamentales que se financian mediante Aportes No reembolsables (PACC y otros).

·        Ajustes en los gastos de representación y otros gastos asociados a la “imagen” o posicio­namiento comercial. En particular los gastos de viaje (por ejemplo hemos verifi­cado que el valor del km recorrido para la liquidación de los gastos de viaje, gastos de estadía y  manutención. Se eliminaron, en general, los llamados “gastos de homenaje” (regalos empresarios, a clientes y otras personas vinculadas en particular a la gestión). Se cancelaron suscripciones, abonos y cuotas.

·        El Empresario debe dar testimonio de austeridad y evitar dar señales confusas respecto de su conducta. Esta debe, en todo momento, dar cuenta de la crisis, de su deseo de sostener la Empresa de modo formal, de mostrar coherencia y consistencia en sus actos. Mostrarse solidario y responsable en todo momento y proactivo a todas aquellas posibles reingenierías de procesos o de costos que contribuyan a mejorar la productividad y la competitividad.

·        Se ajustaron los gastos  operativos relacionados con el comercio exterior. Se cancelaron participaciones en Ferias, Exposiciones, Seminarios, etc. Se reprogramaron y re planifi­caron las misiones comerciales.  En general se ajustaron los presupuestos a lo impres­cindible y a los potenciales resultados esperados.

·        Un aspecto importante fue la renegociación y reformulación de los costos de los seguros en particular en el rubro “rodados”. Se ajustaron las valuaciones y los riesgos cubiertos. Una medida de ésta “reducción de costos” significó alrededor de un 25% en promedio de los gastos aplicados al rubro.

·        En materia de producción se procedió a “recotizar” todos aquellos insumos “no estratégi­cos”. No obstante, podemos decir que en general se reformulo la política de abasteci­miento. Se trata de ajustar los stocks a los denominados “punto de pedido” o “puntos críticos”.

·        Se procedió a analizar la sustentabilidad de algunos productos. Así, se suspendió o repro­gramo la producción de los de menor rentabilidad o demanda.

·        El punto anterior nos obliga a RECOMENDAR al Empresario sostener una mirada crítica sobre lo que produce y en qué contexto se posiciona lo que produce, es por eso que, en nuestra opinión debe evitarse mostrar cierta “tozudez” respecto de tal o cual producto al que consideramos “estrella”. Reflexionar sobre ésta cuestión es fundamental y debe desarrollarse con total desapego y flexibilidad para comprender y ejecutar los resultados de ése análisis

·        Se ajustaron los horarios de producción y se desarrollaron inversiones en la infraestructura productiva para minimizar las “pérdidas o fugas silenciosas” de los factores de producción. Debe tenerse presente –que más allá de los avatares presentes de las tarifas de servicios públicos, éstos finalmente serán actualizados hasta llegar por lo menos a su costo de producción) obliga a analizar la planificación y programación de la producción bajo otras condiciones.

·        Debe tenerse pre­sente el alar­gamiento de la cadena de pagos, los incrementos en la mora (involuntaria o deliberada), el incremento de los cheques rechazados que ponen fuertes restricciones al financia­miento operativo de la Empresa. Reflexionar a “quién se le vende, cómo se le vende” lleva a tener que evaluar nuevos mercados, a intentar acceder a otros clientes que estén en mejores condiciones y a evaluar, desapasionadamente, la relación con aquellos clientes en problemas a quienes tal vez podamos apoyar para resolverlos y sostenerlos como tales.

·        Sostener la liquidez es de suma importancia, porque permite una mayor flexibilidad y capacidad de negociación tanto con los proveedores como con los clientes. Este factor es estratégico, dado que es el grado de liquidez la que junto a las mejoras en la productividad definen el pasaje de la crisis a las post-crisis

·        Es cierto que mantener el capital de trabajo y desarrollar estrategia para ampliarlo es básico y puede ser tomado como una señal para evitar la inversión en bienes de capital. Lo que estamos recomendando es que el proceso inversor en bienes de capital u otras ingenierías asociadas, deben ser atendidas con una mirada muy crítica en cuanto a que aporte hacen ésas inversiones, en éstos tiempos y de qué modo habrán de contribuir al posicionamiento en lo que denominamos “post crisis”.

·        Detectamos en las PYME la decisión de continuar invir­tiendo, fundamentalmente en la mejora de procesos productivos y en aspectos sustanti­vos de la competitividad. Las limitaciones en materia de financiación encuentran aún solución por la existencia de “stocks financieros” que les permiten la autofinanciación de aquellos proyectos que son considerados estratégicos. Pero, estamos observando que ésta capacidad ha sido ya prácticamente agotada dado que los “stocks financieros” de reserva –en caso de existir- fuero re direccionados a fortalecer el capital de trabajo.

·        No existen en sustitución líneas de financiación que permitan continuar con los planes de inversión pese que se anuncian tasas subsidiadas en términos nominales (cuando se calculan ésas tasas en términos reales resultan no ser útiles para acceder e incluso la cuestión de los requisitos son absolutamente incompatibles con el financiamiento de la inversión sado que incluso los planes oficiales no son más que meros “créditos hipotecarios” reforzados con “garantías personales”.

·        La estructura del capital en las PYME es una debilidad congénita y que refiere a una “cultura empresarial” endogámica. Es esta una debilidad ante la crisis que debería ser tratada de un modo más específico.

·        Hemos detectado que muchas PYME han comenzado a informar retrasos e impagos de obligaciones tributarias y sociales. Se cobra mal, se paga mal o no se paga.

·        No se verifican atrasos en los pagos de salarios. De acuerdo a al momento del año en que estamos (obligación de liquidar sueldos, aguinaldos)

·        En materia financiera, y dado los niveles de la tasa de interés vigente en los últimos 90 días, se ha limitado de modo voluntario el uso de los descubiertos o descuento de do­cumentos. No obstante esa limitación fue en muchos casos involuntaria. Los bancos ajustaron a la baja los límites a los acuerdos por sobregiros y descuentos. Si bien ésta situación permitió bajar los “costos financieros” fue una de las causas eficientes en la pérdida de calidad de la cadena de pagos.

Conclusión:

En nuestra opinión, la insolvencia que se expone en las PYME es un indicador muy peligroso respecto a cualquier estrategia de supervivencia que se elija, y los cierres silenciosos, las convocatorias y en muchos casos las quiebras llevaran a la desaparición de miles de PYME. Situación que ya hemos detectado y cuya ocurrencia se ha acelerado.





[1] El sustantivo griego “crisis” que designa la acción de “discernir, juzgar deviene del verbo griego “krinein” que significa “dividir, separar”. De allí que la palabra “crisis” remita básicamente a un momento de ruptura, de discontinuidad, de transformación y no de cambio, en tanto no puede asegurarse la continuidad. La versión latina indica que su origen está en el verbo “discrimen” (decisión, división). Para quienes provenimos de la cultura greco-latina, la referencia a la existencia de una “crisis”, poco y nada tienen que ver, en principio con la simultaneidad de una referencia a la “oportunidad”. Esta surge o no luego de que ya se ha producido de modo irreversible la “krinei”, es decir, la división y la separación. En idioma inglés, “crisis” remite a “breakdown” (collapse, crack-up), tampoco acá aparece la referencia a “la oportunidad”.
[2] Mario Benedetti

10 julio 2016

EL TAMAÑO ES LO DE MENOS.

2. Comportamiento de los capitalistas
Como organizador del proceso de producción, el capitalista es el personaje central de la vida económica.
Él es quien decide la naturaleza y el volumen de la producción deseada así como los métodos a utilizar. De este modo determina la composición física de su capital.
Una parte de éste se dedica a la contratación de trabajadores, otra a la compra a otros capitalistas de los medios de producción y, llegado el caso, una tercera parte se destina a la compra de tierras en calidad de activos económicos (si no se alquilan a los terratenientes mediante el pago de una renta). Una vez concluida la producción, los productos se llevan al mercado para ser vendidos.
Es aquí donde se evalúan socialmente las decisiones del productor, siendo la ganancia la medida de la pertinencia de las decisiones tomadas. Como el deseo de invertir el capital de la manera más rentable es la motivación del comportamiento capitalista, el éxito de una inversión se estima por la tasa de ganancia que proporciona.
Las decisiones de todo capitalista presuponen un arbitraje entre consumo e inversión.
La reconstitución y el incremento de los capitales individuales aseguran tanto el desarrollo de la producción como la reproducción y la consolidación del poder del capitalista.
Más allá de las decisiones individuales, la inversión se impone a los capitalistas como una necesidad social para su reproducción como clase. El consumo se presenta, entonces, como una deducción de la acumulación, ya que las decisiones que le conciernen están subordinadas a las restricciones de esta última. Por ello, las decisiones individuales se encuentran limitadas de manera estricta por la exigencia colectiva de reinversión.
Por esto la teoría clásica deja poco lugar para consideraciones psicológicas acerca del comportamiento de los agentes y propone una visión materialista del funcionamiento de la vida económica.
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Fuente: Capital, salario y crisis – Chritian Bidard – Edith Klymovsky (con la colaboración de Carlo Benetti) – Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco (México) – Siglo XXI - 2014

21 junio 2016

VICISITUDES DE UN PAIS AGROEXPORTADOR

Nuevamente, como lo señalamos en marzo del 2008 ( http://schwartzereconomia.blogspot.com.ar/2008/03/de-mal-en-peor-ante-un-nuevo-default_8429.html ):

"Amparados por el nivel que han alcanzado los valores de la soja y el maíz (commodities al fin), no podemos ver que esos valores responden a una maniobra especulativa de quienes virtualmente huyen del riesgo de los derivados financieros. Es decir, estamos dentro de otra burbuja que inexorablemente explotara y nos negamos a aceptarlo.”

El incremento del precio de los commodities en las últimas semana -y también lo volvimos a recordar acá hace unas semanas atrás posee para utilizar la misma analogía "espuma de cerveza" es decir, nuevamente aparece el componente especulativo.

Ahora, el precio de la soja propone un nuevo ajuste a media rueda en el Mercado de Chicago, aunque continúa por encima de los 418 dólares por tonelada. La oleaginosa desciende 0,48%, y se comercializa a u$s 418,15 por tonelada.

En lo que va de junio, la soja acumula una suba de 3,43% o u$s 13,87 por tonelada. El trigo, por su parte, retrocede 1,42%, hasta los u$s 171,32 por tonelada. El maíz, en tanto, se hunde 3,91%, hasta los u$s 159,34 por tonelada.

Pero quien crea que esos valores son sustentables está cometiendo un grave error de apreciación.

Esta alza del precio de los commodities en general refleja, nuevamente, una crisis financiera en marcha que tiene entre otros muchos factores el denominado "Briexit" y en consecuencia la especulación de derivados se traslada a los activos reales.

Obviamente, ésta crisis financiera en incipiente desarrollo nos traerá sorpresas sobre insospechadas insolvencias. Los CDS -Credit Default Swap- han estado incrementando el volumen transaccional y simultáneamente sus rendimientos y ya no es Argentina (corrida al espacio de los mercados de frontera) o un emergente como Brasil, sino la imposibilidad de realizar en el ámbito de la producción de bienes las tasas de ganancia de los derivados financieros.

Para el caso argentino el crecimiento del precio de los commodities es una excelente noticia, pero es tan buena, como peligrosa.

Buena porque como uno de los principales proveedores mundiales habrá de mejorar, aunque con algunos truenos y tormentas por la revaluación del peso, las finanzas públicas.

Pero lo peligroso es que ésa revaluación generé, en una sociedad más dispuesta a consumir que a producir, un impacto estructural al actual entramado industrial y una nueva vuelta de tuerca sobre la matríz industrial donde las llamadas “industrias naturales” bolveran al protagonismo de un siglo y medio atrás.

No hay percepción por parte de la “industria no-natural” de llevar adelante transformaciones que expongan un espíritu pionero y audaz, sobre todo en las PYME que reclaman una asistencia que luego no utilizan o solicitan liberalidades con total desapego a los impactos sociales que ésas demandas significan.


Es cierto que las PYME requieren una política, pero no como conjunto de decisiones tomadas por la corrección política y que revisten siempre el carácter de “especializadas” y justificadas en el erróneo supuesto de una “debilidad intrínseca”, sino que las PYME demandan ser parte, tanto en la construcción como en su desarrollo e implementación de las Políticas Públicas en general. 

22 abril 2016

PYMES: ALENTANDO EL DESALIENTO

PYMES: ALENTANDO EL DESALIENTO

1.    Una aclaración muy importante. Los economistas independientes tenemos una función en la sociedad no sólo definida por la “predicar sobre el corto plazo, la famosa coyuntura” sino analizar y rebelar como las políticas públicas, sean estrictamente políticas o sociales o económicas, generan consecuencias de largo plazo en todo el entramado social.

2.    De acuerdo a las estadísticas (al 31/12/2015) no se verifica en modo alguna una “invasión importadora”. Las importaciones del mes de enero y febrero del 2016 (cuando se publiquen las estadísticas de comercio exterior del 1er Trimestre de 2016) contendrán una parte importante de la liberación de las DJAI presentadas y observadas al hasta el 10/12/2015 y que fueron liberadas de modo completo el 23/12/2016

3.    En consecuencia, las “alarmas” que se hacen sonar sobre una supuesta “invasión importadora” tienen por ahora un alto contenido político no verificable.

4.    Sin embargo, dichas alarmas (aunque parezca que nos estamos contradiciendo) pueden tener su base de realidad en las declaraciones recogidas en diversos sectores empresarios (indumentaria, calzado, artículos de librería y otros bienes de consumo final) respecto a un importante aumento del contrabando fundado en lo que podríamos denominar un “descontrol en zona primaria aduanera” que tiene reminiscencias a la denominada “aduana paralela” (containers mellizos, manipulación del Nomenclador Arancelario o escandalosas subfacturaciones a efectos de abonar menos aranceles de importación, etc)

5.    Decimos “reminiscencia” porque ante las condiciones de alta inflación una “política económica no rebelada” es la permisividad en Zona Primaria Aduanera permitiendo el ingreso de mercaderías que son puestas en el mercado a valores irrisorios, induciendo y generando presión sobre al resto del comercio formal a una baja de precios y a una reorientación de los canales comerciales de la formalidad a la informalidad. Los propios actores cuya trayectoria en la formalidad es altamente reconocida enfrentan el dilema de la convalidación culposa, pero convalidación al fin) de éstas prácticas ante el riesgo de cierre o desaparición ante la caída de ventas.

6.    Pero no sólo el sector comercial sufre la amenaza de ésta “política económica no rebelada”, que se manifiesta en una fuerte recesión y también, caída de ventas o ralentización de la cadena de pagos.

7.    En nuestra visión, el fracaso de la política anti inflacionaria hace que se manifieste el desarrollo de ésta “política económica no rebelada” que presiona los precios a la baja pero que induce, como sucedió a partir del 2º semestre de 1998, primero a una aguda recesión y finalmente a una deflación donde sí, en ése momento el empleo –cuyo ajuste a la baja aún es marginal - se convierte de modo central en una variable de ajuste acompañada de alta litigiosidad por la imposibilidad de afrontar los costos y la gestión de los despidos.

8.    Debemos tener en cuenta que de modo preventivo el Poder Ejecutivo Nacional se declaró en desacuerdo con una “política de prohibición de despidos” y propuso en cambio una mejora importante en las prestaciones de desempleo. Esta es una solución extremadamente parcial porque sólo alcanza a quienes hayan cumplido una serie de requisitos de aportes a la Seguridad Social y como es de público conocimiento el empleo informal no es alcanzado por ésta prestación cuando son los primeros a quienes se despide. El denominado proceso de “desalarización” continua a paso acelerado y una mera prestación de desempleo es un factor adicional de exclusión social que alimenta “mercado laboral” muchas veces ligado al “crimen organizado” o incrementar la conflictividad social.

9.    Antes de continuar, como buenos economistas, debemos señalar que cuando decimos “política económica no rebelada” lo hacemos por una cuestión de elegancia. La palabra no elegante pero más exacta es “política económica perversa”.

10. Hace ya algunos años, en un Foro Aduanero le señalé a la entonces Directora General de Aduana que “la política industrial se resuelve en zona primaria aduanera” (lamentablemente nada ha cambiado que me señale de modo tajante el error de mis dichos).

11. Recesión, descontrol en Zona Primaria Aduanera no son los únicos temas que preocupan a los sectores empresarios PYME con quienes conversamos a lo largo de ya hace algunas largas semanas. Se debe agregar el poco profesional (a lo que debería incluir la permeabilidad que quienes lo administran muestran ante las Cámaras Empresarias Sectoriales en las que han prestado hasta su asunción servicios profesionales) modo en que se ejecuta la administración del comercio exterior que CAME (dando efectivas muestras de ello) ha apoyado de las más diversas formas.

12. La escasa profesionalidad o tal vez la ignorancia o una combinación de ellas le generan mediante el modo de administración del comercio exterior un “fuerte daño” a las PYME que no participan de “ése círculo de amigos, ex empleadores o ex compañeros de trabajo) incluyendo en el régimen de Licencias No Automáticas (LNA) a las denominadas “posiciones bolsa” del Nomenclador que incluyen partes, piezas, insumos o materias primas. Es decir, no ha existido la voluntad política y mucho menos la comprensión de la gravedad del problema que se estaba generando y que se transforma en un argumento más de  la recesión en curso ante la falta de certidumbre sobre la posibilidad de poder reponer las partes, piezas, insumos o materias primas que se dirigen a los procesos productivos de las PYME.

13. Esta situación genera un discurso por parte de quienes controlan una “cadena de valor” respecto de la imprevisibilidad de las PYME, de la baja productividad, de su desinterés por la mejora de la competitividad logrando así permear a quienes administran el comercio exterior para que autorice LNA solicitadas de modo directo por ellos a sus proveedores internacionales. Obviamente, simultáneamente,  se relajan los controles sobre los “precios de transferencia”.

14. Bajo ése escenario, la PYME es desplazada como proveedora, no por su “desapego y falta de compromiso” sino por la permisividad en la ejecución de la maniobra y paradójicamente, alentando el desaliento.

15. Bajo estas condiciones entendemos que:

  • Se debe demandar una mejor, efectiva y auténtica administración del comercio exterior señalando la necesidad de que el régimen contemple de modo fehaciente la existencia o no de producción nacional y que dé prioridad a la demanda de partes, piezas, insumos y materias primas con destino a la producción industrial

  • Se debe exigir que la Dirección General de Aduana (DGA) transforme de modo profundo sus prácticas de gestión y un mayor y más eficiente control de la Zona Primaria Aduanera y de la documentación que se presenta a la verificación para la nacionalización de mercaderías y contribuir a fortalecer al comercio formal


  • Se debe fortalecer en la DGA el área técnica de clasificación a efectos de acelerar los trámites relativos a darle mayor especificidad al Nomenclador Aduanero con el objeto de “desarmar” las “posiciones bolsa” y que éste pueda acompañar el proceso de desarrollo tecnológico y que el sistema arancelario no pueda ser manipulado mediante “las peores prácticas aduaneras”

20 febrero 2016

NO SEAMOS HIPÓCRITAS.

Es cierto que el 24 de marzo estará en la Argentina el Presidente Obama, representante, hoy, de una Nación que ejerce su concepción Imperial como también la tuvieron Inglaterra (y aún continua con las Islas Malvinas), Holanda (los casos más emblemáticos fueron la actual Sudáfrica y la India), Francia (Napoleón Bonarpate vació las reliquias históricas de Egipto y hoy muchos las observan embobados en el Louvre), España y los territorios americanos que nos incluye) e incluso Alemania (Togo donde hasta mi propio apellido tiene entre otros significados el de “negrero”, tal vez porque algún antepasado fue traficante de esclavos desde ésas tierras).

Concepción imperial que como categoría histórica fue bien definida por Eric Hobsbawm en la “Era del Imperio”.

Esa “era del imperio” no ha finalizado, ni habrá de finalizar hasta que el desarrollo del modo de producción capitalista haya cesado como modo hegemónico de producción y consecuentemente de organización social. No sé –seguro no lo veré porque seré seguro parte de la pila de huesos que señala Hegel – que modo de producción de bienes sobrevendrá para la continuidad de las mercancías, ni tampoco puedo predicar que los seres humanos que lo protagonicen habrán mandado al destierro la concepción imperial que alberga en los países en los que como se dice “el futuro llega primero” que hoy es los EEUU.

Va a estar en el país el 24 de marzo y eso parece herir la piel, la sensibilidad de muchos argentinos. El Presidente de los EEUU que nos visitó fue Bush tratando de imponernos el TLC y Argentina dijo –soberanamente NO. Esto no me hace kirchnerista, pero fue, lo debo reconocer una decisión de política internacional acertada para mi modo de pensar.

Pero eso no justifica que figuras impresentables como el “Cacho” Berrospe, Luis D’Elía (el mismo que avaló el Tratado con Irán que encubría la impunidad para los asesinos de la AMIA sean autores materiales o intelectuales, instigadores o “gallos ciegos” que dejaron hacer), rompieran la ciudad de Mar del Plata con la complicidad de un gobierno que luego los sumo activamente a la estructura de  la mayor época de corrupción de la la República Argentina en toda su historia que ni el “Dr Lingotes” como lo llamaba Rosas a Salvador María del Carril por su política monetaria podría haber emulado.

Esos “destructores” (y la larga lista de otros que deberían rendir cuentas) bajo el argumento del antiimperialismo llenaron sus bolsillos y el pueblo argentino no se inmutó durante más de 12 años de la política del “vamos por todo” que significó una política que ni Atila se animo a ejecutar en territorio del Imperio Romano: arrasar con todo. Durante más de 12 años e incluso con el aval del 54% de los argentinos convalidaron el “vamos por todo” que significó “tierra arrasada”.

Esos mismos hoy se escandalizan con una estructura política que hace no más de 60 días asumió un Gobierno que primero debe intentar reparar lo destruido por ése “huracán de corrupción y derroche del patrimonio de los argentinos” (que me perdonen los quemeros cuando digo huracán, no digo Huracán, el de la Av Amancio Alcorta y el estadio Ducó)

Pero vayamos al grano.

Repudiamos a Bush y su política imperial proveniente del Partido Republicano que hoy muestra como su mejor emblema al promotor de genocidios como Donald Trump. Pero sin que se piense que el Presidente Obama no representa la misma política imperial, no debemos olvidar que fue el demócrata Carter el que le señaló a Videla las violaciones a los derechos humanos que ocurrían en la Argentina, para luego ser catalogado por la dictadura como “comunista” y que envió a la Argentina en 1977 a Patt Derian, que se desempeñaba como Secretaria de Derechos Humanos en los EE UU y que condecorada en el Consulado Argentino en Nueva York le entregó al entonces embajador, Héctor Timerman, los pañuelos blancos que le habían dado las madres de dos desaparecidos impulsando de modo decisivo la misión de inspección a la Argentina que realizó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA en 1979

Jano, dualismo político, ejecución perversa de la política imperial, puede ser, jamás lo sabremos.

Pero si sabemos que solo 48 hs después de que la Comisión Nacional de los 25 (que se oponía a la Comisión de Gestión y Trabajo (cooptada por la dictadura) llamo a una huelga general y movilización aplaudía a Galtieri en la Plaza de Mayo.

Ésa Comisión de los 25 ya en 1981 había desarrollado algunas manifestaciones y convocado a una jornada de protesta el 22 de julio y el 7 de noviembre que se sumó a la procesión hacia el Santuario de San Cayetano en Liniers, bajo la consigna "Pan, Paz y Trabajo", concretando una movilización popular.

El 24 de marzo de 1982, día del sexto aniversario del golpe de Estado, emitió un comunicado en el que señalaba que:

"No hubo, no hay, ni habrá pueblo sobre la faz de la tierra que acepte dócilmente que se convierta a su patria, como nos sucede a los argentinos, en una timba especulativa y financiera, subordinada a los centros de poder económico mundial, se quiebre la industria nacional a través de la apertura indiscriminada de la importación, con su lógica secuela de quiebras, cierres, suspensiones y despidos, degradando a la gran mayoría de la familia argentina a condiciones de vida infrahumanas, sumergiéndola en la miseria, el hambre y la desesperanza".

En ese contexto, la CGT se convocó a la movilización del 30 de marzo con la consigna de "La Patria convoca al Pueblo". Ubaldini, exhortaba a concurrir a una marcha sin violencia, en la que se manifestara el repudio al gobierno militar y se exigiera paz, pan y trabajo. Al mismo tiempo, la central obrera afirmaba que

"... no acepta la imposición, ni el contubernio ni resigna tampoco su representación, de la misma manera que no renuncia al objetivo básico de impulsar el desarrollo del país, el pleno empleo, la distribución equitativa de la riqueza, la vigencia del estado de derecho y la Constitución Nacional. En síntesis, la justicia social, cuya búsqueda constituye para la CGT un compromiso permanente. Es con este espíritu que la CGT ha convocado al pueblo para movilizarse el próximo 30 de marzo, ejerciendo el derecho constitucional de peticionar".

Recibió el aval de otros sectores de la sociedad, fundamentalmente del movimiento peronista organizado en torno Movimiento de Unidad, Solidaridad y Organización (MUSO) del que formaran parte dirigentes como Antonio Cafiero y que luego de perder la interna que puso a Luder-Bittel como candidatos del peronismo en las elecciones en las que triunfó, afortunadamente Raúl Alfonsín, fue el impulsor de la “renovación peronista”.

La movilización se realizó y la dictadura reprimió ante el silencio de  millones de argentinos que como señalamos más arriba, 48 hs después, esos millones de argentinos aplaudían el “vamos ganando” mientras cientos de soldados argentinos provenientes de los sectores populares argentinos eran masacrados en las Islas Malvinas y que a su heroísmo deben sumar las tropelías (torturas, robo de alimentos por parte de la oficialidad y falta de capacidad de sus oficiales, torturas y vejámenes que jamás fueron juzgados).

Hoy nos “rasgamos las vestiduras” por la visita de Obama el 24 de marzo. Una suprimo acto de hipocresía.

Los argentinos no hemos llevado adelante, aún, una profunda autocrítica sobre el silencio que guardamos frente a la dictadura, silencio que nos hizo cómplices por omisión de la dictadura.

Y dijo esto pensando en lo que señala Finkelkraut sobre el Estado alemán en tiempos del nacional-socialismo: el Estado desarrolló y puso en marcha una máquina industrial para matar, hacer desaparecer, torturar, someter a vejámenes, etc. a quién no pensará o adhiriera a esa máquina.

Lo señala Finkelkraut y lo muestra la película “Laberinto de Mentiras”: hasta el último tornillo de ésa “máquina industrial” puesta en marcha y operada por el Estado fueron funcionales a sus productos: asesinatos, desapariciones, miseria de las mayorías y destrucción del Estado.

Obviamente, como una buena parte de los sectores medios y altos de la sociedad de la sociedad hizo uso del “deme dos”, la “tablita de Martínez de Hoz” mientras otros se fundían y eran enviados a la miseria, al desempleo (solo basta ver la película “Plata Dulce” para ver el comportamiento de ésos sectores que dieron lugar a todo tipo de estafas financieras y a la entrega de la soberanía nacional que hoy dice sentirse mancillada por la visita de un Presidente de los EEUU en una fecha que el mismo “pueblo” avaló con su silencio bajo la expresión, que muchos periodistas repitieron sistemáticamente: la opinión pública.

No debemos olvidar ni perdonar las desapariciones, torturas, asesinatos y todos vejámenes sufridos por los argentinos por parte de la dictadura militar, pero no debemos ser hipócritas: nos debemos una autocrítica profunda respecto de nuestras conductas y responsabilidades durante la dictadura si, verdaderamente, queremos tomar el camino del desarrollo que no es sólo económico, sino que es fundamentalmente político y social.


La visita de Obama es una circunstancia que no sabemos que nos aportará en ésta oportunidad. Por ahora es meramente anecdótico y quienes inflaman su verba para condenarla están mostrando una importante hipocresía

16 febrero 2016

“DALE PA DELANTE, LO ATAMO CON ALAMBRE”

Las razones de Todesca para apartar a Bevaqua del INDEC plantean un espinoso tema que nos lleva a reflexionar sobre el desarrollo argentino y más aún sobre nuestra cultura que, en última instancia, establece ciertas determinaciones al desarrollo económico. No son razones inocuas. Son fundamentales.

Dice Todesca: " "En el INDEC necesitamos otro ritmo", en el sentido, "aclara": "alguna gente creyó que esto permitía encerrarse en una torre de marfil hasta que terminara su trabajo".

Esto plantea una dicotomía entre las necesidades políticas y la rigurosidad científica.
Tal vez el ejemplo más claro es el tiempo y dinero -y que motivo la llamada de felicitación de Macri, al descubrimiento de las "ondas gravitacionales".

Claro, las "ondas gravitacionales" no le importan a la política argentina (independientemente del color, pelo, marca o lugar en el mundo) en cambio un indice de inflación requiere urgencia más allá de la rigurosidad científica para darle no solo seriedad y credibilidad sino dotarlo de sustentabilidad.

Bevaqua es una científica de la estadística y una super especialista en mediciones cuantitativas y como tal SABE y no construye "mamarrachos" sólo útiles a políticos y sindicalistas en su pelea por las CCT, donde el número final lo pone finalmente cuál ha de ser la moneda que pone el PEN en las obras sociales.

En los hechos, ésta polémica pone al desnudo, y sobre todo en las PYME a las que incluyo porque es una de sus debilidades, un debate entre racionalidad técnico-científica y el modo argentino "metele pata y sino lo atamos con alambre".

Por eso, éste un error gravísimo haberlo expuesto en ésos términos. ¿porque no se podía esperar 8 meses si todos tenemos una clara aproximación al quantum de la inflación?.
Me parece bien, y me solidarizo con Bevaqua, al no aceptar la "política del barniz" (que tapa la madera podrida y le da brillo) e inclinarse por la defensa y respeto por la rama científica que ejerce.

Las urgencias del equipo económico son el resultado de una suerte de "histeria" de MM con la inflación cuando la propia inflación del Congreso mostró una reducción entre Diciembre 2015 y Enero 2016, pero el equipo económico (Prat Gay y Cia) ven un final cercano a su metodología y en particular a su silla, porque sabe que su colega Melconian o el Presidente del BCRA se están probando el traje.

La salida de Bevaqua muestra puja: la urgencia de Prat Gay vs los que ya lo olfatean como "muerto político".

En resumen, una nueva derrota de la ciencia y de la calidad del desarrollo económico y un golazo para los chapuceros argentinos de "hacelo rápido total los argentinos son unos boludos que se comen cualquiera".


Mal, pésimo, deleznable.

13 febrero 2016

¿PORQUE SUBE EL DOLAR OFICIAL Y NO EL "BLUE"?

Hay tres explicaciones que los medios no mencionan al subrayar el incremento de la cotización por demanda.

La primera de ellas es que muchos importadores (sean de productos finales o de partes y piezas) están haciendo efectivas (y en los hechos pagando en promedio el 100% - o el 30% o el 70% según lo hayan pactado) de las DJAI atrapadas hasta el 23/12/2015 y que fueron puestas en su totalidad en "estado SALI".

Como muchas de esas DJAI estaban duplicadas, triplicadas y repetidas varias veces en una suerte de "tiro a la paloma" para ver quien la pegaba, los Empresarios que disponen de la liquidez necesaria no sólo para comprar los u$s sino que también pagar los gastos de la nacionalización alrededor del 50%), hacen uso de ellas para recomponer stocks o para sencillamente acumular stock porque de ésta manera pagan las importaciones a $ 14,80 (algunos a menos si lo hicieron antes) y van a realizarlas a un u$s (esperan de $18/19 si el tipo de cambio acompaña a la inflación) con lo cual están recibiendo una "renta dinanciera excepcional", en razón, como decimos siempre que el pasaje de una crisis a estar en la post-crisis, se resuelve por el stock de liquidez de cada empresa.

Cabe hacer un comentario. Si la recesión avanza, el sobre stock puede ocasionarle pérdidas financieras que pueden ser mayores que la "renta financiera excepcional" que obtuvieron por las diferencias de cambio. Allí ha de volver a jugar la cuestión financiera y puede dar lugar a una desalmada deflación.

Una consecuencia, que para nosotros era esperada, es que el Gobierno repitiera con las LNA (supuesta mente cumpliendo a rajatabla con lo dispuesto por la OMC (Ley 24425) lo se hizo con las DJAI.

Si liberan las LNA (tienen formalmente entre 30 y 60 dias de plazo, máximo 90) habrán de generar una sobre demanda de u$s que habrá de disparar el tipo de cambio generando un impacto no deseado en la inflación y un golpe importante en las reservas.

Recordamos que las LNA representan el 15% del Nomenclador, lo que significa que el otro 85% no está alcanzado y que muchos importadores, aconsejados por sus despachantes de aduana, resultan "maestros" de los saltos de partida y/o con "transas" en Zona Primaria Aduanera.

En consecuencia, hasta que no caiga la demanda por ejecución de las DJAI atrapadas hasta el 23/12/2015 el u$s seguirá su escalada alcista.

Si tenemos en cuenta que la validez de una DJAI era 180 días y un barco desde China a Bs As tarda unos 30/35 dias y las DJAI fueron liberadas alrededor de fin de año, es normal que la mercadería éste llegando en éstos días y que el proceso "duro" durará al menos unos 45 días más.

La segunda razón es que, también, en tiempos de CFK no se les permitía a las empresas girar utilidades.

Pues bien, es lo que están haciendo ahora y de allí la demanda adicional dado que muchas compañías multinacionales no aceptaron la re inversión (era obvio con el nivel de credibilidad y seguridad jurídica que brindaba el gobierno de CFK) y ahora sí, aunque con la limitación u$s 2 millones mensuales sí lo pueden hacer.

Este punto no es menor porque el monto de esas utilidades no giradas superaban los u$s 9000 millones.

En éstas condiciones, es probable que la cotización de del u$s supere los $15.

Ahora bien, es razonable pensar que a ése nivel de tipo de cambio muchas empresas que importaban, en particular insumos, partes y piezas, prefieran que no les aprueben la LNA dado que ésta tiene 90 días de validez frente a los 180 de las DJAI.

Por otra parte el BCRA ofreció un Bono en el que se comprometía a pagar en 6 meses las deudas pendientes de los importadores o las deudas. Eso significa que hasta agosto/septiembre la presión sobre el tipo de cambio se mantendrá.

Claro, siempre bajo el supuesto que la recesión será superada o minimizada, pero me huele a que sólo es un sueño y "los sueños, sueños son" (Maravilloso Calderón, fantástico Segismundo).

En el mientras tanto, el BCRA y la política fiscal deberán trabajar de modo conjunto para reducir la Base Monetaria (y claro, de allí que pensar en la atenuación de la recesión o evitar la deflación sea sólo un sueño) "secando" la economía de $, aún a costa de elevar la tasa de interés vía LEBAC ó no ser tan generosos en la re definición del impuesto a las ganancias y bajo el supuesto de como dice la historia económica argentina: "con dos cosechas salvamos la situación".

En los últimos días ha aparecido una tercera causa de tensión en el mercado cambiario (aunque era esperada, entiendo, por el Gobierno Argentino) la decisión del Juez Griesa de levantar el "injuction" sobre la cláusula "pari passu" para lo cual a más de que el Gobierno Argentino logre que el Congreso Nacional derogue la llamada "Ley Cerrojo" y Ley de Pago Soberano, el gobierno argentino debe pagar en "full" bajo los términos acordados con los holdouts hasta el 29 de febrero la cifra pactada con los que acordaron que asciende a u$s 1.200 millones.

Es altamente probable que el Congreso Nacional dé vía libre a la condición de derogar ambas leyes (pese a la oposición del ultra kirchnerismo), con lo que el Gobierno Argentino deberá depositar en New York Melon Bank la suma de u$s 1200 millones.

Si todo se cumple, habra de notarse una "perlita" del Balance del BCRA de la época K: Vanoli y sus antecesores computaban en las Reservas los u$s 694 millones embargados por el Juez Griesa correspondiente al pago a los tenedores de bonos que SI habían entrado en el canje kirchnerista.

En consecuencia, la cotización de u$s 1= $15,38 no debe sorprendernos, incluso, podriamos señalar que proyectando hacia fines de febrero podemos llegar a una cotización u$s1 = $15,50 que en mi visión no dará lugar a intervenciones "dramáticas" del BCRA pero si a operaciones en el mercado mayorista del Banco Nación.

Dios y la soja nos lo demanden.

10 febrero 2016

DESARROLLO O NEGACIONISMO

DESARROLLO O NEGACIONISMO

Ya en otras oportunidades, sea en forma escrita o en conversaciones con empresarios (particularmente PYME) hemos hecho referencia a la aceleración del ciclo de vida de un producto.

Esa aceleración se debe a la necesidad del capitalismo de mantener, como dice Marx, la inmensa masa de mercancías” siempre en el límite de una “obsolescencia programada” basada en los desarrollos tecnológicos de todo tipo y que han dado en llamar “una nueva revolución industrial”.

Sin embargo, si algo define la organización capitalista de producción es el movimiento y dada las “crisis recurrentes” en que éste cae (diríamos de modo ya casi cotidiano) la competencia inter capitalista obliga necesariamente a acelerar los tiempos de vida de los productos de modo tal de estar siempre un paso adelante y a una distancia lo suficientemente segura que evite ser arrollado por su inmediato competidor.

Para la mayoría de las PYME argentinas éste fenómeno parece ser exótico, digno de la imaginación de “Julio Verne” criollo el cual mezcla la realidad con la fantasía.

Es natural.

Después de muchos años de convivir en una economía cerrada, incluso al conocimiento de lo que sucedía en el resto del mundo, la sola convocatoria a reflexionar sobre el impacto que habrá de tener sobre la economía argentina en general y sobre las PYME en particular un nuevo caso “Lehman Brothers – 2008) ahora protagonizado nada menos que por el Deutsche Bank y que no es más que el “epifenómeno” primero de una deflación en China y de una recesión en Europa que ya asoma en los EEUU (obligando a la Reserva Federal a no subir las tasas de interés y debilitar al dólar).

Deflación china (crecerá un 4% aproximado anual en lugar de a una tasa del 6%), recesión (mundial ¿podríamos decir?) genera la necesidad de que la transformación tecnológica en curso (ya sea en los métodos de producción o en los insumos y materias primas que se utilizan o en las nuevas versiones de productos finales que sintetizan todas las transformaciones) acelere su irrupción en el mercado. Hay que desplazar competidores en un mundo en estado de letargo.

Pero como siempre señalamos, la crisis en sí misma no es lo importante (el capitalismo, como ya señalamos las vive de modo cotidiano) sino la post crisis. Se trata de responder- en particular para las PYME- la pregunta, ya sea a título personal o a un nivel más general: ¿cuál ha de ser mi lugar en la post crisis? ¿Podré pasar ésta etapa de “vibraciones (como le gusta llamar a las crisis un importante ex funcionario de la administración anterior) que va cribando, separando, seleccionando de modo darwiniano e instalarme en el porvenir?.

La aceleración de la “obsolescencia programada” y la mala calidad de la inversión desarrollada por la gran mayoría de los empresarios PYME (no digo todos, porque hay una selecta minoría que lo ha hecho de modo más que adecuado) hacen que abordar el mercado externo con ésta estructura industrial sea por lo menos una utopía, casi en el borde del “shakespereano” “Sueño de una noche de verano”.

Pero a éstas cuestiones (no me gusta llamarlos problemas) se suma, por parte de una alta cantidad de PYMES, la escasa propensión a la innovación y lo que es más complejo, la permanente visión "cortoplacista”, (cuyo fundamento puede ubicarse en la propia historia económica argentina) que no logra ser superada salvo por aquellos que poseen una visión de más largo plazo, una visión que podríamos llamar estratégica.

En el presente, las PYME asisten a dos fenómenos que parecen contradictorios pero que son típicos de la dinámica capitalista: mayor velocidad en el ciclo de producto y la necesidad de una visión estratégica para decidir inversiones. El corto y el largo plazo se conjugan de tal modo que su comprensión se hace muy difícil.

Las empresas, incluso las PYME, deben invertir hoy de tal modo de estar siempre por delante de las transformaciones permanentes de la dinámica capitalista.

Se trata de un ejercicio “gimnástico” que requiere una fortaleza singular para los Empresarios PYME; fortaleza que ha sido virtualmente atrofiada por la recurrencia a cerrarse sobre si mismos (un solo ejemplo: ¿Cuántas PYME están dispuestas a hacer una emisión de acciones y abrir su capital incorporando el control externo?)

Esa “atrofia” se vio reforzada por una política económica desarrollada durante los últimos 12 años que genera una inercia que hace que muchos empresarios PYME prefieran retornar al pasado, pese a que la sociedad parece haberse expresado en otros términos que se pretenden negar.

Como en otras muchas vicisitudes de la historia de la humanidad, los “negacionistas” siempre terminaron constituyendo una minoría donde primó el fanatismo y la venganza casi siempre con algún grado de crueldad expresada de las formas más diversas ya sea material o simbólica. Mientras tanto, la historia siguió su curso y reforzó aún más se imagen anacrónica.

Nunca hay que olvidar el pasaje bíblico de la mujer de Lot.

En la dinámica capitalista no es posible expresar nostalgia por lo que se deja detrás. Quien, como la mujer de Lot lo hace, queda inmediatamente convertida en una estatua de sal.

Nos convertimos en estatuas y nos inmovilizamos al futuro cuando dejamos de caminar hacia adelante por mirar hacia atrás. La mujer de Lot se convierte en una estatua, de lo que sea,  es la representación perfecta de lo que sucede cuando miramos al pasado: nos paralizamos.

El capitalismo es movimiento. Nunca una estatua.


Buenos Aires, 10 de febrero de 2016