29 marzo 2021

PARA TENER EN CUENTA

 

PARA TENER EN CUENTA

Aunque la Decisión Administrativa 280/2021 publicada hoy en el Boletín Oficial se refiere de modo exclusivo al “trabajo remoto” de la Administración Pública Nacional, la Casa Rosada acompañó el anuncio con un detalle de los distritos comprendidos en la alerta. 

En el primer grupo, el de mayor riesgo e incidencia de casos, se encuentran 27 municipios bonaerenses: Avellaneda, Berazategui, Campana, Cañuelas, Chivilcoy, Ensenada, Esteban Echeverría, Florencio Varela, General Alvarado, General San Martín, Hurlingham, José C. Paz, La Plata, Lanús, Malvinas Argentinas, Morón, Necochea, Olavarría, Pilar, Quilmes, San Fernando, San Isidro, San Miguel, San Vicente, Tigre, Trenque Lauquen y Vicente López. 

Si bien nada se dice sobre medida específica que se disponga en la materia, sin embargo, el artículo 4° de la Decisión Administrativa señala: 

ARTÍCULO 4°.- Invítase a adoptar medidas similares al PODER JUDICIAL, al PODER LEGISLATIVO, a las PROVINCIAS, al GOBIERNO DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES y a los Municipios. Asimismo, se recomienda al Sector Privado la adopción de medidas en consonancia con las establecidas en la presente decisión administrativa.

 En los hechos esto significa una “invitación” a retomar el trabajo remoto (home-office) de aquellas posiciones que si lo puedan hacer.  Recordamos que está vigente la Resolución MTESS 142/2021 que en su artículo 1° dispone:   

ARTÍCULO 1°.- Establécese que, a partir del inicio de la vigencia de la Ley Nº 27.555 y mientras se mantengan las restricciones y/o recomendaciones sanitarias dictadas por las autoridades nacionales, provinciales o locales, la circunstancia de que los trabajadores y las trabajadoras se vean impedidos de cumplir con el deber de asistencia al lugar de trabajo y realicen las tareas en su domicilio en función de lo dispuesto por el Decreto N° 260 del 12 de marzo de 2020, sus modificatorios y complementarios, y la Resolución del MINISTERIO DE TRABAJO, EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL Nº 207 del 17 de marzo de 2020 y sus modificatorias, o de las medidas que el empleador hubiera decidido implementar en forma preventiva para minimizar los riesgos de contagio, no podrá ser considerada como sustitutiva del acuerdo escrito que exige el artículo 7º del Régimen Legal del Contrato de Teletrabajo como expresión de voluntad de las partes.


Sin embargo, y en tanto los Municipios detallados, se encuentran alcanzados por los parámetros de mayor cantidad de casos e incidencia puede dar lugar a que el/los Municipios procedan a extremar controles, revisar protocolos productivos, etc para verificar su cumplimiento o en algún caso su modificación. 

Tal como venimos señalando hace ya unas semanas es importante disponer de una estrategia alternativa que minimice el impacto de esta situación que, en nuestra opinión, lamentablemente, habrá de agravarse. No es nuestra intención fomentar alarmas, pero lo cierto es que éstas ya están sonando.

 

Lic Carlos G Schwartzer

Colegiales , 29 de marzo de 2021

 

20 marzo 2021

¿HASTA CUANDO PODREMOS SOSTENER “NO SABER”?

 

¿HASTA CUANDO PODREMOS SOSTENER “NO SABER”?

(…y descubrir a cada momento una nueva mentira)

Días pasados, en una reunión de industriales pyme el tema central resultó los problemas de abastecimiento de insumos, partes y piezas. Tema crucial, pero en ningún momento se mencionó la cuestión del COVID-19 y sus posibles implicancias. 

Aunque no se hable de ella, la pandemia es una realidad con vigencia de largo plazo y con un agravante adicional para la economía argentina: las políticas públicas para enfrentarla podemos decir, ya sin eufemismos, han sido y se proyectan como un fracaso irreversible dada la tozuda persistencia en las mismas por parte del Gobierno Nacional (y sus correlatos subnacionales y locales). 

La pandemia es, en sí misma, una tragedia, y así lo señalamos en ocasión del Día de la Industria 2020 [i]pero, si la política pública en su conjunto -sanitaria, productiva y social- no sólo equivoca el camino, sino que profundiza antinomias y conflictos, la tragedia adquiere características propias que hace irreversible lo que probablemente podría recuperarse. 

Hace unos días nos preguntábamos “¿Qué encontraremos detrás de la espesa neblina que nos cubre?” [ii] 

En esa oportunidad estábamos enfocados en el impacto de la irrupción de la economía política de plataformas tanto en los procesos productivos (lay out, etc) como las respuestas de la política pública. 

Hoy seguimos indagando, tratando de descifrar que más encubre la “espesa niebla” y lo único cierto es que no estamos frente ante la incertidumbre[iii], sino a algo más grave: “el no saber” y la mentira. Único resultado verdadero de la política pública en materia de la emergencia sanitaria. 

Aparece en primer lugar una cuestión a resolver: ¿Cuándo habrán de inmunizarse los trabajadores cuya franja etaria está entre los 18 y 59 años? Está claro que los mayores de 60 no deberían estar en sus puestos de trabajo por ser considerados de riesgo. 

Acá advertimos que de diversas maneras muchas Empresas generan presiones para que se reincorporen y simultáneamente muchos trabajadores mayores de 60 años expresan su deseo de reincorporar, ya sea por la incertidumbre de su puesto de trabajo o porque al no concurrir pierden algún adicional salarial. 

Sobre este punto, nuestra recomendación es abstenerse de la reincorporación porque ante cualquier evento -que puede incluir el fallecimiento – los costos asociados al evento pueden ser indeterminados por la litigiosidad y la imposibilidad de probar quien fue el causante de la violación a la Resolución MSAL 1541/2020. 

Al respecto señaló la Unión Industrial Argentina (UIA), “aunque la industria logró avanzar con estrictos protocolos hacia la nueva normalidad, hay sobrecostos derivados de la situación sanitaria. Algunos de ellos están dados por el reemplazo de los empleados que son parte de los grupos de riesgo y que no pueden cumplir sus funciones a distancia, y otros, por ejemplo, están asociados a la movilidad para evitar el transporte público (este factor incide con mayor fuerza en el AMBA y en el noreste, y menos en la zona patagónica). A esos dos ítems se suman, según una encuesta del observatorio de la entidad fabril, la realización de pruebas tanto preventivas como por ser contacto estrecho de algún contagiado.” 

Una demanda de muchos sectores empresarios es que se permita la adquisición de vacunas por parte de los “privados” como modo de no sólo acelerar el proceso de inmunización como la de garantizar la continuidad de los procesos productivos y no agravar el cuadro de daño ya generado por una política sanitaria errática y que ha mostrado no sólo la reiteración de actos de corrupción, sino que ha puesto en evidencia el descontrol y hasta la escasa empatía con los sectores de mayor riesgo. 

Obviamente, cualquier calculo que incluya las pérdidas que puede generar una segunda o tercera ola de COVID 19 indica que los empresarios, aun aquellos PYME con recursos limitados, están dispuestos a INVERTIR en la inmunización de sus trabajadores. No existe razón alguna en contrario. 

Pero la tenaz negativa del Gobierno Nacional da lugar a todo tipo de suspicacias y avala la opacidad de contratos de provisión que no se cumplen, reticencias de algunos productores a tratar con el Gobierno argentino, etc. 

Bajo estas condiciones y estos riesgos, estimo que sería de suma importancia que, más allá de los protocolos que seguramente cumplen estrictamente y que limitan el riesgo de propagación pandémica dentro del ámbito de trabajo, estimo se debería hacer un fuerte hincapié en capacitar al personal sobre las prevenciones y cuidados. Obviamente los Empresarios les resulta incontrolable las acciones, actividades y contactos fuera del ámbito productivo de allí que recomendemos tener trazado un Plan B para el caso de un evento desafortunado. 

Pero avancemos sobre el segundo aspecto que señalamos al principio y que consideramos de singular trascendencia estratégica por sus efectos colaterales que prometen ser duradero y también podría marcar nuestro destino a mediano plazo. 

Se trata de nuestra salud mental, del coste psicológico de una pandemia que también parece causar incluso daños neurológicos. 

La crisis – que se expandía en tiempos pre pandémicos en el plano político, económico y social, como consecuencia de la acción en varios frentes de enfrentamientos geopolíticos, irrupción de nuevas formas de producción, consumo, comunicación, etc de modo “no pacífico” se encontraron con el catalizador de la expresión primaria de la política sanitaria frente a este singular suceso que fue (y en algunos casos aún lo es) el confinamiento de enormes masas de población bajo la genérica definición de “cuarentena”, el encierro, la limitación de movimientos. 

Esa respuesta, que, en Argentina, parece que es la única disponible para el Gobierno. 

Expuestos de modo sistemático a un “no saber” qué sucederá y simultáneamente descubrir a cada paso que quienes deben conducir esta tragedia, mienten, que la utilizan para sus fines e intereses de grupo nos pone frente ya no sólo ante los problemas y riegos cotidianos que enfrentamos -y en muchos casos resolvemos- sino que el “no saber” como política de estado es el fundamento de una bancarrota psicológica cuyas consecuencias desconocemos. 

El “no saber” y descubrir cada día una nueva mentira se esparce a lo largo y ancho de toda la sociedad. Nos pone, aunque aún no ha sido reconocida ni verbalizada, ante una Gran Depresión psicológica que puede ser devastadora. 

¿Estamos preparados? 

Lic. Carlos Guillermo Schwartzer 

Colegiales, 20 de marzo de 2021 

06 marzo 2021

Consumo: Algunos rastros

 

Consumo:Algunos rastros

Tal como lo venimos haciendo acercamos el Informe de Tarjetas de Débito del mes de diciembre 2020, aunque el análisis de este tema nos lleva a, necesariamente, realizar otras consideraciones. 

En relación con el uso de las tarjetas de débito y tal como lo habíamos señalado en el informe de noviembre 2020 los resultados de diciembre no sorprenden en su crecimiento en ambos canales. Entendemos que esta “excepcionalidad” no se repetirá cuando analicemos enero de 2021. 

Es interesante, y hace a como se va delineando el sendero económico de la producción y el consumo, observar que dice el BCRA en los Informes Monetarios de éstos 2 primeros meses del año en cuanto como se comportó la relación entre el sector financiero y el sector real (producción y consumo). La cuestión es, más allá de los movimientos macro de la emisión monetaria ¿Qué pasa con los saldos en pesos en lo que da en llamarse el “sector privado”? 

Dice el BCRA en el Informe Monetario de enero 2021: 

“El aumento de las colocaciones a plazo estuvo compuesto tanto por las colocaciones mayoristas como por las de menos de $1 millón. Estas últimas volvieron a mostrar una tendencia creciente, luego de tres meses de mantenerse estables. También presentaron un mayor dinamismo los depósitos denominados en UVA, que en enero acumularon un aumento cercano a $11.100 millones. 

En términos nominales y sin estacionalidad, los préstamos en pesos al sector privado habrían registrado en enero un incremento mensual de 3,7%. En términos reales, el saldo de los préstamos al sector privado estaría mostrando un crecimiento interanual de 8,4%. 

La expansión mensual de los préstamos en pesos se explicó principalmente por la evolución de las líneas comerciales y de las financiaciones con tarjetas de crédito. Con respecto a estas últimas, el BCRA dispuso mantener la tasa máxima de 43% n.a. para el financiamiento de saldos impagos de tarjetas de crédito hasta $200.000 por cada tarjeta emitida. 

El crédito comercial se canalizó mayormente mediante la Línea de Financiamiento para la Inversión Productiva (LFIP) a las MiPyMEs. A fines de enero, se llevan otorgados préstamos por, aproximadamente, un total de $240.550 millones, un 44% más respecto al término de diciembre. En cuanto al destino de estos fondos, alrededor del 83% del total desembolsado corresponde a la financiación de capital de trabajo y el resto a la línea que financia proyectos de inversión. 

Cuestiones que subrayamos: 

1.  Superado el mes de diciembre y su alta demanda de efectivo para canalizar pagos estacionales (aguinaldo, vacaciones, etc.) el exceso de saldos monetarios (que en no está en poder de las PYME) fue dirigido a colocaciones financieras con diversos tipos de actualización (dólar linked, CER, UVA) lo que nos esta indicando que se busca colocaciones financieras con cobertura defensiva frente a lo que se entiende como una economía inestable y con altas procacidades de cambios bruscos en las variables 

2.    La expansión del crédito al sector privado estuvo, dado el mes (enero 2021) orientada a proveer de liquidez a las empresas y a sostener la alta demanda estacional del consumo (consumo de los eventos tradicionales de fin de año) mediante el uso de tarjetas de crédito. 

3.    Señala el Informe que el 83% de los créditos otorgados por la Línea de Financiamiento a la Inversión Productiva (LFIP), lejos de destinarse a la inversión se dirigió a financiar el capital de trabajo en lo que llamamos un “efecto circular”. La demanda de crédito para capital de trabajo, más allá de la tasa subsidiada, se dirigió a poder pagar las obligaciones salariales de fin de año dada la cancelación del Programa ATP y su reemplazo por el REPROII que resulta complejo e insuficiente para atender esas obligaciones. 

Pero no es menor destacar que, en el marco de un sistema productivo que debe enfrentar nuevos desafíos en el proceso que dio en llamarse “nueva normalidad” en el cual el impacto de la cuarentena pero también desde antes de esta el sistema productivo argentino debía encausarse hacia nuevos horizontes en materia de productividad y competitividad, sólo el 17% de ésa financiación fue orientada a nuevas inversiones (lamentablemente carecemos de información sobre el destino cualitativo de ellas) que suponemos han sido destinadas a ampliación de oferta o alguna mejora marginal de productividad. 

Recordamos que la LFIP tenía definido como destino 

  • ·      Financiación de proyectos de inversión destinados a la adquisición de bienes de capital y/o a la construcción de instalaciones necesarias para la producción de bienes y/o servicios y la comercialización de bienes y/o servicios. No podrán encuadrarse como aplicación elegible las financiaciones que se acuerden conforme a otros regímenes especiales de crédito en la medida en que los fondos para dichas asistencias sean provistos a la entidad con ese fin específico o revistan el carácter de responsabilidades eventuales.
  • ·   Capital de trabajo y descuento de cheques de pago diferido y de otros documentos. Podrá destinarse a la financiación de capital de trabajo y al descuento de cheques de pago diferido y Facturas de Crédito Electrónicas MiPyME, …. Los valores a descontar deberán provenir del cobro de operaciones de venta y/o de prestación de servicios correspondientes a la actividad de la MiPyME descontante. Esta condición podrá verificarse mediante la declaración jurada que formule el cliente y/o por otro medio que la entidad estime suficiente. 

Debemos recordar que las normas del BCRA establecían que “Al menos el 30 % del cupo deberá destinarse a lo previsto en el punto 4.1 (inversión productiva)”. Sin embargo, el 83% de los fondos desembolsados por esta LFIP que ascienden a $240.550 millones fueron asignados a capital de trabajo lo que pone en evidencia un rasgo que esta mostrando la “cadena de pagos”: su elongación (se pasó de plazo promedio de alrededor de 30 días a algo más de 60 días). 

Conclusión de esta observación, ¿las empresas industriales están vendiendo?, la respuesta es parece que sí, pero, la solvencia de sus clientes comienza a tener sombras y deberemos estar atentos a que sucede con el movimiento de cheques que aún se mantiene estable pero que la cantidad de cheques emitidos ha disminuido en enero 2021 un 22% respecto del mismo mes del año anterior (pre-cuarentena). 

Las razones por invocar de esta menor emisión de cheques son diversas, pero algunas son para atender, por ejemplo: ¿hay menos empresas en circulación? O ¿se ha incrementado la informalidad de allí la no bancarización de las operaciones? Entre otras. 

¿Qué dice el BCRA en febrero 2021? 

“Los préstamos en pesos al sector privado, en términos nominales y ajustado por estacionalidad, exhibieron en febrero un crecimiento mensual de 2,6%, que sería equivalente a una contracción de 1% en términos reales.

 

Las líneas con destino comercial registraron una expansión mensual de 0,5% real sin estacionalidad (4,1% a precios corrientes) acumulando en los últimos doce meses un aumento de 37,3%. Al interior de este tipo de financiaciones, el total de documentos exhibió una suba promedio mensual de 4,9% s.e, lo que sería equivalente a una expansión de 1,2% en términos reales. Por su parte, los adelantos en cuenta corriente moderaron su ritmo de crecimiento, registrando un aumento promedio mensual de 2,5% (-1% a precios constantes).

 

Desde su implementación, la Línea de Financiamiento para la Inversión Productiva (LFIP) viene siendo el vehículo utilizado para canalizar el crédito comercial a las MiPyMEs. A fines de febrero, se llevan otorgados préstamos por, aproximadamente, un total de $311.393 millones, un 29% más respecto al término de enero. En cuanto al destino de estos fondos, alrededor del 84% del total desembolsado corresponde a la financiación de capital de trabajo y el resto a la línea que financia proyectos de inversión. 

Destacamos la continuidad del financiamiento al capital de trabajo y no a la inversión productiva en razón que nuestra visión de la economía es que el desarrollo económico requiere de modo prioritario y como condición necesaria (pero no suficiente) del financiamiento a la inversión productiva. 

Cuando el financiamiento se dirige al capital de trabajo de modo tan protagónico lo que observamos que se reproduce el mismo esquema productivo, aunque -dada la existencia de cierta capacidad ociosa- se expandan los volúmenes producidos. Es a nuestro modo de ver “mas de lo mismo” y de ningún modo ese modo de reproducción concurre al proceso de acumulación de capital que requiere el desarrollo en todas sus formas. 

Pero el Informe Monetario del BCRA de febrero 2021 nos advierte sobre una situación que pone límites al consumo, fuente de los documentos que la LFIP descuenta. 

Dice el BCRA: 

En este sentido, los medios de pagos mantuvieron, en los primeros meses del año, la tendencia decreciente observada desde el segundo semestre de 2020. Puntualmente en febrero, el circulante en poder del público registró una caída de 2,3% ajustado por estacionalidad y a precios constantes, mientras que los depósitos a la vista disminuyeron 0,9% s.e. en términos reales. En consecuencia, el M2 privado completó siete meses ininterrumpidas de variaciones negativas a precios constantes 

Y señala, en refuerzo de la tendencia que ya habíamos señalado en enero 2021: 

Por su parte, los depósitos a plazo fijo en pesos del sector privado exhibieron, por segundo mes consecutivo, una tasa de variación mensual positiva en términos reales. De hecho, el crecimiento de febrero fue de 2,2%, y de este modo, acumularon un aumento de 21,3% en los últimos doce meses (ver Gráfico 2.3). Contemplando la evolución del saldo de las colocaciones a plazo a precios constantes, se verifica que el mismo se encuentra en niveles históricamente elevados. 

Lo que puede concluirse es que la solvencia de los agentes económicos que operan de modo formal y que disponen de excedentes de pesos está siendo derivada a colocaciones financieras (dólar linked o CER) en busca de cobertura ante, repetimos, “que se busca colocaciones financieras con cobertura defensiva frente a lo que se entiende como una economía inestable y con altas procacidades de cambios bruscos en las variables” mientras que la masa monetaria orientada a la disponibilidad para consumo también está siendo impactada negativamente. 

Debe tenerse presente que a partir de abril ya no habrá refinanciaciones forzadas por parte de los Bancos de los saldos impagos de las tarjetas de crédito y que simultáneamente se deberán comenzar a cancelar el plazo de 90 días del Ahora 12 por las compras hechas en enero 2021 bajo esa modalidad. 

Como ya lo señalé anteriormente la asimetría en la variación precios/salarios y los incrementos de las tarifas de servicios públicos (las audiencias están ya citadas) y privados (incrementos moderados que preanuncian ajustes mayores) más los incrementos impositivos de IIBB y tasas en las provincias habrá de impactar, para nuestra visión de modo negativo e importante en la variable que nosotros seguimos mes a mes que es el Ingreso Disponible. 

Es cierto que dado que estamos transitando un año electoral la política pública -pese a las necesidades perentorias en materia de obligaciones financieras con el exterior- promoverá el consumo para tratar de instalar una “sensación” de bienestar y satisfacción entre los votantes. 

Las posibilidades son en extremo limitadas y todas conllevan a mayores niveles de inflación y deterioro, consecuente, de la solvencia y del ingreso disponible de los consumidores-votantes. 

En consecuencia, nuestra recomendación es una invitación a reflexionar sobre la situación poselectoral, aunque el momento actual muestre una ficticia zona de confort que será la antesala de situaciones de sabor más amargo.  

Lic. Carlos G Schwartzer 

Colegiales, 6 de marzo de 2021

 

 

 

 

27 febrero 2021

¿Qué encontraremos detrás de la espesa neblina que nos cubre?[i]

 

¿Qué encontraremos detrás de la espesa neblina que nos cubre?[i]

Detrás de más de 100 entrevistas con empresarios PYME durante el periodo de ASPO y posteriormente (DISPO), en el periodo desde fines de junio hasta hoy en que los protocolos para el reinicio de la producción afectaron no sólo volumen y productividad, sino que pusieron en cuestión aspectos neurálgicos del proceso productivo, he llegado a una conclusión provisional, pero conclusión al fin. 

Se exhibe una incomprensión que resulta un verdadero desafío de comprensión como consultor. No surge de modo claro y directo, pero es audible, visible en su lenguaje corporal, en sus modos de hablar, en sus lenguajes. Ya señalé que no es incertidumbre (ver https://schwartzereconomia.blogspot.com/2020/12/la-incertidumbreuna-excusa-inaceptable.html) 

No, los entrevistados perciben que detrás de la niebla (uso esa figura para calificar a la pandemia, pero no a la cuarentena) no logran descifrar si hay una roca cuyos rasgos no pueden aún describir pero que resulta un peligro que, de chocarla, tendrá efectos desbastadores, o si despegada la niebla se abrirá, como dice el poeta "el cielo azul, la luna clara". 

Tal vez las sensaciones que les surgen me remiten a lo que habrá sentido Odiseo ante la Isla de las Sirenas momento en que debió tomar una decisión estratégica (han bastardeado tanto en los últimos días este concepto que cuesta usarlo y que no se confunda con lo que realmente debieron decir: picardía del libro del Viejo Vizcacha) y fundamental para alcanzar su objetivo: reencontrarse con su amada isla de Ítaca y Penélope. 

Lo cierto es que, ya se detectan los impactos tanto de la economía política de plataformas y la digitalización de muchos de sus procesos que ya se puede perfilar la demanda futura de éstas empresas y que luego de las entrevistas, podemos enunciar en algunas preguntas: ¿cómo transformo y alineo mi proceso de producción a éstas (no tan nuevas) formas de organización productiva donde el acceso a plataformas de procesos -sean productivos o de gestión- requieren la incorporación de una fuerte digitalización de mi empresa. 

Esas inquietudes, dadas las urgencias que enfrentan, aún no le hemos dado respuesta de modo, diríamos intencional (son, en última instancia potenciales clientes que no queremos que huyan despavoridos, ya llegará el momento. Después de todo esa es la tarea del consultor). 

Pero la cuestión viene por el lado del imaginario de la política pública que desde hace ya un largo tiempo viene soñando con lo que llama el desarrollo del mal llamado “sector de servicios del conocimiento” y su capacidad de generar exportaciones que agreguen mejoras sustantivas al balance comercial y por ende, mejoren el perfil de la cuenta corriente del Estado. 

Dijo “mal llamado” porque lo que se denomina “economía del conocimiento” y todo el debate normativo para incorporar ése sector a la dinámica de la economía nacional no es “sector servicios” (terciario, dirían los viejos libros de Introducción a la Economía” sino que es un sector absolutamente industrial, que responde a procesos de creación valor de valor cuya organización -aunque los lay out sean aún heterodoxos- es claramente industrial. 

¿Por qué decimos esto? Porque se utiliza como insumo: ya sea como materia prima o como partes y piezas el conocimiento de personas (que más allá de su ornamentación) son trabajadores que transforman esos insumos en productos dirigidos al mercado, commoditizados, que disponen de nulo valor de uso para sus productores pero un altísimo valor de cambio que permite ilusionarse con su “no pertenencia” a la clase obrera a la que en muchos casos desdeñan e incluso, que haya usado ése concepto clasista, me atraerán todo tipo de críticas y comentarios negativos y descalificadores. 

La política pública sueña con desarrollar enclaves para transformar el conocimiento, la inteligencia que alberga en la “cabeza” de éstos nuevos trabajadores (obreros al fin) en productos transables a escala internacional. 

No sólo se desarrolla una Ley (que esperemos comprendan que debe ser perfeccionada) que otorga incentivos impositivos (pero no laborales) sino que vemos que las Universidades e incluso los gobiernos subnacionales y locales lo incentivan (pero no dejan de facturarles el IIBB), todo se dispone a nivel de política pública en pro de hacer efectiva la ilusión de tener su propio “Silicon Valley” local, sin siquiera tener una visión clara de sus impactos, consecuencias y modelos de desarrollo que se implantan. 

No soy para nada contrario a que se la política pública avance en este sentido, por el contrario, pienso que escribir estas líneas es incentivar al debate y de allí que recomiendo el libro de Sadin sobre la “Silicolonización del mundo” y su relación con el avance del “liberalismo digital” que, en mi opinión, no es más que un paso adelante y muy sofisticado del neoliberalismo como (y voy a usar una escandalosa expresión) “etapa superior del capitalismo”

 Lic. Carlos Guillermo Schwartzer

 Colegiales, 27 de febrero de 2021



[i] (Mi homenaje hoy, a quién armado de coraje y pese a lo prohibido enarboló, en las Barrancas del Paraná, la Bandera Nacional)

 


17 febrero 2021

UN PLAN DE GOBIERNO: LA PERVERSION REQUIERE EL DESACOPLE

 

UN PLAN DE GOBIERNO:

LA PERVERSION REQUIERE EL DESACOPLE

Con buen criterio Gustavo Bazzan en Clarín (Ver nota  “El desacople de la Argentina, un fenómeno que va mucho más allá del precio de los alimentos”- https://www.clarin.com/economia/publicar-desacople-argentina-fenomeno-va-alla-precio-alimentos_0__dvN7Hpvz.html ) utilizó el término “desacople” con sentido económico. La ejecución del plan gubernamental cuyo “norte” es la impunidad para la vicepresidenta (VP) y sus hijos (las causas de los hoteles los involucra de modo directo) da paso a una versión más amplia del “desacople”.

Por un lado, interno, la distancia entre quienes imaginan y trabajan por una república con pleno ejercicio de los valores democráticos y quienes, en ejercicio pleno de la indiferencia pugnan o defienden la mínima tajada o la mera limosna del presupuesto público con ignorancia de quien lo alimenta; se hace más amplia y difícil de remontar.

La perversión (la corrupción sólo es una expresión de ella) que ejecutan los más altos niveles de la llamada “clase política” (el uso del término “clase” es precisamente lo que marca su separación y autonomía del conjunto de la sociedad) que aceptan no con sumisión sino con complicidad el liderazgo de la VP va trazando un irreversible camino hacia la autodestrucción. En el camino sólo se esperan flagelos y un largo y permanente trayecto de dolor a los secuaces y a quienes se someten a los mandatos de la esa perversión en la que parecen encontrar “confort”.

Simultáneamente, el “desacople” se verifica en las relaciones con el resto del planeta. Poco a poco, el camino que traza la perversión -y como no puede ser de otra manera- nos vamos quedando solos, nos vamos recluyendo y quienes se declaran “amistosos” lo hacen en pro de sus propios intereses.

El “desacople” como lo señala con buen criterio Gustavo Bazzan es la línea rectora del plan político del Frente de Todos hoy en gobierno. Más aún, la perversión requiere el desacople ya no sólo en materia económica, sino como reflejo de la alienación en que ha recalado una gran parte de la sociedad en defensa de mínimas prerrogativas devenidas del ejercicio de otro de los rasgos de los perversos: la magnanimidad selectiva y discrecional.

Lic. Carlos Guillermo Schwartzer

Colegiales, 17 de febrero de 2021

 

06 febrero 2021

 

Redes, censura, ciudadanía

Tras la deserción de la prensa, el futuro de la libertad de expresión se juega en las redes

https://gauchomalo.com.ar/redes-censura-ciudadania/



27 enero 2021

COVID 19: ¿QUÉ PASA CON LA COBERTURA DE LAS ART?

 

COVID 19: ¿QUÉ PASA CON LA COBERTURA DE LAS ART?

 Con fecha 14/04/2020 se publicó en el Boletín Oficial el DNU 367/2020 que dispuso:

 ARTÍCULO 1º.- La enfermedad COVID-19 producida por el coronavirus SARS-CoV-2 se considerará presuntivamente una enfermedad de carácter profesional -no listada- en los términos del apartado 2 inciso b) del artículo 6º de la Ley Nº 24.557, respecto de las y los trabajadores dependientes excluidos mediante dispensa legal y con el fin de realizar actividades declaradas esenciales, del cumplimiento del aislamiento social, preventivo y obligatorio ordenado por el Decreto N° 297/20 y sus normas complementarias, y mientras se encuentre vigente la medida de aislamiento dispuesta por esas normativas, o sus eventuales prórrogas, salvo el supuesto previsto en el artículo 4° del presente decreto.

 

ARTÍCULO 2º.- Las ASEGURADORAS DE RIESGOS DEL TRABAJO (A.R.T.) no podrán rechazar la cobertura de las contingencias previstas en el artículo 1º del presente y deberán adoptar los recaudos necesarios para que, al tomar conocimiento de la denuncia del infortunio laboral acompañada del correspondiente diagnóstico confirmado emitido por entidad debidamente autorizada, la trabajadora o el trabajador damnificado reciba, en forma inmediata, las prestaciones previstas en la Ley N° 24.557 y sus normas modificatorias y complementarias.

 

Y complementariamente estableció que

 

ARTÍCULO 5°.- Hasta SESENTA (60) días después de finalizado el plazo de aislamiento social, preventivo y obligatorio establecido por los Decretos Nros. 297/20, 325/20 y 355/20, el financiamiento de las prestaciones otorgadas para la cobertura de las contingencias previstas en el artículo 1º del presente decreto será imputado en un CIENTO POR CIENTO (100%) al FONDO FIDUCIARIO DE ENFERMEDADES PROFESIONALES.

 

Las normas complementarias y aclaratorias del presente decreto, emanadas de la SUPERINTENDENCIA DE RIESGOS DEL TRABAJO (S.R.T.) o de la SUPERINTENDENCIA DE SEGUROS DE LA NACION (S.S.N.), en el marco de sus respectivas competencias, establecerán las condiciones y modalidades requeridas a los efectos del reintegro por parte del FONDO FIDUCIARIO DE ENFERMEDADES PROFESIONALES de erogaciones efectuadas en cumplimiento de lo prescripto precedentemente y garantizarán el mantenimiento de una reserva mínima equivalente al DIEZ POR CIENTO (10%) de los recursos de este último, con el objeto de asistir el costo de cobertura prestacional de otras posibles enfermedades profesionales, según se determine en el futuro. 

Posteriormente, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, a través de la Resolución 38/2020 (BORA 29/04/2020) estableció la reglamentación del DNU 367/2020.

Sin embargo, DNU 875/2020 (BORA 07-11-2020) generó un cambio de metodología de funcionamiento de la emergencia sanitaria para amplios sectores del país y que paso a denominarse, según el

 ARTÍCULO 2º.- DISTANCIAMIENTO SOCIAL, PREVENTIVO Y OBLIGATORIO: Establécese la medida de “distanciamiento social, preventivo y obligatorio” en los términos ordenados por el presente decreto, para todas las personas que residan o transiten en los aglomerados urbanos, partidos y departamentos de las provincias argentinas en tanto estos verifiquen en forma positiva la totalidad de los siguientes parámetros epidemiológicos y sanitarios

Estableciendo una serie de requisitos de carácter epidemiológicos para adoptar la nueva metodología de organización social en materia de emergencia sanitaria.

El Artículo 3° del DNU 875/2020 determinó que todos los Partidos del AMBA pudieran pasar del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) al Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio (DISPO).

Este cambio de tratamiento fue rápidamente -y entendemos que prematuramente – considerado por las Aseguradoras de Riesgo del Trabajo (ART) quienes, a partir del 8/11/2020 comenzaron el conteo de los 60 días dispuestos por el DNU 367/2020 en su artículo 5°.

El fundamento de esta decisión de las ART se basa en lo dispuesto por el artículo 1° del DNU 367/2020 que sólo se refirió a la situación ASPO en forma taxativa no previendo la posibilidad de adaptaciones o adecuaciones conforme la emergencia sanitaria producida por el COVID-19 producida por el coronavirus SARS-CoV-2.

Los 60 días se cumplieron el pasado 7 de enero de 2021.

Algunas ART procedieron -reiteramos de modo apresurado pero efectivo- a comunicar a sus clientes que a partir de esa fecha los trabajadores que manifestaran contagio de la dicha enfermedad NO serían cubiertos por la ART y que deberían redirigir la demanda prestacional hacia las Obras Sociales. 

Dada la complejidad del cuadro infeccioso y sus impactos en el núcleo cercano que bien pueden ser familiares o trabajadores que comportan el ámbito laboral y la indeterminación respecto al lugar y momento del contagio la cuestión se torna sumamente compleja y podríamos denominarla como una expresión poco solidaria y en extremo formalista por parte de las ART que a partir del 07/01/2021 hayan resuelto liberarse de su responsabilidad trasladándole al Empresario (en los hechos su cliente) las erogaciones que demanden el tratamiento del trabajador y sus consecuencias presentes y futuras. 

Cuando decimos “presentes” -y suponiendo que la Obra Social del trabajador- asume la totalidad de las prestaciones médicas- queda por resolver la cuestión de los salarios caídos -tanto del trabajador infectado como de los contactos estrechos dentro del ámbito laboral que podrían haberse contagiado o ser portadores pasivos requiriendo cumplir con el aislamiento preventivo que se recomienda hasta determinar su nula contagiosidad. 

Pero la cuestión de los salarios caídos es sólo un aspecto del problema. 

Si el trabajador enfermo fuera aislado y sometido al tratamiento médico por la Obra Social, debemos evaluar en primer lugar la inmediata necesidad de proceder a desarrollar todos los controles clínicos a cada uno de los trabajadores de relación estrecha en el ámbito laboral con el riesgo cierto que otros trabajadores también hayan sido contagiados y requieran el mismo tratamiento. ¿Qué implica? Qué se corre un riesgo alto de ver desarticulada la planta de trabajadores con una posible necesidad de tener que detener la producción. 

Recordemos que habiéndolo o no comunicado las ART resolvieron no hacerse cargo de los riesgos basados en un hiper formalismo normativo que expresa la incomprensión pero también la falta de solidaridad y comprensión del momento que se esta atravesando. En criollo: una avivada para borrarse y ejecutar a pie juntillas la política del “sálvese quién pueda” y en tanto ellos han encontrado la “letra” que los salva, se salvan. Dejan al Empresario expuesto sin ninguna contemplación y con total desaprensión respecto del espíritu para el cual fueron creadas. 

Pero hablemos del futuro. 

En ése futuro, el trabajador ya restablecido puede -no esta probado científicamente- comenzar a manifestar síntomas, enfermedades, consecuencias no deseadas que le impidan reintegrarse al 100% de sus capacidades y que demanden atención médica posterior. 

Nuevamente el sistema de Obra Social deberá dar respuesta médica, pero ¿y esta es la pregunta? ¿Cómo, cuanto tiempo, en qué condiciones, etc el/los trabajadores podrán reintegrarse de modo pleno a los procesos de trabajo para los cuales han sido contratados oportunamente? 

Por ejemplo, se remiten casos de pérdida de concentración, dificultades respiratorias posteriores, agotamiento físico prematuro, etc. ¿cómo habrá de responder el Empresario a estos desafíos? 

Dos cuestiones para concluir: 

1.    Se podrá catalogar el Informe de “tremendista” y que los Empresarios afrontan cada día todo tipo de riesgos a veces de peores consecuencias. ¿podrán con éstos? ¿Qué cobertura de riesgo están realizando para de alguna manera acotar los riesgos derivados. 

2.    La noticia que agrega esperanza es que en breves días un nuevo DNU pondrá las cosas en orden respecto de las ART. Pero se debe resolver -y eso dependerá década ART- la zona gris que queda entre el 07/01/2021 y la fecha de vigencia del DNU nuevo, salvo que éste declare específicamente la continuidad de los establecido en el DNU 367/2020 

Los mantendremos informados  

Lic. Carlos G Schwartzer 

Colegiales, 27 de enero 2021

 

13 enero 2021

 Tomado del Blog "gaucho malo" - El sitio de Santiago González

(https://gauchomalo.com.ar/)

COMO RABINOS, COMO ROBOTS

 Al cambiar su modo de lectura, la conciencia humana se acomoda, se vuelve cómplice de los instrumentos concebidos para esclavizarla


Hay un aprender a leer que ocurre entre los tres y los cuatro años, cuando más o menos comenzamos a entender la relación entre unos signos gráficos y las palabras que representan. Pero ése es apenas el comienzo. Leer es una operación bastante complicada, que no se limita a recorrer los textos con la mirada, recoger la información y enviarla al cerebro.  Especialmente porque las palabras no siempre quieren decir lo que parecen decir.  Revelan tanto como ocultan, sugieren, seducen, rechazan, desvían la atención.  La lectura ingenua o inocente toma las palabras al pie de la letra. Pero leer supone perseguir por diferentes caminos la relación entre las palabras y las cosas, reales o imaginarias, concretas o abstractas, a las que aluden.

 

Por eso es que el aprendizaje de la lectura dura toda la vida, nunca recibe su diploma ni tiene su fiesta de fin de curso.

 Tenemos una lectura digamos racional, que hurga en el corazón de los textos para precisar su sentido: es la lectura de la inteligencia, término que significa literalmente “lectura del interior”, de lo que está adentro (inter) de la palabra (logos).  

Así es como leemos, por ejemplo, un ensayo, o un artículo como éste.  Esta clase de lectura nos parece tan obvia y natural que por lo general nos lanzamos a ella con tanta audacia como imprudencia, hasta el día en que algo no nos cierra del todo, y ahí es cuando empezamos a darnos cuenta de que existen las falacias y otras trampas del lenguaje.  Conocerlas es aprender a leer de otro modo, más cauteloso.  No es cuestión de andar por esos caminos verbales de Dios casi como vinimos al mundo, y quedar a merced de cualquier charlatán, de cualquier prestidigitador de las palabras.

 Pero eso no es todo.  El “duro ruido blando” que hace la oreja del burrito Platero no es una zancadilla de Juan Ramón Jiménez, es algo simplemente inasible a la razón. Por eso se nos enseña también otro tipo de lectura, que supone un vaivén entre la forma (gráfica, sonora) y el contenido, y apela además a lo sensual y lo emotivo para desentrañar un significado no literal, sino sugerido: es la lectura de la interpretación.  Interpretar viene de intermediar (inter) para determinar un precio (pretium), o sea tasar, y supone establecer correspondencias entre dos sistemas distintos. Tal como un tasador traduce las cualidades de una casa a una suma de dinero, un músico traduce una partitura a una secuencia sonora, o un traductor vierte un texto de una lengua a otra.  Cuando leemos poesía empeñamos los sentidos, la emoción y la razón para traducir sus sugerencias a un sistema inteligible, aun sabiendo que la interpretación puede ser provisoria y cambiante (¡como el precio de la propiedad!).

 Con esos dos modos de lectura que acabo de describir podemos aproximarnos a casi todo lo escrito: editoriales, informes científicos, novelas, poesías, avisos publicitarios, documentos.  El “casi” es deliberado.  Nuestra patria espiritual, eso que llamamos Occidente, se edificó sobre el Libro ( o mejor dicho los libros, Biblia).  Esto viene de Jerusalén: nuestra otra vertiente cultural, la de Grecia y Roma, carecía de textos sagrados. Ni siquiera se les ocurría que un texto podía ser sagrado. Lo más parecido a una palabra divina era el oráculo, pero sus acertijos eran más bien jugarretas de unos dioses crueles que se divertían con los dilemas humanos. El crítico español José Ma.  Rodríguez Méndez habla de un modo de lectura reverencial, “al estilo judío”, nacido de la aproximación particular que reclaman los textos sagrados.

 La actitud “reverencial” frente al texto escrito, dice este autor, se extendió más allá del ámbito religioso para convertirse en un modo general de leer.  “Se leía buscando un sentido religioso, cabalístico, profundo a la letra”, dice. Y agrega: “El sentido semítico de la lectura en España tenía aquel carácter sagrado de los intérpretes de la Biblia, que buscan algo más que placer, expansión o ampliación: verdad.” La observación de Rodríguez Méndez podía comprobarse fácilmente.  En muchas bibliotecas particulares era común advertir uno o varios volúmenes particularmente ajados -novelas, ensayos, poesías- que reflejaban la afanosa búsqueda de verdad de su dueño, su visita reiterada (reverencial) a los mismos textos para extraer de sus palabras el máximo de sentido.

 La lectura reverencial asimila los modos racional y emocional, por llamarlos de algún modo, de la lectura, pero necesariamente debe superarlos: no se puede leer un texto sagrado sólo con el cerebro o sólo con el corazón, pero tampoco se lo puede leer sin ambos.  La lectura sagrada se practica desde el espíritu, que preside sobre la razón y los sentimientos.  Ahora bien, por su propia naturaleza, por dirigirse hacia un texto revelado por Dios, la lectura reverencial excluye la crítica o el disenso.  Por cierto, cuando se la practica fuera de su ámbito se vuelve extremadamente peligrosa. El siglo XX está plagado de ejemplos de lecturas reverenciales aplicadas a textos profanos, que alimentaron fanatismos, despotismos e intransigencias de toda laya.

 Saber leer es parte sustancial de nuestro dominio del lenguaje.  Y nuestro dominio del lenguaje es lo que nos distingue como especie; la evolución de la especie puede medirse por la evolución de su dominio del lenguaje. A lo largo de los siglos desarrollamos una refinada cultura verbal, de la que depende absolutamente todo lo que somos: nuestros saberes, nuestras creencias y nuestros valores. La cultura verbal permite el pensamiento abstracto, la ciencia dura y la filosofía; la cultura verbal nos permite compartir y comparar otras formas de expresión -plásticas, musicales, escénicas-, en la medida en que logramos interpretarlas, traducirlas en palabras, y conversar sobre ellas.  Esa cultura verbal es la que estamos perdiendo aceleradamente, principalmente desde la irrupción de la televisión, para sustituirla por una cultura de la imagen, una cultura basada en la impresión, instantánea, fugaz, aislada, autosuficiente.

 “La televisión – escribí en una nota anterior- trastornó la manera como nos representamos el mundo, como nos ubicamos en tiempo y espacio en ese mundo, y como interactuamos con él. El pasaje de una cultura basada en la palabra a una cultura visual mutiló nuestra capacidad de discernir, reflexionar y actuar hasta convertirnos en una suerte de baldados sociales, de analfabetos funcionales, de bárbaros de nuevo cuño.  La palabra es un fenómeno social, es acción, intercambio y reflexión. La palabra permite el pensamiento abstracto, sobre el que se apoya la inteligencia superior de la especie.  Poseemos un fino repertorio de filtros y controles, elaborado a través de los siglos, para someter a crítica el flujo de las palabras, para tasar esa moneda de intercambio espiritual. La imagen es la reproducción mental de algo que está afuera, es individual, intransferible e inapelable.”

 La televisión, literalmente, nos arrebató el uso de la palabra, incluidas todas las refinadas formas de lectura descriptas más arriba y que, en diversos grados, eran de uso común.  De otro modo, nuestros grandes letristas de tango, por ejemplo, autores populares si los hay, no habrían podido escribir la poesía exquisita y compleja que escribieron, y ser ampliamente comprendidos y disfrutados. “Un mundo concentrado sólo en el hecho de ver es un mundo estúpido –escribió el ensayista italiano Giovanni Sartori–; el homo sapiens, un ser caracterizado por la reflexión, por su capacidad para generar abstracciones, se está convirtiendo en un homo videns, una criatura que mira pero que no piensa, que ve pero que no entiende”.

 Cohen-Séat y Fougeyrollas lo explican así: “La actitud de los individuos sometidos a la información verbal es una actitud de recepción.  Esto significa que reciben los mensajes verbales, a los que deben y pueden responder mediante conductas apropiadas, verbales o de hecho. La actitud de los individuos sometidos a la información visual es una actitud de participación.  Esto quiere decir que las representaciones no son solamente recibidas, sino que son, más exactamente, vividas por quienes las reciben.  La información visual desencadena de inmediato no conductas de respuesta sino comportamientos de empatía.  (…)  La participación es un  modo de comprensión en el cual lo afectivo se impone de una manera decisiva a lo intelectual.”

 De alguna manera, el uso extendido de la red Internet destronó a la televisión como medio de comunicación dominante en la sociedad.  La red es un medio ambiguo en el que conviven todas las formas de comunicación. Pero su organizador principal es verbal.  Después de casi medio siglo de reinado de lo visual, volvimos a leer.  Pero en medio siglo entran por lo menos tres generaciones: es mucho tiempo.  Volvimos a leer, es cierto.  No es seguro que recordemos cómo hacerlo, ni es seguro que existan maestros capaces de devolvernos esas capacidades que describimos al comienzo, refinadas y perfeccionadas con el paso de los siglos, pero arrojadas a un lado durante tres generaciones.  Demanda mucho tiempo y mucho esfuerzo edificar una civilización; a la barbarie se vuelve en un santiamén, como quien se desliza despreocupado por una pendiente.

 La cultura visual que nos absorbió durante las últimas décadas nos acondicionó de tal forma que ahora encaramos la palabra escrita con criterios visuales. La lectura es lineal: procede según la secuencia de las palabras y acompaña el desenvolvimiento del razonamiento, el relato, la poesía o la oración. La lectura necesita tiempo, y tiene su ritmo. La lectura exige al cerebro digerir lo que lee, en un complejo proceso que es a la vez de inteligencia, de comprensión, tal como vimos, y que incluye la asociación, la puesta en contexto, la comparación.  En cambio, la captación de la imagen es todo lo contrario: instantánea, congelada, suficiente, carente de contexto.  Vimos  la rodilla policial sobre el cuello del negro, y estaba todo dicho. La respuesta fue inmediata y emocional.

¿Cómo se puede leer con una mente formada en la cultura visual?  Después de observar durante un tiempo los intercambios en la red Internet -en las redes sociales, en los foros y en los comentarios a las notas periodísticas, incluso en los sitios dedicados a la compraventa- encontré lo que parece ser un patrón de comportamiento: tendemos a enfrentar los textos como si fueran imágenes, buscando asimilar instantáneamente lo que se nos presenta ante los ojos. Para decirlo más claro: no seguimos el discurso, la expresión que discurre en el tiempo, sino que buscamos velozmente con la mirada indicadores que permitan asimilar lo que leemos a un repertorio de imágenes preconcebidas. Como quien ve un vehículo más o menos cuadrado con una cruz roja en el costado e instantáneamente reconoce: ambulancia.

 Esto es muy fácil de distinguir cuando se trata de discursos sobre temas controvertidos: el lector visual busca palabras clave, que funcionan como indicadores para reconocer un perfil sobre el que su facción ya tiene un juicio hecho: mercado, derechos, feminismo, nazis, neoliberalismo, pibis, Cristo, imperialismo.

El lector visual no lee para entender sino para tomar posición, su respuesta no es intelectual, inteligente, sino emocional, inmediata. Como consecuencia, tal como describí en una nota anterior, “el prejuicio, la agresión y el insulto prevalecen sobre la reflexión, la comprensión y la tolerancia. Las palabras ya no son el logos que ordena e ilumina, sino piedras que se arrojan para golpear, o que funcionan como santo y seña para suponer, no para entender, lo que el otro quiere decir, y responder con la energía del caso.”


Esta lectura visual explica buena parte de las grietas que dividen las sociedades occidentales.  Ahora bien, aparece aquí una inquietante coincidencia entre la manera de leer del homo videns que acabamos de describir y la lectura cibernética de control y manipulación que practican los grandes operadores de Internet.  Esa forma visual de leer, que busca indicadores y descarta el resto, es en sustancia la misma que utilizan los expertos en inteligencia artificial cuando diseñan esos programas que leen nuestras actividades, preferencias y transacciones rastreando señales que diseñen nuestro perfil y permitan vendernos cosas, orientarnos políticamente o vigilar que no nos pasemos de la raya, cualquiera sea esa raya.  Solíamos leer como rabinos, ahora tendemos a leer como robots.

 Peligrosamente, la estructura misma de la conciencia humana se confunde, se acomoda, se vuelve cómplice de los instrumentos concebidos para esclavizarla.  Más peligrosamente todavía, esto ocurre en un escenario -que algunos creen organizado por Antonio Gramsci y otros por Humpty Dumpty- donde las palabras tienden a separarse de las cosas para significar lo que el poder quiere que signifiquen.

–Santiago González