15 enero 2016

COMENTARIO A LA RESOLUCIÓN MP Nº2/2016


schwartzer economía
innovación / modernización / recursos humanos / comercio exterior / costos / proyectos / tecnología / marketing / gestión / capacitación / relaciones institucionales / asuntos regulatorios y públicos


COMENTARIO A LA RESOLUCIÓN MP Nº2/2016

Esta Resolución ajusta determinadas posiciones (NCM) incluidas en la Resolución MP Nº5/2015 por diversas razones, básicamente en materia de libros y de productos que contienen “acero inoxidable” (insumo sin fabricación nacional, entre otros).

Por otra parte, se exceptúa de lo dispuesto en la presente resolución:

1.    a las destinaciones de importación definitiva para consumo que, a la fecha de publicación de la presente medida, cuenten con la Declaración Jurada Anticipada de Importación (DJAI) en estado de aprobada, en cuyo caso mantendrán su vigencia hasta la fecha de su caducidad,
2.    A las operaciones realizadas en el marco de los regímenes de muestras, de donaciones y de franquicias diplomáticas, así como también en el caso de importaciones de mercaderías con franquicias de derechos y tributos, de mercaderías provenientes del Área Aduanera Especial de la Isla Grande de la Tierra del Fuego, comprendida en la Provincia de TIERRA DEL FUEGO, ANTÁRTIDA E ISLAS DEL ATLÁNTICO SUR, originarias de la misma, y operaciones de importación realizadas por la SECRETARÍA GENERAL de la PRESIDENCIA DE LA NACIÓN, de corresponder su tramitación.
3.    Aquellas mercaderías ingresadas bajo el régimen de Courier o de envíos postales que no requieran tramitar las Licencias No Automáticas de Importación del presente Artículo 3°, quedan excluidas del régimen establecido en la presente resolución. Aquellas mercaderías ingresadas bajo el régimen de Courier o de envíos postales, que estuvieren alcanzadas por lo establecido en el Artículo 3°, sólo quedarán exceptuadas de la tramitación de Licencias No Automáticas de Importación en los casos en que sean destinadas para uso o consumo particular del importador”.
4.    A su vez, incorpora al Régimen de Licencias No Automáticas otras NCM

No obstante nos quedan algunas preocupaciones:

1.    Ésta Resolución MP Nº 2/2016 pone en evidencia que mediante una adecuada interlocución entre las Empresas y/o Cámaras es posible producir ajustes al Sistema de Administración de Comercio Exterior desarrollado.

Sin embargo la Autoridad de Aplicación debería definir cuál ha de ser la metodología para tal fín, que tipo de información se debe presentar; ya sea para la inclusión o para la exclusión y bajo que supuestos y modo será analizada la información que se solicite y presente

2.    No están excluidas aquellas partes, piezas e insumos en los que no haya producción nacional o que existiendo producción nacional ésta no se adapte en calidad, calidad y requisitos de calidad entre otros a la demanda interna de los productores, sobre todo en aquellos casos donde la oferta nacional quedó rezagada respecto de la demanda de los productores nacionales ya sea por motivos, tipo de tecnología, calidad, capacidad de producción, etc. En dichos casos ésos insumos partes y piezas deben ser excluidos del Régimen de LNAP por parte de la Autoridad de Aplicación.

3.    Debería incluirse que las importaciones de partes y piezas a ser utilizados como repuestos de máquinas y equipos parados o en reparación programada puedan ingresar por el sistema de “Courier” hasta al menos u$s 3.000 en caso de que éstos repuestos fueran alcanzados por las LNAP y no existieran sustitutos de producción nacional (tal lo señalado en punto anterior)

4.    Se debe, taxativamente, señalar en el Régimen de Aduana de Frontera hasta que volúmenes son autorizados disponer de “libre franquicia” cuando los bienes transportados sean objeto de LNAP

5.    No esta taxativamente dispuesto que cumplidos los 90 días que dispone la Organización Mundial del Comercio las LNAP serán aprobadas de modo automático. Dicho artículo debe ser o bien abrogado o bien dicho plazo (que no esta contemplado en las disposiciones de la OMC) debe ser al menos de 180 días.

La OMC señala que la validez será establecida con criterio amplio. Señala la OMC: “El período de validez de la licencia será de duración razonable y no tan breve que impida las importaciones. El período de validez de la licencia no habrá de impedir las importaciones procedentes de fuentes alejadas, salvo en casos especiales en que las importaciones sean precisas para hacer frente a necesidades a corto plazo de carácter imprevisto”.

Es en base a ésta determinación que señalamos que el plazo de 90 días establecido en la Resolución MP 5/2015 y ratificado por la Resolución MP 2/2016 es exiguo y arbitrario y que puede dificultar la operación del comercio exterior en particular cuando se trata de producciones no seriadas o adquiridas en el marco de los planes de producción de un proveedor que ya tiene previsto un plan de producción propio y determinado y que ésa demanda debe ser contemplada fuera de los plazos de producción del proveedor.

Cabe destacar que ésta decisión tiene implicancias de carácter bancario dado que no será posible pagarle al proveedor anticipos mientras la LNAP no éste debidamente aprobada dado que, en caso de ser rechazada el solicitante puede enfrentar un sumario bancario se girará las divisas y luego no pudiera cumplimentar el total de la operación.

6.    Tampoco se ha establecido de modo taxativo el plazo de aprobación cuando se trate de Licencias Automáticas ni tampoco, como señalamos más arriba, el plazo de duración de las mismas.

NOTAS MARGINALES

1.    Tal vez, enredados en Resoluciones que pueden o no sacar empresas del mercado y que con toda seguridad afirmaran “que ésta es una reedición de la los ’90”, el sector empresario y en particular las PYME, no logren comprender que detrás de las Resoluciones MP5/2015 y MP2/2016 queda delineada una verdadera política productiva que, a modo de parte aguas, definirá el destino o más bien, las intenciones manifiestas de la política productiva.

2.    Es precisamente la “política de los 90” la que le pone el marco que permite, como ya señalamos, la interlocución pero no la decisión. Es decir, se habrá de ejecutar un muy darwiniano proceso de selección que en una primera etapa sr abocara a establecer cierta protección sobre los “bienes no transables” y regulara, mediante un fino monitoreo, el comportamiento de los precios.

3.    Dado que los “no transables” ocupan en la “matriz productiva” un espacio marginal de la misma pero extremadamente numeroso en cuanto a cantidad de productores (pero simultáneamente una demanda que no cesa y que no está preocupada por discernir acerca de la legalidad o no de sus transacciones (recordemos, o tengamos en cuenta) que ninguna frase de los discursos o decisiones que ha de tomar el Ministerio de Industria anunciadas formalmente porque aún –a la fecha- carecen de las formalidades propias de la función pública) tampoco.

4.    Es decir, los denominados “mercados marginales” seguirán funcionando con su estructura a pleno (fuente de reclutamiento de una inmigración de baja calidad, trabajo indecente, percepción una masa sumamente importante de ingresos públicos (subsidios) dado que el mercado se funcionará con independencia de la estructura tributaria a la que harán caso omiso y sin la queja de los “productores nacionales” cuyo “lobby” logra ser “protegido por las LNAP en tanto son los proveedores de ése mercado (el formal es muy pequeño, intrascendente) al que abastecen con todo tipo de servicios.

5.    Como corresponde habrán de constituirse en un grupo de apoyo muy importante de la política productiva, pero deberán enfrentar un “multiplicador de Lagrange” impouesto por el Poder Ejecutivo Nacional: los precios.

6.    El “slogan” POBREZA CERO no pasa de una alimentación razonables, acceso a servicios públicos (fundamental mente agua y salud) y la posibilidad de participar –como demandantes- en los mercados marginales operan como redistribuidores de subsidios. Ese es una parte “dura” del gasto público, convertido luego en déficit fiscal, que no podrá ser removido por más que los gestores de la política económica lo pretendan realizar. Se da de bruces con una definición estratégica de la política económica.

7.    En conclusión, el área de los “no transables” y ligado al “consumo popular” continuara siendo una “zona liberada” a la cual, cada tanto ( es decir cuando excedan determinado nivel de precios) le prestará atención y porque no, alguna de castigo marginal.

8.    Pero para la “política económica” de ésta nueva administración presidida por el Sr Macri la cuestión central, básica y estratégica son los “transables”, es decir, aquellos sectores capaces de producir Manufacturas de Origen Industrial TRANSABLES, algunos dirán competitivas, fundamentalmente en el mercado regional y si pueden atravesar los mares, cuales nuevos “Marcos Polos” aplaudirán sin vergüenza.

9.    Es decir, ya tenemos el primer esbozo – bastante preciso- de cuál es la matriz productiva industrial por cuya definición bregamos:

MOI - Transables
No transables con alguna posibilidad de reconversión –bajo ciertas condiciones- en transables
Zona gris
Zona gris
MOI - Transables sujetas a cambios en política públicas (RREE, normalización, etc.) y acompañados de alguna política pública de promoción
No transables absolutos

Cuando señalamos "NO transables absolutos es que la política pública permitirá sin más trámite la existencia en su modelo productivo lo que en general se conoce como "La Salada" con sus características de trabajo informal, evasión consentida (que es la forma de subsidiar gran parte del consumo popular), etc.  

10.  Ahora, bajo éstas condiciones, y como ya hemos dicho, ante un pedido de “protección” la respuesta de la Autoridad de Aplicación es “las empresas deben mirarse para adentro”. Traducido es: ¿qué hicieron en materia de productividad y en mejora de su propia competitividad interna capaz de ser reflejada en el mercado?

La cuestión de la “competitividad” puede encontrar como “buena excusa” el denominado “costo argentino”. Pero ahí la cuestión es: ¿si yo te resuelvo los problemas de infraestructura y tomo medidas (ya lo ha hecho quitando el Impuesto a las Exportaciones Industriales vulgarmente denominadas “retenciones”) y diseño un sistema tributario verdaderamente progresivo y pro-industrial, ¿vas a exportar o seguiras proclamando a los cuatro vientos que es el Estado (en cada una de sus jurisdicciones) la “máquina de impedir” teniendo presente que ésos argumentos son un rasero que iguala? Hay que tener presente que el Estado Nacional ha “sincerado” el tipo de cambio y que ya no estamos bajo un sistema de tipos de cambios múltiples, sini que hay un verdadero Mercado Único y Libre de Cambios (MULC)

11.  Pero centremos nos en la productividad. Y es ahí donde empiezan los problemas y poco y nada sabemos de ella. Han empresas PYME que han invertido su rentabilidad (por más que se haya declarado su permanente tendencia a la baja) con alta calidad y visión estratégica y hay PYME que han convertido en mera renta ésa “rentabilidad” adicional que les garantizaba una economía (prácticamente cerrada) con un voraz sector gobierno pero que permitía el descuento de ésa voracidad trasladándola a precios ( de allí un esquema donde el alza generalizada de los precios, compensada en algunos con una compleja y no siempre razonable política de subsidios en muchos casos cruzados).

12.  A la política económica del Sr Macri sólo le interesan los primeros. Quienes no llegaron a comprender que “ser empresario” es convertir la “renta en capital” son “empresarios rentistas que resultan para el sector moderno (es decir aquellas que han invertido con calidad de las más diversas formas) una carga ya imposible de sobrellevar.

13.  Obviamente la re estructuración industrial ( la producción primaria) ya lo ha hecho, plantea insoslayablemente la cuestión del empleo. Allí también aparece la cuestión de la calidad. Hay empleo (mano de obra) de calidad, capacitada, con disponibilidad y un enorme masa de trabajadores que ya existe y que la re estructuración industrial habrá de contribuir a engrosar.

14.  Allí una dura política de empleo. Ha de existir una muy profunda política de re capacitación (a lo que se resisten muchos trabajadores) y seguramente, en el mediano plazo, una reforma laboral –que estimo será hecha con “cuenta gotas” pero que habrá de resistir los embates del sector sindical ( en mi visión el Gobierno del Sr Macri no caerá en una negociación que termine alimento las cajas sindicales como la Ley 18.619/1970 y sus modificatorias ni permitirá avanzar en materia de derechos sindicales como la Ley 20.744/1974 y sus modificatorias). Es decir, no creo que el Gobierno del Sr Macri cometa los errores de Feldman, Casella y otros en materia de negociación con los sindicatos). La declaración hace pocos días de un alto funcionario (Prat Gay) respecto de que será responsabilidad de los sindicatos cambiar salario por empleo, anticipa los término de la negociación.

15.  En resumen, gran parte de nuestra “masa crítica” de asociados será presionada para o bien correrse hacia el sector marginal de la economía (donde su capacidad de adaptación será discutible o hacia lo que denominamos “el cierre silencioso”). Salvo que las Instituciones representativas desarrollen estrategias de supervivencia y les permitan llevar adelante una reconversión que siempre es posible.

10 enero 2016

Sobre la administración COMEX


El Secretario de Comercio, Miguel Braun, le aseguró al presidente de la más importante representación PYME que además de las licencias no automáticas se aplicarán medidas para-arancelarias a fin de impedir la destrucción de fuentes de trabajo. “Tenemos instrucciones precisas del Presidente Macri de cuidar los puestos de trabajo y defender a la industria de la competencia desleal externa”, manifestó Braun en la audiencia que le concedió al titular de la CAME.

Es muy importante subrayar que nos hacen estar atentos y preocupados sobre éste tipo de “administración del comercio exterior”, para ser más precisos las importaciones.

1.   La primera cuestión surge de la propia Resolución 5/2015 del Ministerio de Producción en tanto ya, desde el primer momento estable un conjunto de posiciones (NCM) alcanzadas por las Licencias No Automáticas. A primera vista podemos decir que el hecho es en sí mismo una loable Resolución, pero nos preguntamos: ¿cuál fue el criterio de selección de ésas NCM cuando se desconoce la “matriz insumo/producto”?

La última “matriz insumo/producto data de 1997 (INDEC) y dada la metodología de confección utilizada ya en aquellos tiempos hay serios fundamentos para dudar de ella.

Debemos remontarnos a 1974 cuando el Banco Central a través de su Instituto de Investigación publicó 3 libros donde se detallaban los coeficientes que resultaba una excelente “base” para analizar la economía argentina.

Es decir, en nuestra opinión la Resolución MP nº 5/2015 no es más que un “copy/paste” de Resoluciones anteriores desarrolladas, podríamos decir, “caprichosamente” y en base al lobby que en ésos momentos tenia cada Cámara Sectorial.

2.    Por otra parte la Resolución MP 5/2015 no establece ninguna metodología que permita la modificación, a propuesta del sector empresario de modificaciones y/o correcciones.
3.    Por otra parte, la validez de una LNAP tiene una plazo de vencimiento de 90 dias y no existe ninguna metodología que permita solicitar su prórroga. El plazo es exiguo y debe llevarse, como las eran las DJAI, a 180 dias de validez.

4.    El listado detallado en la Resolución que comentamos no contempla que muchas de las posiciones (NCM) detalladas son posiciones denominadas “bolsa” y que esa situación genera inequidades y errores en la toma de decisiones respecto de aprobar o no tal o cual LNAP.

5.    Para resolver tal cuestión se hace necesaria la intervención de la Dirección General de Aduanas que en el plazo más perentorio posible proceda a fijarle un SIM al producto que es “no producido nacionalmente” o de escasa oferta nacional pero que al estar en esas “bolsas” quedan atrapadas en una “administración del comercio fallida”

6.    En el listado que se ha publicado en la Resolución MP 5/2015 no se han contemplado los avances tecnológicos producidos en los , al menos, 10 años.

7.   Otro tema importante de ver que es que trato se le dará a los productores de materia primas locales en materia de "protección"? (que generalmente dan lugar a la cartelización). Este punto puede dejar fuera de competencia a una pyme invirtió en modernizarse.



8.   Esta última mención pone en evidencia que sólo se tomó en cuenta los cuenta la opinión de las Cámaras Sectoriales de productos industriales secundarios (zapatos, indumentaria, jugetes) y a su vez representativa de los grandes conglomerados industriales del Area Metropolitana, Rosario, Córdoba y podríamos incluir a Mendoza donde el peso de la representación PYME es altamente dudosa y cuestionable y se dejó, nuevamente de lado la visión regional, en general no afiliada a las Cámaras Sectoriales y que llevan adelante la defensa de la industria nacional a nivel local y donde SI la representación PYME es altamente representativa de su problemática. Es decir se priorizo lo sectorial sobre lo regional y en ése sentido queda expuesto un “modelo de Nación” que nuevamente ignora a las zonas marginales de la Nación (partiendo del sur del Río Colorado hasta el desarticulado Noreste y Noroeste) en beneficio de la que denominamos “zona núcleo industrial”.

9.   Nada garantiza la participación de las Instituciones representativas de las PYME que están fuera de las Cámaras Sectoriales y su capacidad de lobby de acceder a participar en el establecimiento, y esto es fundamental, de una Licencia Automática (es decir mercancías que se habrán de importar de modo directo) y mucho menos, participar en la solicitud de unas Licencia No Automática. Las PYME esparcidas a lo largo y ancho del territorio nacional carecen de la capacidad de gestión, a título individual, como para llevar adelante una solicitud de tal magnitud en tanto compromete a todo un sector. Nuestra experiencia señala que las PYME “regionales e incluso muchas de las localizadas en las Areas Metropolitanas de los grandes conglomerados industriales) podrán estar informadas en base al esfuerzo que CAME Industrial habrá de realizar en la difusión, pero el resultado será inocuo por el escaso espacio de participación de CAME Industria en el debate sobre la fundamentación u oportunidad de establecer una Licencia Automática o No Automática.

10.Por otra parte el Secretario Braun hizo mención a los “otros instrumentos de que prevé la OMC”. Quienes conocemos no de forma teórica, sino en la práctica de algunos (muchos años) sabemos que por ejemplo un caso de “dumping” en la Argentina le demanda a la Dirección Nacional de Competencia Desleal y a la Comisión Nacional de Comercio Exterior 18 meses, plazo en el que la PYME que lo impulsa en muchos casos está ya desaparecida). Cabe destacar que en Brasil el proceso de investigación dura alrededor de 6 meses como máximo. Por otra parte la PYME observa como las grandes empresas, ejecutoras de los “dumping” proceden inmediatamente impuesta las medidas anti-dumping al desvío de comercio o a metodologías de valuación de producto que una vez aplicados los derechos anti-dumping, éstos resultan inocuos.

11.Sin embargo existe un Area de Origen de Mercaderías dependiente también de la misma Dirección Nacional de Gestión Comercial Externa no ha generado informe alguno cuando la sola consulta del NOSIS o de la base del Sistema Malvina ( a la que ellos tienen acceso) muestra la realidad de la situación. En los hechos han confirmado al mismo funcionario.

12.No menos importante es la morosidad de la Dirección General de Aduanas para establecer, como señalamos, diferenciaciones técnicas en los productos o ha hacer lugar a las denuncias que se formulaban en los Foros Aduaneros hoy disueltos. Ya en aquellos tiempos (Directora Silvina Tirabassi) señalé que tal como se estaba planteando la acción de la Aduana, la “política industrial se resolvía en Zona Primaria Aduanera.

13.El procedimiento en materia de dumping exige la intervención de la Dirección General de Aduanas la que se manifiesta utilizando largos periodos para expedirse en la materia bajo el argumento de “no poseer la cantidad de personal técnico adecuado”.

14.Se señala también que se usaran los “Reglamentos Técnicos” (vulgarmente conocidos como para – arancelarias. ¿Se tiene idea de los que eso significa para la Empresas? En los hechos, y a nivel interno el proceso de normalización, certificación y posteriormente la internalización como norma oficial, lleva un largo tiempo y requiere a las Cámaras Sectoriales en desmedro de las Regionales. Los Comités de Normalización del IRAM son organizados por Sector a más de tener que enfrentar un costo individual excesivo.

15.Por otra parte, el Estado Nacional, a través de sus Autoridades de Aplicación y en forma autónoma pueden, por Resolución, fijar criterios técnicos para la introducción de productos al país.

16.En síntesis, la declarada “administración del comercio exterior” en particular importaciones queda nuevamente reservada para quienes disponen de capacidad de lobby y están en capacidad de concurrir a las más diversas audiencia que se realizan en Buenos Aires.

17.Pero un aspecto sustantivo y no menor es que en la Argentina, a falta de una “matriz insumo producto” se vuelve a proteger lo que se denomina “industria secundaria” (intensivas en materia de empleo, de baja productividad, con una cadena comercial que llega a cuadruplicar los precios, con altos índices de ilegalidad, etc) en detrimento de la “industria de industria” (bienes de capital, moldes y matrices, etc) que pueden generar mejoras sustantivas en la productividad si a las Licencias No Automáticas se les dá un carácter temporal a la asistencia para llegar a la “frontera tecnológica (modelo Gershenkron o incentivos a los modelos de “ingeniería inversa” tal como se hizo en lo que se da en llamar “los tigres asiáticos”).

El propio Juan Domingo Perón en el 2º Congreso de la Productividad había puesto un límite a la producción de tales bienes y había reconocido que la industrialización pasaba por la “producción de medios de producción”

18.La administración del comercio exterior, en una cuestión no de menor importancia y de carácter estratégico es silenciosamente desalentada por la cadena comercial (básicamente los grandes importadores, pero también, la “normalidad” alienta a los PYME del sector comercio.

19.El riesgo de ésta situación es que, quienes no pueden competir con los productos del exterior, agraven las condiciones de producción local (ya sea talleres clandestino, profundización de lo que hemos denominado en nuestra visión el Modelo La Salada (cf. El Orden Clandestino (Matias Deawey – Ed Katz) y entradas en nuestro propio blog en diversas oportunidades). Desafortunadamente hemos tomado conocimiento que importantes comerciantes son “propietarios de ésta suerte de “espacios comerciales”.

20.La flexibilización de la administración del comercio exterior, sumado a una política de ingresos a la baja (caída no sólo del salario real sino afectación extremadamente peligrosa del ingreso disponible en relación a la mora comercial) habrá de ser un incentivo, ya no sólo para la falsificación marcaria o hechos delictuales (que por otra parte no superan la media de los hechos de inseguridad que se desarrollan, desafortunadamente, en la Argentina.

21.Por otra parte, la “flexibilización de la política de administración del comercio exterior” y la amenaza  de incrementar importaciones para resolver la estabilidad de los precios, incentiva y podemos decir, promueve, la “cultura del cohecho” en la zona primaria aduanera. Las autoridades designadas en la Dirección General de Aduanas no garantizan transformaciones importantes en ésa cultura.

22.A esto hay que sumarle la des actualización Nomenclador Arancelario que permite mediante la enorme cantidad de posiciones denominadas “Las demás” la introducción de todo tipo de mercancía imposible de poder precisar su verdadera situación aduanera.

23.Por otra parte la ausencia de una autentica representación PYME en los estamentos decisorios del MERCOSUR expresan, respecto de la política de “administración del comercio” una indiferencia absoluta sobre los impactos que las decisiones (posteriormente incorporadas al acervo normativo nacional) tomadas allí generan en las PYME.

24.A su vez, con precios industriales a la baja y excedentes de producción en el resto del mundo, la amenaza de “abrimos la importación si los precios se incrementan” es ignorar que, por ejemplo, la “cadena logística” es cada vez más cara y que la necesidad política de un “pacto social” será cargada en la cuenta de las Empresas. ¿Cómo habrá de impactar esto en las PYME?. Cuando por ejemplo UNILEVER o KRAFT o el Grupo ARCOR deban mostrar que no aumentan los precios, ¿ a quién le trasladaran las pérdidas?.

25.Los denominados “costos ocultos” ( lo asimilo a un iceberg del que sólo vemos la punta pero desconocemos la cuantía y posibilidades de daño de lo “no visto ni considerado” son parte fundamental del denominado “costo argentino” que en el plano de la infraestructura llevara mucho más de 2 periodos presidenciales ( esto da fe de mi optimismo hacia un modelo político).

26.A éste respecto sólo pondremos un ejemplo: el incremento de la litigiosidad en materia de riesgos del trabajo, Según datos de la Unión Argentina de Riesgos del Trabajo (UART), que agrupa a las empresas aseguradoras de riesgos laborales (ART), 2015 está concluyendo con unos 264.000 juicios acumulados, de los cuales unos 108.000 se iniciaron este año.

27.Un solo detalle pone en evidencia la falta de profesionalismo y como se hizo el “copy/paste” del Sistema Integrado de Monitoreo de Importaciones (SIMI). En el micrositio desarrollado por la AFIP en uno de sus párrafos se hace mención aún a las DJAI, dice:

¿Cómo obtienen los Organismos Adherentes los usuarios para acceder al sistema?

A continuación se describen los pasos para la obtención de usuarios y asignación de servicios a los mismos:

•   La identificación de cada organismo interviniente en las autorizaciones de la "Declaración Jurada Anticipada de Importación (SIMI)", se efectuará mediante su Clave Unica de Identificación Tributaria (C.U.I.T.).

28.Un aspecto sustantivo no relativo de modo directo con la administración del comercio exterior es Miles de Pequeñas y Medianas Industrias como resultado de la política de administración del comercio desarrollada por el gobierno que ceso el 9/12/2015  que de manera cada día más estricta limitaba el normal abastecimiento de las PYMI y tienen aún insumos, partes y piezas pendientes, ya sea en producción por un proveedor del exterior, ya sea como se dice en la jerga “flotando”, o directamente arribada pero que al no tener la DJAI en estado “Sali” porque, tal como señalábamos la lógica de la administración del comercio exterior de la anterior administración se sujetó a la disponibilidad de divisas en el Banco Central de la República Argentina y opero restringiendo importaciones no como expresión de una política de “defensa de la industria nacional” sino de “encubrimiento de su mala praxis”.

Bajo éstas circunstancias, las PYMI se encuentran hoy con que, habiendo hecho sus previsiones y costos a un tipo de cambio oficial inferior a los $ 10 se encuentran hoy con un tipo de cambio aproximadamente de $ 14 lo que implica entre un 40 y 50% más que el cálculo desarrollado al momento de contratar con sus proveedores. No es comprobable que las industrias PYME hayan descontado anticipadamente el nuevo tipo de cambio dada su pertenencia en muchos casos a “cadenas de valor” que no convalidan los incrementos de precios.

En la misma situación se encuentran aquellos a los que el Banco Central de la República Argentina impidió pagar sus importaciones y debieron negociar con sus proveedores la apertura –en muchos casos con costo- de una cuenta corriente que les permitiera la continuidad de sus abastecimientos productivos.

En ambos casos, la magnitud está perfectamente registrada, por un lado el stock de DJAI pendientes Observadas por la Secretaría de Comercio (Bloqueo 15) y en las presentaciones trimestrales disponibles en el BCRA correspondientes a las presentaciones dela Comunicación A 3602.

Es cierto que muchas PYME no han completado dicho trámite que podemos adjudicar a varios motivos, pero que en todos los casos se obró vía bancaria y presentando todas la documentación, es decir, se obró de buena fé frente a una situación limite de tener que negociar con los proveedores la imposibilidad de pagarles por decisión del BCRA y que esto no signifique alterar la “cadena logística”.

La propuesta gubernamental de un Bono o un cronograma obliga a las PYME a costos adicionales dado la carencia de una estructura “ad hoc” para operar en el mercado de bonos y/o a renegociar con los proveedores un cronograma que seguramente les exigirá el pago de intereses, o punitorios por mora.

En nuestra opinión debe permitirse a las PYME con deudas inferiores a los u$s 2 millones el pago de las deudas pendientes y para el caso que deban abonar intereses, moras o punitorios – dado que las DJAS no fueron discontinuadas- que éstas sean aprobadas de modo automático junto al giro del pago de la deuda. (ver Secretaría de Hacienda y  Secretaría de Finanzas - DEUDA PÚBLICA - Resolución Conjunta 7/2015 y 3/2015.

29.Se que mis comentarios carecen de impacto dentro de la Institución que ha optado, con absoluta libertad, por escuchar la palabra de otros economistas. Jamás descalificaría a un colega, sólo se trata de señalar que lo que hemos venido escuchando se encuentra dentro de un marco paradigmático conocido como “neo clásico”, que carecen de instrumentos  para analizar y comprender una cuestión central y permanente del desarrollo capitalista: la crisis y su consecuencia más dramática: la posibilidad o no de continuar como empresario en la “post crisis”.

Continuara....

Buenos Aires, 05/01/2016

18 diciembre 2015

UNA GRAVE PROBLEMÁTICA PARA LA PYMI

UNA GRAVE PROBLEMÁTICA PARA LA PYMI

Tal como lo señalan muchos economistas y analistas de diverso tipo, el “sinceramiento general de la economía era y es una cuestión de carácter imprescindible para la inclusión de la República Argentina en el desarrollo histórico político, económico y social de la etapa histórica por la que transcurren los paises ya sea denominados desarrollados, en vias de desarrollo, emergentes o como en nuestro caso, reducidos a ser un “país frontera” modo elegante si lo hay de nombrar a quienes han perdido ya, toda categoría de clasificación posible.

Como ya lo hemos señalado en  nuestro blog (ver: Inercia – www.schwartzereconomia.blogspot – 6/12/2015), “Nuestro rol estratégico, más allá de los resultados a los que se lleguen, es analizar, “prever y ver” alertar y señalar (podríamos seguir detallando verbos) que la utilidad de la profesión se centra en el ámbito y contexto de las consecuencias que genera éste modo de producción capitalista.

Estar atentos a sus permanentes modos de expresión, a que impactos generan sobre el conjunto de la sociedad, las metodologías de “inclusión-exclusión”, de la permanente creación de nuevas formas de “trabajo productivo” y de la identificación del improductivo, redundante, inapropiado y que da lugar a la necesidad de aplicar recursos desde el Estado (como eje central del aparato de control de las formas capitalistas) como la aparición de nuevas formas de transferencia de recursos (deducibles de impuestos y otras cargas tributarias) a través de las denominadas Organizaciones No Gubernamentales que libera al Estado de sus obligaciones privatizando la asistencia de las necesidades de los excluidos y concentrarse sólo en los incluidos.”

Vayamos a la situación concreta y que nos preocupa.

Miles de Pequeñas y Medianas Industrias como resultado de la política de administración del comercio desarrollada por el gobierno que ceso el 9/12/2015  que de manera cada día más estricta limitaba el normal abastecimiento de las PYMI y tienen aún insumos, partes y piezas pendientes, ya sea en producción por un proveedor del exterior, ya sea como se dice en la jerga “flotando”, o directamente arribada pero que al no tener la DJAI en estado “Sali” porque, tal como señalábamos la lógica de la administración del comercio exterior de la anterior administración se sujetó a la disponibilidad de divisas en el Banco Central de la República Argentina y opero restringiendo importaciones no como expresión de una política de “defensa de la industria nacional” sino de “encubrimiento de su mala praxis”.

Bajo éstas circunstancias, las PYMI se encuentran hoy con que, habiendo hecho sus previsiones y costos a un tipo de cambio oficial inferior a los $ 10 se encuentran hoy con un tipo de cambio aproximadamente de $ 14 lo que implica entre un 40 y 50% más que el cálculo desarrollado al momento de contratar con sus proveedores.

En la misma situación se encuentran aquellos a los que el Banco Central de la República Argentina impidió pagar sus importaciones y debieron negociar con sus proveedores la apertura –en muchos casos con costo- de una cuenta corriente que les permitiera la continuidad de sus abastecimientos productivos.

En ambos casos, la magnitud está perfectamente registrada, por un lado el stock de DJAI pendientes Observadas por la Secretaría de Comercio (Bloqueo 15) y en las presentaciones trimestrales disponibles en el BCRA correspondientes a las presentaciones dela Comunicación A 3602.

¿Cuál es, entonces, nuestra propuesta: establecer un tipo de cambio “ad hoc” que permita resolver éstas anomalías que no son producto ni la imprevisión empresaria de las PYMI sino de la mala praxis en materia de política económica de la anterior administración y que, reiteramos, no es imputable a las PYMI que actuaron en el marco de las disposiciones vigentes o en su defecto –aunque no sea lo deseable- líneas de crédito que contemplen la especificidad que señalamos y que de ningún modo pueden ser sujetas a las “tasas de interés” del mercado fijadas como consecuencia de ponerle un “ancla” al nuevo tipo de cambio de flotación “sucia”.

Sé que mi posición puede resultar “ácida”, pero no es posible que en la algarabía de la normalización y sin que esto suponga un “homenaje nostálgico” a pasado alguno, resalto que el rol asumido por el que me comprometí en la Universidad es estar atento a las consecuencias, de “estar atentos a sus permanentes modos de expresión, a que impactos generan sobre el conjunto de la sociedad, las metodologías de “inclusión-exclusión”, las políticas públicas.

Lic. Carlos Guillermo Schwartzer

Buenos Aires, 18 de diciembre de 2015

07 diciembre 2015

LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL ROBÓTICA

LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL ROBÓTICA

La industria alemana invierte US$280.000 millones para lograr la digitalización completa de la manufactura.

Jorge Castro ANALISTA INTERNACIONAL

La Escuela de Economía de Londres (LSE) estima, sobre la base del estudio de 14 industrias manufactureras en 17 países avanzados, que el incremento del uso de robots por hora trabajada ha aumentado 150% anual entre 1993 y 2007, y ha elevado la productividad 0,37 puntos porcentuales (p.p.) en relación al alza del PBI industrial por año, lo que representa 1/3 de la expansión del producto.

Esto implica una contribución de 0,36 puntos porcentuales al auge de la productividad del trabajo, que equivale a una sexta parte del alza de la productividad de todos los factores (PTF).

También se asimila al alza de la productividad lograda por la implantación de la máquina a vapor entre 1820 y 1890 (0,37 p.p. / año); y equivale al aumento de la eficacia productiva obtenido por la construcción de los ferrocarriles transcontinentales de EE.UU. en el siglo XIX. Esto sucede cuando la robotización abarca 2% del stock de capital de los países avanzados y sólo cubre 10% de las tareas laborales. LSE advierte que la robotización representaría 15% del stock de capital en 2025 y que cubrirá para entonces el 25% del total de las tareas.

Estas tendencias equivalen a una nueva revolución industrial, con un alza de la productividad de 3% anual en una década. Pero la digitalización completa de la manufactura y los servicios –nueva revolución industrial– es el resultado de la convergencia de 11 innovaciones, entre las cuales la robotización, en una perspectiva de mediano/largo plazo, probablemente no sea la más importante.

En el caso de Alemania, la nueva revolución industrial acarrea ganancias de productividad de 5%/8% en 10 años, acompañada por recortes de los costos manufactureros entre US$100.000 millones y US$180.000 millones en ese período, con un incremento del PBI de 1% por año. La industria alemana necesita invertir para este cambio histórico US$ 280.000 millones en el próximo lustro.

El caso chino muestra otros rasgos. El mercado robótico crece 53% por año y representa 25% de la demanda global. Esto significa que el nivel de robotización de la República Popular es el triple de Japón y el doble de Corea del Sur (n° 1 y n°2 del ranking global). Pero el nivel de intensidad robótica de China es el más bajo entre los 5 principales países (tiene 30 robots cada 10.000 trabajadores), mientras que la proporción en Corea del Sur es 15 veces superior y en Japón, 11 veces.

La intensidad robótica depende de la correlativa disminución del nivel de precios. En 2008 se requerían 11,8 años de utilización para recuperar la inversión realizada, y se necesitan ahora 1,7 años, que disminuirían a 1,3 años en 2016, para derrumbarse luego a 6 meses o menos en 2020.

La necesidad impulsa la robotización en China. El nivel de ganancias manufactureras es hoy inferior a la tasa de interés que se debe afrontar por la deuda corporativa (US$1,8 billones de deuda vs. US$1,05 billones de ganancias).

McKinsey sostiene que la nueva revolución industrial puede provocar una caída de los costos de producción entre US$18 billones y US$33 billones en una década; y crearía la fuerza de trabajo más productiva de la historia del capitalismo, con ganancias de productividad que llegarían a ser hasta 6 veces superiores a las fijadas por la “Ley de Moore” (la información procesada se duplica cada 18 meses y los costos caen a la mitad).

La esencia del capitalismo no es el capital sino el trabajo; y la fuerza de trabajo pierde toda forma directa y material en la nueva revolución industrial, convirtiéndose en “inteligencia colectiva”, una potencia puramente abstracta y universal.


En este nuevo mundo productivo, los robots son lo de menos. Lo decisivo es la extraordinaria inteligencia humana imbuida en ellos.

06 diciembre 2015

INERCIA

INERCIA

“Falta de energía física o moral para alterar una costumbre o un modo de actuación”.

De ésta forma, bien gráfica, se define la conducta de varios estamentos de la sociedad, ya sean desde los propios ciudadanos, pasando por sus dirigentes, empresas, etc. pero una acepción, no menor, asocia el término a la existencia de “desidia”, es decir, un acción voluntaria de negligencia ante los hechos.

Pero en materia capitalista, sin “energía” no existe ni es posible “el movimiento de la producción” que le da sustento a su desarrollo como modo de producción.

Es así que, faltos de la energía imprescindible que le dé continuidad al movimiento quedan yertos, inanes, excluidos de la dinámica histórica que finalmente, y como ha sicedido a lo largo de la historia, los someterá, indefectiblemente, a la la acción centrifuga de quienes tratan, improductivamente, de sobrevivir en un sistema que sólo reconoce al trabajo productivo como fundamento de su propia esencia.

Sin embargo, esa “falta de energía” incluye, a nuestro entender la falta también de la compresión de los procesos permanentes de transformación que la propia dinámica capitalista ha mostrado a lo largo de la historia de su hegemonía.

Más aún, si un término define la historia del modo de producción capitalista no es la “inercia”, que refiere más a la “negligencia” y mucho menos el desarrollo capitalista acepta la “falta de energía”, por eso, lejos de estas acepciones negativas que nos refieren a la falta de tensión de transformación instalada en una parte de la sociedad, preferimos mostrar la “otra cara de la realidad”.

Muchos analistas, economistas y de otras profesiones han instalado que estamos atravesando una “tercera revolución industrial”.

Craso error.

El capitalismo es desde el fondo de la historia un modo de producción y reproducción de la vida material de los humanos en constante revolución.

A la “máquina de vapor” que tanto gusta a los maestros del secundario para datar el inicio del capitalismo, le precedieron una “revolución atlántica”, una “revolución religiosa o podemos ampliar en el campo de las ideas”, “la revolución cultural” que supuso la edición en serie de libros que alimentaron y aceleraron la difusión de ideas nuevas, muchas de ellas celosamente guardas en los claustros monacales.

La “revolución alimentaria” y la de las relaciones interpersonales que permitieron la  reproducción de la fuerza de trabajo. Así, más trabajadores, mejor alimentados, con una tasa de reproducción más alta y prolongación de la esperanza de vida al nacer.

El fin de los “pactos de homenaje”, los reyes y noblezas de “derecho divino” es decir, el quiebre definitivo de una relación social denominada vasallaje que bien podemos llamar una “revolución en el ámbito de la política” y la inmediata sustitución por otra relación de producción y reproducción de los hombres: la compre-venta de la fuerza de trabajo de los millones de –ahora- personas donde como bien lo describieron los Fisiocratas, uno anticipaba los medios de producción, es decir compraba la fuerza de trabajo para poner en acción esos aparatos, mecanismos, artificios, artilugios, herramientas, utensilios, ingenios, engendros; capaces de darle sentido productivo al trabajo humano a cambio de un nuevo concepto: el salario que debía permitir la reposición de la fuerza de trabajo para la continuidad del ciclo que ya podemos nombrar como capitalista.


En resumen, el desarrollo capitalista fue generando en su incubación una cada vez más profunda generación de las condiciones previas, de lo “pre requisitos” indispensables para constituirse en lo que hoy es.

Pero, a su vez, resulta difícil establecer si el desarrollo de los prerrequisitos no fueron otra cosa que factores desencadenantes de las permanentes crisis en que se desarrolla el capitalismo

Pero cada revolución significó una crisis y ya como acometimiento histórico existe la profesión de historiador seguramente encontrará en cada una de ellas un nuevo rasgo, un nuevo elemento que contribuirá a definir con mayor claridad las características no sólo de los “pre requisitos” sino de cómo éstos evolucionaron hasta constituirse en elementos tan internalizados en la vida cotidiana de las personas que han adquirido el carácter de “relaciones sociales normales” quitándole el dramatismo que supone invocar la hegemonía que tienen ésas relaciones sociales y no otras, aunque ésas relaciones presenten variantes o se configuren de un modo que otorga más “libertades”

¿Cuál es el rol de los economistas, entonces?

Nuestro rol estratégico, más allá de los resultados a los que se lleguen, es analizar, “prever y ver” alertar y señalar (podríamos seguir detallando verbos) que la utilidad de la profesión se centra en el ámbito y contexto de las consecuencias que genera éste modo de producción capitalista. Estar atentos a sus permanentes modos de expresión, a que impactos generan sobre el conjunto de la sociedad, las metodologías de “inclusión-exclusión”, de la permanente creación de nuevas formas de “trabajo productivo” y de la identificación del improductivo, redundante, inapropiado y que da lugar a la necesidad de aplicar recursos desde el Estado (como eje central del aparato de control de las formas capitalistas) como la aparición de nuevas formas de transferencia de recursos (deducibles de impuestos y otras cargas tributarias) a través de las denominadas Organizaciones No Gubernamentales que libera al Estado de sus obligaciones privatizando la asistencia de las necesidades de los excluidos y concentrarse sólo en los incluidos.

Porque si algo define al desarrollo capitalista no es la inercia, sino la innovación, es decir, el movimiento continuo, su permanente recreación, el constante mostrar nuevas facetas productivas u organizativas, el crear nuevas y variopintas formas de acceso a los mercados, ya sea mediante el movimiento continuo en la organización de éstos o los cambios en la demanda que éstos generan a partir de “curvas de vida de producto cada vez más cortas, cada vez más sofisticadas, cada vez más centradas en la eficiencia y funcionalidad”.

Pero preferimos generar un neologismo.

La  “innovación” evoca una mirada ensimismada en los individuos o en las empresas. Convoca a la modernización y reestructuración de las mentalidades o de los procesos productivos pero siempre, el prefijo “in” es determinante, no incluye el afuera, como si éste no existiera, como sí, sólo con nuestra propia “revolución” bastara.

En nuestra visión el neologismo “ex novación”, es decir el movimiento permanente, como señalamos de los cambios y transformaciones con que somos desafiados a adaptarnos o sumarnos a la fila de los excluidos y que para nada depende de nosotros, de nuestra voluntad, de nuestra energía. Al contrario, no obliga a generar formas de energía tales capaces de acompañar el movimiento continuo.

La innovación per se, no alcanza. Sujeta a la “ex novación” ambas, combinadas definen nuevos caminos, nuevas expectativas, pero también resultan fuentes de la desilusión, de la frustración y del fracaso.

No se trata de una cuestión dramática, tampoco a veces la línea parece tan clara y precisa para reconocerla, pero la incapacidad, la falta de visión, el refugio en las “zonas de confort” en las que pensamos como punto de llegada, cuando si algo define al desarrollo capitalista es que por un lado las “zonas de confort” son ilusorias y que por otra parte no hay puntos de llegada.

Nuestra visión no es fácil de aceptar. Pareciera ser una visión fatalista del desarrollo histórico donde nunca hay ganadores, donde sólo hay triunfos parciales y efímeros.

Como señala Eric Hobsbawm citando a Max Weber: “Toda la experiencia histórica confirma que los hombres tal vez no alcanzarían lo posible si no intentaran, de vez en cuando, conseguir lo imposible”.



Buenos Aires, 06 de diciembre de 2015

18 octubre 2015

ARGENTINA ES PLUTON

ARGENTINA ES PLUTON

Una de las cuestiones más complejas que enfrentaban los analistas y desarrolladores de productos era el “ciclo de vida” del mismo.

La consigna era que cuando estaba acercándose al “cenit” de su vida útil, es decir, aún y todavía en su etapa de ascenso en el mercado, ésos desarrolladores de productos (y aquí podemos decir que se encuentra la gran deuda de los Empresarios PYME y la de las políticas públicas con ellos)  iniciaban la tarea de la sustitución de producto.

Digamos que ésta fue la estrategia de gestión hasta la primera gran crisis petrolera en los años 70 (de la cual derivó para la Argentina, entre otras cosas y como resultado de la caída del precio de los commodities, el “Rodrigazo” y la generación de las bases económicas y políticas de la dictadura militar.

Pero no escribimos para hacer historia, sino para ver el futuro, obviamente, a la luz de ése pasado negro, escabroso, doloroso y aún no resuelto.

Hoy por hoy, los ciclos de productos se han reducido a periodos que en muchos casos no superan el año y en otras duran sólo algunos meses.

Esa aceleración de los “ciclos de producto” le plantean a las grandes empresas mundiales, pero también a toda su cadena de proveedores desafíos dramáticos porque dan lugar a despidos en masa, a incrementos en la demanda de capital (que en el caso particular de las PYME resulta inexistente y las enfrenta al riesgo de ser reemplazadas en la “cadena de valor” o ser –si disponen de algún conocimiento específico- absorbidas pero ya con cambios de management estructurales) y a poner en juego lo que denominamos erl “stock de conocimiento e innovación” disponible de cada empresa y ni revelado ni expuesto, es decir, guardado en secreto bajo “ siete llaves”.

La disponibilidad de ése stock de conocimiento, de ésa no nueva, pero sí novedosa en su forma de expresión, de la acumulación capitalista es el único argumento posible de ejercer para sostener y defender su nivel de ganancias. No poder sostener éste nivel de competencia, independientemente del tamaño, las pone en el camino de la decadencia y las lleva lenta y sostenidamente hacia los sectores marginales del mercado, primero y hacia su desaparición.

Existen, empresarios y funcionarios, que piensan que las políticas públicas “anti cicíclicas” de corte proteccionista, que se plantan en el mercado mundial como “economías cerradas” y  que, mediante un conjunto de medidas de política pública motivan la demanda interna habrán de permitir generar “barreras de autodefensa” tan “exitosas” que las denomino de modo genérico como “políticas Maginot” (en referencia a las líneas defensivas organizadas por Francia para protegerse de una Alemania que en 1940 en la llamada batalla de Francia que mediante el uso de la Luftwaffe y las tropas aerotransportadas hizo inocua ésa “defensa estática”, a la que virtualmente “le pasaron por arriba”.

Esas políticas de promoción de la demanda interna que insumen no sólo enormes recursos públicos sino que generan un insoportable nivel de endeudamiento para los consumidores, implica, lejos de promover políticas públicas activas y profundas, consumir productos que por lo general tienen su ciclo producto en la etapa de vencimiento o directamente están “muertos” sin lograr más que una suerte de “endogamia económica” en la cual confunden “el engorde” (desarrollo) con la “hinchazón” (reiterar, ampliándola, una producción ya no sólo tecnológicamente superada, sino sólo capaz de entregar productos sólo aptos para el consumo interno imposibles de ser exhibidos al mundo.

Claro, es una generalización. Hay empresas y empresarios argentinos que, más allá del tamaño, de su estructura de capital comprenden acabadamente la dinámica capitalista y de modo solitario y a pesar de las políticas públicas, logran desarrollar un modelo empresario en línea y acorde a los tiempos que corren.

Tal como lo señaló el Presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (representante de las PYME de todos los sectores y que agrupa a más de 1500 Cámaras PYME de todo el país: “Este modelo se basa en un sistema de demanda, no criticamos eso, pero planteamos un sistema de oferta.  La política de oferta combate la inflación con mayor producción de bienes y servicios y equilibra las cuentas”

Pero una “política de oferta” , tal como lo señalamos hace ya una semana atrás, “…No se trata sólo de la multiplicación de lo que ya se produce, con las tecnologías ya maduras, sino la creación de nuevos y mejores productos, el desarrollo de nuevos materiales, procedimientos y métodos de gestión, de nuevas tecnologías y nuevas formas de organización de la producción que demandan de modo urgente e imperativo, la inclusión social, mejoras sustantivas de la distribución (no mediante la excusa del “derrame” que es un método “ex post” (algo así como llegar con el remedio cuando el enfermo está muerto), sino mediante salarios reales crecientes enlazados a las mejoras no sólo de la productividad, de la innovación, de la I+D+d, es decir a los aportes que la industrialización hace al desarrollo económico.”

Una “política de oferta” no implica repetir los supuestos de la “Curva de Laffer”, es decir, bajar la tasa impositiva sobre la oferta bajo el supuesto que, ésta ha de reaccionar positivamente a tal señal. Domingo Cavallo, (pero también Ronald Reagan unos años antes) en la tan denostada “década de los 90” trabajó bajo ése supuesto y el Pacto Federal Fiscal que propuso era la materialización de poner freno a la variable “t” (tax=impuestos) de la función de producción.

Una “política de oferta” no resuelve hoy, en la República Argentina el flagelo de la inflación. Porque verlo así es no comprender que nuestra inflación posee fundamentos estrictamente institucionales y no de base productiva.

No son los industriales, ampliando su oferta bajo estas mismas condiciones, quienes habrán de revertir las calamidades que genera un proceso inflacionario. Verlo así, es endilgarles una responsabilidad que, más allá de su tamaño, no poseen o si la poseen debería con cirugía muy fina separar las responsabilidades propias y ajenas.

Por otra parte, la experiencia tributaria argentina, la “creatividad tributaria” como respuesta a las necesidades de un modelo de desarrollo político basado –aún hoy- en el clientelismo y un populismo de dudosa entidad democrática y una recesión productiva primero y una deflación después llevó a “los funcionarios públicos de todos los niveles que gastan” a “borrar con el codo, lo que habían firmado con la mano y rodeado de frondosos discursos.

En el mientras tanto miles de PYME quebraron o desaparecieron, el desempleo se convirtió en profundo y estructural y la marginalidad, la pobreza y la miseria se convirtieron en la realidad cotidiana de por lo menos 2/3 de la población.

Es por eso que una “política de oferta” debe ser acompañada de una muy activa y responsable política pública que promueva la innovación, el desarrollo de una oferta tecnológicamente sustentable, que pueda ser considerada como incluida en la revolución industrial permanente que lleva adelante el capitalismo, que incorpore conocimiento, que transforme la creatividad en productos masivos de bajo costo.

La industria requiere una “política de oferta” desarrollada por la política pública que la lleve a superar el atraso y dejar atrás las viejas y ya vetustas tecnologías y formatos de producción y acceder a diseñar, planificar y ejecutar una “política de oferta” que le permita generar adecuados márgenes de rentabilidad sustentables y consistentes en el tiempo.

Tal como nos lo recuerda hoy Jorge Castro en Clarín (18/10/2015): “La lógica del capitalismo es que la inversión es más importante que el comercio; y como ante todo es un modo de producción y sólo accesoriamente un proceso de circulación (mercado), lo decisivo en él son las inversiones, a través de las cuales se reproduce y amplía.”

Los resultados exitosos que exhiben el comercio y el turismo, para que sean sustentables, deben ser la consecuencia de la lógica de la producción industrial y de la acumulación en condiciones capitalista y no su pensarlos como su causa.  

Pero, nuevamente, no hay posibilidad alguna de ése tipo de “política de oferta” sino la República Argentina no satisface primero (como lo señalamos el pasado 12/10/2015 “…algunas condiciones básicas para el desarrollo industrial:

1.      Un sistema republicano con división de poderes y alta calidad institucional en su desem­peño
2.      La unificación del mercado interno, en un mercado de carácter nacional con alto grado de integración y descentralización productiva (dadas las características geográficas de la República Argentina el desarrollo de una matriz logística que dé prioridad al transporte ferroviario y no al carretero es entre otras cuestiones básica)
3.      La eliminación por completo del “dualismo económico” (ver http://www.schwartzereconomia.blogspot.com.ar/ entradas del 11/04/2015, 01/05/2015 y otras posteriores) poniendo punto final a los mercados ilegales que hoy cuentan con la complicidad estatal en todos sus niveles.

Es una estrategia de “destrucción creadora”, de “demanda activa” (ver nuestros post del 6 y 13 de septiembre de 2015 en http://www.schwartzereconomia.blogspot.com.ar/  ) y no de una “oferta y demanda pasiva” consentida desde los propios sectores de la política pública.

Lo que está en juego, al definirse una “política de oferta” con la que estamos plenamente de acuerdo, es el “cómo, cuándo y dónde” se han de insertar las PYME en dicha política.

Lo que está en juego es la definición una nueva matriz productiva que ahora, sin el floreo discursivo, tenga como determinación una sustentable, y consistente inclusión social de todos los sectores y que no sólo reflejen como “éxito” a un par de logros de la alta tecnología, sino la lógica misma de la acumulación capitalista.

La República Argentina ha quedado – al igual que Brasil- del principal e históricamente más importante acuerdo de “libre comercio”. Nos referimos al Acuerdo Transpacífico.

El Tratado de Libre Comercio (TPP) suscripto por doce países que representan el 10% de la población y el 40% del PBI mundial tendrá una influencia decisiva en las normas que regirán el comercio mundial en el futuro como lo tuvo el NAFTA en 1992. Ese Acuerdo fue el modelo utilizado para finalizar las negociaciones de la Ronda Uruguay en 1995 que creó la Organización Mundial de Comercio (OMC) y consolidó el proceso de globalización al incorporar nuevos temas ausentes del GATT.

La inclusión de Argentina se produce de modo indirecto, por ser nuestro país en ésta nueva división internacional del trabajo proveedor de alimentos.

Como lo señaló en Clarín el pasado 14/10/2015 el Embajador Felipe Frydman; “El TPP ha sido presentado como un Acuerdo de Libre Comercio pero sólo cinco de sus 30 capítulos están relacionados con las tarifas; los principales capítulos se refieren a inversiones, servicios financieros, telecomunicaciones, comercio electrónico, política de competencia, empresas estatales, propiedad intelectual, medio ambiente, derechos de los trabajadores, coherencia regulatoria, desarrollo, transparencia y anticorrupción y mecanismo de solución de controversias.”

Hoy, la República Argentina, parece Plutón, “Hielos que fluyen, una química exótica en su superficie, cordilleras y una vasta neblina”.


Buenos Aires, 18 de octubre de 2015