12 octubre 2015

CUESTIONES INDUSTRIALES

CUESTIONES INDUSTRIALES

Señala Eric Hobsbawm, (pero extremadamente actual “collect paper” editado en español por la Serie Comunicación Nº 24 de Alberto Corazón Editor en 1974 aunque el escrito original data de 1965 y fue publicado por la Universidad de Urbino Italia en 1965) en “Recientes estudios sobre la Industrialización en Gran Bretaña” que “…no es posible la industrialización masiva en ausencia de determinadas condiciones previas que permita el “despegue” gene­ralizado del conjunto de la economía (la observación analítica de que éstas condiciones pre­vias son necesarias no debe confundirse con la aseveración de que tales condiciones deban verificarse de un modo determinado o según una secuencia temporal dada)…”

Hagamos un alto en nuestra cita y preguntémonos si la República Argentina posee ésas “condiciones previas” que señala el historiador inglés.

En éste punto muchos confunden las “condiciones previas” con la existencia o no de deter­minadas condiciones productivas, como puede ser la disponibilidad o no de ciertos recursos productivos capaces de participar de algún modo (aunque éste sea marginal o con algún grado de poder para establecer los modos y condiciones) del debate sobre la división inter­nacional del trabajo; debate “silencioso” pero que en el marco de la economía capitalista resulta vital.

Mucho se habla hoy día sobre esto, tanto desde quienes pretenden la continuidad o quienes se proponen como alternativa, pero en ningún caso sus dichos resultan claros y precisos en el reconocimiento que a la República Argentina se le vuelve a asignar el mismo rol, en el marco de ésta etapa (no digo nueva, porque el capitalismo siempre ésta, de modo perma­nente inmerso en una revolución industrial y en una crisis) de desarrollo capitalista el de proveedor de “bienes salario” y en tal sentido dichos bienes SIEMPRE deben cotizar a la baja, más allá de algún momento donde el rol de la especulación financiera no encontrando la posibilidad de realizar su ganancia en la producción, la realice en la especulación y como dice Adam Fergusson (“Cuando muere el dinero – Alianza Editorial) le agrega “espuma a la cerveza” haciendo que los denominados “commodities” destinados a la reproducción de la fuerza laboral alcance valores que en lo que va de la noche al día se derrumben y quede de modo preciso y claro, tal como sucede con una buena cerveza, que la espuma es sólo eso: espuma.

Es así que la República Argentina sí dispone de sólo algunas de las “condiciones previas” como por ejemplo la capacidad de desarrollar lo que en los debates de la Ley de Aduanas de 1870 los ”liberales” de entonces denominaran “industrias naturales” (en éste punto y sin adoptar color alguno tal vez para muchos sería de suma importancia estudiar el espíritu de la Ley de Aduanas promulgada el 18/12/1835 por el entonces Brigadier General Juan Ma­nuel de Rosas siguiendo la propuesta del Gobernador de Corrientes Pedro Ferré que desde 1831 venía bregando en pro de la protección a la industria nacional. Debemos recordar también que Corrientes era sede de los más importantes astilleros de aquella época) modo de hacer referencia a las “ventajas comparativas naturales” con que se contaban en aquel momento respecto del Imperio Británico.

Hoy, en pleno siglo 21 quienes diseñan la matriz económica de la República Argentina que data de 1997, siguen, aunque de un modo más sofisticado (se ha desarrollado un conjunto de avances tecnológicos en el campo de la genética vegetal, de la metodología productiva e incluso en materia de maquinaria agrícola) aceptando de modo pasivo el rol asignado por los denominados “first comers” a lo potenciales “late staters” para sostener una estructura que permita realizar la tasa de ganancia del sector industrial de los paises centrales en ni­veles “razonables (categoría de difícil determinación en el marco del capitalismo).

Ahora bien, esas “condiciones previas” no avanzan mas que hasta ése punto. Por lo demás la República Argentina carece de algunas condiciones básicas para el desarrollo industrial:

1.      Un sistema republicano con división de poderes y alta calidad institucional en su desem­peño
2.      La unificación del mercado interno, en un mercado de carácter nacional con alto grado de integración y descentralización productiva (dadas las características geográficas de la República Argentina el desarrollo de una matriz logística que dé prioridad al transporte ferroviario y no al carretero es entre otras cuestiones básica)
3.      La eliminación por completo del “dualismo económico” (ver http://www.schwartzereconomia.blogspot.com.ar/ entradas del 11/04/2015, 01/05/2015 y otras posteriores) poniendo punto final a los mercados ilegales que hoy cuentan con la complicidad estatal en todos sus niveles.

Y otras que no listo, no porque las considere marginales, sino porque el objetivo que me propongo es otro.

En síntesis, las “condiciones previas” a las que se refiere Eric Hobsbawm están lejos de existir, dado que no es posible hoy en la República Argentina poder garantizar que las ex­pectativas de beneficios que cualquier inversor posea al traer su capital a éstas tierras pue­dan ser convalidadas de modo concreto “repatriando” dichos beneficios a su lugar de origen sin que medie o deba enfrentar un laberinto burocrático que desde hace tiempo fue definido por avezados conocedores de la administración pública de la forma siguiente: “te invento el problema, te vendo la solución”.

No obstante, nuestro fin es seguir a Eric Hobsbawm en su “paper”, pero para ello debemos citar, del modo más breve posible, también nosotros, alguna condición previa. No se trata de un supuesto, ni del “realismo de los supuestos” (debate iniciado en 1953 por Milton Fridman en “La metodología de la economía positiva”).

No, se trata de detallar cuál es la estrategia económica de ésta política económica y que cualquiera sea el color de los candidatos no parecen querer ni siquiera hablar y mucho me­nos plantear una estrategia, no digamos alternativa, sino que responda a la lógica del desarrollo económico capitalista.

La estrategia económica actual, autodefinida con bastante ignorancia por parte de quienes así la denominan como “keynesiana” (pese a haber publicado libros al respecto (lo que lleva a dudar si realmente han leído los textos que citan); promueve al consumo en sus formas más perversas y variadas sin tener en cuenta, reiteramos, (o con total desconocimiento de las cuestiones más elementales del desarrollo capitalista, ni tampoco importarle si ése con­sumo, tal como lo señala Joseph Shumpeter es una “destrucción creadora” o simplemente es un mero consumo que no genera señal alguna al sistema capitalista en su versión local (las señales que puede generar al desarrollo capitalista “no local” son nimias, infinitesima­les, sin alcanzar, incluso, la categoría de marginales).

Inmersos como estamos en una nueva fase de la revolución industrial, debemos recordar que ésta sólo es posible “…cuando la producción determina la cantidad y la forma del con­sumo, es decir, cuando el mercado es función de la capacidad productiva…” y no a la in­versa.

El desarrollo de los más modernos bienes de consumo, asociados muchos de ellos a los re­sultados de la revolución industrial, dependen de la capacidad de producirlos, ya no sólo prototipo, pequeña escala muestral, sino que producirlos significa hacerlo bajo condiciones de masividad, bajo precio, alta funcionalidad capaz de crear la demanda de los mismos y no la demanda existente inicialmente los “ordene” producir.

Nuestro homenaje a la vapuleada Ley de Say con lo que intentamos exponer el tremendo error interpretativo de Keynes respecto de que es la demanda la que tracciona la oferta; error que parece no haber sido percibido por los actuales diseñadores de la política econó­mica argentina que en un acto de mera “fe” incentivan la “demanda agregada” creyendo (no olvidemos que es un acto de fe) que la oferta o sea los productores de bienes y servi­cios “saldrán enardecidos a producirlos, invertirán para que ésa demanda agregada no se frustre y dado que los automatismos no existen, encontraran allí una buena razón para im­portar todos aquellos bienes que los los renuentes “industriales” no produzcan. Casi como un juego de palabras, para éstos imbuidos del «furor teutonicus» (Julio Cesar, dixit) que diseñan y ejecutan la política económica: la demanda manda. Obviamente nada dicen de cómo la oferta habrá de operar, organizarse si posee las capacidades tecno-productivas o no y cómo hacer para que las desarrolle. Esas cuestiones son nimias, marginales, producto de una cultura de la queja y el rentismo.

Ya  Hollis Chenery en 1960 (Patterns of Industrial Growt, publicado en American Economic Review) advirtió que los cambios en la oferta son más importantes que los cambios en la demanda y en particular señaló que un país (y mencionemos ya mismo a la Argentina- un “late starters” para el autor- para evitar eufemismos, confusiones, etc) que tiene un incremento en su “renta nacional” pero que dicho incremento no es simétrico o trasladado a los incrementos de la rentabilidad, tendrá una muy baja tasa de industrializa­ción en tanto los productores de bienes habrán de perder los incentivos para incorporar nuevos materiales, nuevas tecnologías, nuevos procedimientos y formas de gestión para dar lugar a nuevos productos masivos a bajo precio y que calmen una demanda que muchas veces explota de ansiedad (estoy pensando en los “locos consumidores” de los productos de alta tecnología en materia electrónica como los Smartphone que acampan bajo la nieve para obtenerlos pero, simultáneamente, pienso en la estrategia de quienes lo producen para alimentar ésa ansiedad de la demanda que no se “aplaca ni con toneladas de clonazepan y sus variados sucedáneos).

Para poder llegar a análisis y posteriores propuestas serias y responsables sobre el desarro­llo económico no se puede obviar la cuestión del modo en que, como república Argentina, participamos de4 la Revolución Industrial en curso. No basta, como bien señala Eric Hobsbawm, “…la simple multiplicación de los bienes producidos con métodos anticuados…”, sino que la política económica (aunque se trata de la política en general) debe promover la creación, incorporación, y puesta en marcha de nuevas técnicas de producción, de nuevos sistemas de organización de la producción (ya sea en nuevas fábricas, talleres o creando parques industriales temáticos o multisectoriales, etc).

Se trata, señala con acierto Eric Hobsbawm, de un CAMBIO CUALITATIVO (el destacado es mío) y no como se lo pretende presentar de modo habitual de un mero cambio cuantita­tivo (¿de qué nos sirve más de lo mismo si estamos reproduciendo la baja productividad, los viejos y peores métodos productivos, las malas prácticas, utilizando materiales obsoletos y aplicando estructuras, metodologías y expresiones del pensamiento que no se condicen no con una “aparente” modernidad, sino con el “core bussines” del desarrollo capitalista que es la producción. No se trata sólo de la multiplicación de lo que ya se produce, con las tecnolo­gías ya maduras, sino la creación de nuevos y mejores productos, el desarrollo de nuevos materiales, procedimientos y métodos de gestión, de nuevas tecnologías y nuevas formas de organización de la producción que demandan de modo urgente e imperativo, la inclusión social, mejoras sustantivas de la distribución (no mediante la excusa del “derrame” que es un método “ex post” (algo así como llegar con el remedio cuando el enfermo está muerto), sino mediante salarios reales crecientes enlazados a las mejoras no sólo de la productivi­dad, de la innovación, de la I+D+d, es decir a los aportes que la industrialización hace al desarrollo económico.

Pareciera que, malos alumnos al fín, no recuerdan pese a decir que han leído y estudiado a Karl Marx que el modo de producción capitalista no admite particularidades dentro de lo general, es decir, no es posible el desarrollo de “terceras posiciones” (por más que la ONU, que para nada sirve, haya dado muestras de simpatía con los deudores, con sistemáticos transgresores –hacia dentro y hacia afuera – de las leyes que “regulan” el desarrollo capita­lista.

Hoy, más que nunca, –y quiero especificarlo porque he mencionado el “revolución indus­trial” como si fuese un genérico- no existe “una revolución industrial” (aunque al señalarlo como genérico intentamos una simplificación), sino que debemos hablar de “revoluciones industriales” sectoriales (tal es el caso de la Argentina que se encuentra inmersa en la re­volución industrial del sector agrícola granario) pero que no logra ni asomarse a la partici­pación en la revolución industrial que acontece en el sector de los materiales, bienes de ca­pital o procedimientos de producción.

Esa asimetría es un elemento fundamental en el bajo nivel de formación de capital, primero y de inversión, después.

Mientras tanto, es parte de la lógica capitalista que la industrialización, aun de baja calidad e intensidad, se dirija primero hacia los sectores que ya expresan una demanda reconocida. Allí, el industrial sólo debe repetir sus procedimientos y en algunos casos sólo expandirlos para abastecer.

Pero en el capitalismo, una vez agotada esa fase “primitiva” (porque ni siquiera da lugar a una acumulación de capital, sino que se mezclan “excedentes con forma de renta” (genera­das por mercados escasamente competitivos) y ganancia (proveniente del anticipo de los medios de producción ( ya los Fisiocratas Quesnay y Dupont lo describieron con precisión) y esa “mezcla” o superposición lejos de ir dirigida a la formación de capital o a la acumulación ampliada, se dirige a perseverarse en activos de resguardo que poco y nada tienen que ver con la industrialización.

Finalmente, queremos dejar algunas cuestiones, para nosotros fundamentales, para un desarrollo capitalista de base industrial.

·        En primer lugar, las cuestiones ligadas al desarrollo poblacional y su asentamiento en el territorio. Esta cuestión es básica, porque allí donde hay población es posible asentar in­dustrias y crear demanda. La República Argentina plantea una heterogeneidad que pa­rece de muy compleja resolución. Su no abordaje, pone en evidencia el escaso interés en el desarrollo industrial y la maximización del modelo agrícola para el cual la tierra es un insumo estratégico. Las migraciones internas unidireccionales (hacia Buenos Aires y su Conurbano son fuente de incremento de la marginalidad y del empobrecimiento de la calidad de vida. Esta cuestión es de máxima prioridad de la política pública.

En nuestra opinión, la República Argentina debe encarar una política de repoblación de su espacio territorial con adecuadas políticas de promoción industrial (prefiero evitar mencionar 2 experiencias escandalosas ya desarrolladas: el Acta de Reparación Histórica que involucró a La Rioja, Catamarca y San Juan o la Zona Aduanera Especial de Tierra del Fuego); es decir, lo que NO hay que hacer ya se conoce.

·        Esta cuestión de la repoblación para inducir el desarrollo industrial debe ir acompañada de una profunda transformación en el sistema logístico nacional. Ya no es posible (por más que se aprueben los “bi-trenes”) pensar que la repoblación territorial y el fomento de la relocalización industrial y su producción debe depender del transporte carretero. Reiteramos, la política pública en materia de infraestructura de transporte debe priorizar el transporte ferroviario, su organización multimodal, la revalorización de las hidrovías, etc.

Bajar los costos de la logística interna es una necesidad estratégica de máxima priori­dad.

·        No existe posibilidad alguna de desarrollo económico y consecuentemente de industrializa­ción sólo basados en el mercado interno. La exportación de productos in­dustriales es una necesidad imperativa para que esto ocurra. Es ése diálogo con los mercados mundiales lo que promueve, incentiva y lleva a incorporar los avances y re­sultados de la revolución industrial a la producción. La demanda doméstica jamás lo­grará, por sí sola que esto ocurra.

Obviamente se requieren políticas ya no sólo de promoción de exportaciones, sino que es de carácter central la reconducción de la política exterior hacia una mirada estraté­gica de los flujos comerciales (tal vez el El Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) que afectará el 40 por ciento de la economía mundial sea un ejemplo a analizar y tener en cuenta).

·        Finalmente, mencionábamos al principio que una de las “condiciones previas” del desarro­llo económico y la industrialización, es la calidad institucional. Volvemos, para cerrar, a subrayarlo. Cuando se habla de proyectos uno debe mostrarle al inversor –ca­pitalista al fin- que el valor presente del futuro es más alto que el valor presente actual y que la tasa interna de retorno del proyecto bien justifica tanto el riesgo a tomar como el viaje. Hoy, bajo estas condiciones institucionales tal demostración es de imposible ocurrencia. ¿Tal vez debamos empezar por ahí?


Buenos Aires, 12 de octubre de 2015

13 septiembre 2015

ALGO MAS SOBRE EL DESARROLLO ECONÓMICO

ALGO MAS SOBRE EL DESARROLLO ECONÓMICO

Mencionamos el domingo pasado que una de las causas por las cuales en la Argentina no lleva delante de modo generalizado una “destrucción creadora” en el acto de consumo es por la existencia de una altísima “cuota de mercado” (de alguna manera hay que llamarla) en conformada por “consumidores pasivos”, es decir cuyo ingreso no se genera en el ámbito del trabajo productivo, sino que surge de la “renta estatal” distribuida de modo clientelar por quienes hasta el próximo diciembre estarán en el poder (porque aunque sin entrar en una discusión teórica respecto de la diferencia conceptual y fáctica entre gobierno y poder, lo cierto es que, cualquiera sea el resultado electoral formal, las actuales estructuras clientelares serán barridas de sus posiciones).

Basta con citar el siguiente estudio publicado hoy (13/09/2015) en INFOBAE: http://www.infobae.com/2015/09/13/1754783-argentina-esta-los-20-grandes-paises-menos-empleo-la-produccion-bienes desarrollado por la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES): la Argentina se mantiene entre las grandes naciones, con un PBI superior a 100 mil millones de dólares, que menos empleo genera en la producción de bienes

Lo que decimos no implica que ya no habrá más consumidores pasivos. Existe -y el capitalismo es seguro el menos indicado para resolverlo - una masa de personas en la que cada una posee alguna razón o característica para situarse en la masa de excluidos que requieren asistencia estatal de modo, en muchos casos, permanente en tanto ya no existe forma de que retornen al mercado de trabajo.

Tal como señala hoy (13/11/2015) Stefano Zamagni, importante investigador de la Universidad de Bologna (http://www.clarin.com/zona/nueva-esclavitud-personas-incluidas-mercado_0_1430257213.html), es la propia dinámica capitalista en su etapa “post industrial” la que da lugar a la tragedia de las migraciones masivas y otros acontecimientos que conmueve y nos rebela nuestro núcleo más duro de dignidad humana.

Reproducimos sólo una parte del reportaje:




Entonces, usted concluye que con este esquema de producción, las multinacionales promueven el tráfico humano y la trata de personas.

No la promueven, la sostienen. Ellos no lo hacen, pero se benefician. Las multinacionales sostienen el trabajo forzado, obtienen los servicios de trabajo a un costo más bajo. En Italia, en septiembre está la cosecha del tomate. Requiere que se los levante de a uno por vez. ¿Quién lo recoge? Los africanos. Y cómo llegaron? Tráfico humano. Lo mismo vale para los trabajadores chinos en Prato, en Toscana: trabajan en condiciones de esclavitud sobre las telas.

¿Por qué desde las ciencias económicas no se producen estudios sobre la trata de personas?

Porque la subvaloran. Hay una enorme cantidad de estudios sobre crimen organizado, mafias, drogas pero no sobre la trata de personas y los mercados ilegales. Si queremos ser serios desde el punto de vista económico y enfrentar el desafío, tenemos que hablar del papel de las multinacionales y la violación de derechos humanos.

Nos preguntamos, ¿cuál es la matriz productiva capaz de contener no sólo las restricciones que detallamos sino que SIMULTANEAMENTE de señales claras y promueva de modo activo la innovación continua, el restablecimiento de la rentabilidad del capital y las condiciones y medio ambiente de trabajo y que reproduzcan las condiciones del trabajo decente (OIT), la sustentabilidad ambiental y la responsabilidad social?

La respuesta a tan compleja matriz (plagada de determinantes, incluso no mencionados) es más sencilla de lo que parece: se requiere una decisión política, no una decisión o un conjunto de decisiones de “políticas públicas”.

Decisión política es que quienes asuman el poder tengan la convicción intelectual y la decisión ética de decir NO.

No quiero cerrar éste post sin hacer referencia al Evangelio de hoy, San Marcos 8, 27-35:

“El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará.”

No se resuelven éstas cuestiones sin que cada uno, de acuerdo a su posición, responsabilidades y posibilidades “cargue con su cruz” en lugar de intentar, vanamente, salvarse a sí mismo sin considerar la existencia de los otros y las consecuencias que sobre ellos tenga el “híper individualismo” al que el capitalismo “post industrial” nos convoca.


Domingo 13 de septiembre de 2015

06 septiembre 2015

CONSUMIDORES Y DESARROLLO


Más allá que puedan existir otras formas de clasificar a los consumidores, lo cierto es que éste es aquel que es capaz de darle “finish”, de completar el ciclo “producción-distribución-cambio-consumo” de modo que ése consumo sea una “destrucción creativa”, es decir, que el acto de consumir destruya lo producido y que dé señales inequívocas a los “productores” de reiniciar el ciclo.

Una de las señales básicas –aunque no la única- que mueve a los productores a llevar adelante procesos de inversión que redundan en la modernización o innovación de los procesos productivos o en mejoras sustantivas en la productividad fabril (ya sea que tenga origen en la acción de los trabajadores o en la reestructuración e incorporación de capital fijo (máquinas y equipos de producción)- es la sustentabilidad de la “destrucción creadora”.

Para que ésa “destrucción creadora” ponga en evidencia su sustentabilidad creadora e incite a los productores a repetir una vez más el ciclo de “producción-distribución-cambio-consumo” las señales debe partir de “consumidores activos”, es decir, de consumidores cuya fuente de ingreso y la disponibilidad del mismo (es decir neto de impuestos y otras cargas) sean también no sólo sustentable sino que surjan de fuente genuina (es decir sean el resultado del denominado “trabajo decente” y que simultáneamente la políticas pública de un marco de tal entidad que permita, también, la sustentabilidad del mismo.

Bajo éstas condiciones un “consumidor” es denominado “activo” por quienes tenemos vocación por la formulación de proyectos y el desarrollo de análisis de riesgo, en particular de las PYME.

Sin embargo, en la Argentina hay dos indicadores que muestran el crecimiento de la otra “cara de la moneda”: los consumidores pasivos.

Por un lado va desmoronándose la denomina “Tasa de Actividad” del mercado de trabajo que se mantuvo en alrededor del 45/46% en la década 2003-2013 y que se desmoronó a partir de ése año a un 43/44%. Dice Anabella Quiroga hoy (06/09/2015) hoy en Clarín que “los analistas” lo adjudican al “efecto desaliento”, es decir, podríamos traducir que “los analistas” culpan o responsabilizan de ésta situación a la mejor causalidad: los argentinos son “vagos y mal entretenidos” apareciendo como “correctamente” ignorantes de otras causalidades que tienen fundamento en un proyecto que promueve el clientelismo político como puerta de entrada a una suerte de fascismo, que parece haberse puesto de “moda” en ciertos movimientos o grupos políticos proclives a las “monarquías de derecho divino”.

Por otra parte, otro signo del modo creciente en que se desarrolla el universo de “consumidores pasivos” es que en la Argentina hay más de 18 millones de ciudadanos que son receptores de todo tipo de aporte estatal para intentar evitar (no se ve palmariamente que lo logren) una catástrofe humanitaria de la que hoy, en otras latitudes, se avergüenza la humanidad.

Esos “aportes estatales” (AUH, etc) de por sí exiguos y siempre referidos a la organización clientelar para su percepción alimentan otros modos de gestión de la fuerza de trabajo “desalentada”: distribución de droga, robos, mano de obra orientada a formas catalogada por los códigos de convivencia como “delito” u otras no contempladas como tales pero que resultan ignominiosas como la prostitución.

Para el desarrollo capitalista (no está acá en debate lo que personalmente pienso de él), “los consumidores pasivos” no dan fundamento alguno a mejoras en la “composición orgánica del capital”, es decir a la inversión en máquinas, equipos de producción, conocimiento (expresado en sus múltiples formas tecnológicas), a la introducción de nuevos formatos (lay out) de producción que den lugar tanto a mejoras sustantivas en la productividad como a la aparición de nuevos productos o servicios.

Así entonces, los indicadores de crecimiento en las ventas (por ejemplo como lo señala CCR) no animan a la producción porque ésta bien sabe que ése “crecimiento” no es sustentable. Está basado en el incremento del endeudamiento personal y en el incremento, ya percibido, de los aportes estatales a la población sometida a la exclusión social ( es decir, otra forma de describir a los “consumidores pasivos”).

Estamos en el “reino de la fantasía” custodiados por el terror que deviene en la expresión de deseos de continuidad.

Han quebrado la audacia, han creado un universo de “consumidores pasivos” de tales dimensiones qué no motivan el “trabajo productivo”  y sin él, las llamadas “fuerzas del mercado” ejercen señales débiles y poco movilizadoras.


14 julio 2015

Continuidad de la política de Administración del comercio exterior, en particular importaciones

Continuidad de la política de Administración del comercio exterior, en particular importaciones

Desde por lo menos inicios del mes de noviembre de 2014 y en diversas oportunidades los más altos funcionarios de la Secretaría de Comercio (que incluye la Sub Secretaría de Comercio Exterior) convocan a reuniones (en algunas hemos participado) señalando la necesidad de desarrollar un método alternativo para la administración de importaciones.

Debemos recordar que la anterior gestión (que dependía del Ministerio de Industria) a través de las Licencias No Automáticas (LNA), fue víctima de acusaciones de maniobras que le valieron el título de “corruptas” y en base a ésos hechos dicha gestión fue desplazada.

Posteriormente el Lic Moreno que exigía a las PYME complejas maniobras para obligarlas a mantener un balance comercial equilibrado manteniendo el sistema de LNA obligando a las PYME a suscribir complejos y onerosos contratos con quienes hasta ése momento exportaban.

Posteriormente ésta gestión que depende de modo directo del Ministerio de Economía, a partir del 12 de diciembre de 2013 creó el sistema de Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) vigente a la fecha.

Sin embargo, llama la atención que diversos por medios vienen anunciando, el final de las DJAIs es el hecho más importante desde el 10 de enero de 2012, cuando en el Boletín Oficial apareció publicada la Resolución 3252 de AFIP, incorporando al "comercio exterior administrado", las propias declaraciones juradas anticipadas de importación.


Recordemos que Gobierno argentino acordó con la Unión Europea y con Estados Unidos desmontar el 31 de diciembre próximo las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importaciones (DJAI) luego de perder un juicio arbitral ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).


Así consta en una carta firmada el último 6 de julio por el representante argentino ante la OMC, Jorge D'Alotto, y su par de la Unión Europea, el griego Angelos Pangratis, en la que se informa que ambas partes "han acordado un plazo prudencial" para que el país adecue sus procedimientos de importación a las normas internacionales.

La medida se hará efectiva 21 días después de que la presidenta Cristina Fernández finalice su segundo mandato, por lo que será su sucesor el encargado de llevarla a la práctica.

Se trata de un panel que perdió la Argentina, iniciado en julio de 2012 por los 27 socios de la Unión Europea, Estados Unidos, Japón y varios países emergentes, entre los que estaba México.

El panel cuestionaba las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI), sistema este que obliga a los importadores a hacer una presentación previa ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), pero que a su vez debe constar con la aprobación de la Secretaria de Comercio.

También se cuestionaba el mecanismo instaurado por el ex secretario de Comercio Guillermo Moreno, que obligaba a las empresas que procuraban hacer importaciones a exportar por cifras iguales.

El otro eje de los reclamos era las demoras de más de 60 días que tenía la Secretaria de Comercio para liberar licencias no automáticas de importaciones, medida esta que se dejó de implementar, cuando el eje de los controles pasó al Banco Central, donde se autorizan o no ventas de divisa.

De ese modo, la administración que encabeza la presidenta Cristina Fernández prometió a las principales potencias económicas del mundo levantar las barreras importadoras a las principales que caracterizaron sus ocho años de mandato, pero la medida se hará efectiva tres semanas después de dejar el poder.

La nota firmada por D'Alotto difundida hoy por la representación de la Comisión Europea en Buenos Aires, señala que el plazo negociado por Argentina "será de 11 meses y 5 días contados a partir del 26 de enero de 2015, fecha de la adopción de las recomendaciones y resoluciones del OSD". "En consecuencia, el plazo prudencial expirará el 31 de diciembre de 2015", aclara el texto subido al sitio internet de la OMC.

La Argentina perdió el panel el 26 de enero pasado, luego de apelar, y el pasado 2 de julio acordó con Estados Unidos la fecha del 31 de diciembre para el levantamiento de restricciones.

Así consta en una carta firmada el último 6 de julio por el representante argentino ante la OMC, Jorge D'Alotto, y su par de la Unión Europea, el griego Angelos Pangratis, en la que se informa que ambas partes "han acordado un plazo prudencial" para que el país adecue sus procedimientos de importación a las normas internacionales.

La nota firmada por D'Alotto difundida hoy por la representación de la Comisión Europea en Buenos Aires, señala que el plazo negociado por Argentina "será de 11 meses y 5 días contados a partir del 26 de enero de 2015, fecha de la adopción de las recomendaciones y resoluciones del OSD". "En consecuencia, el plazo prudencial expirará el 31 de diciembre de 2015", aclara el texto subido al sitio internet de la OMC.

Ante esto, el Secretario de Comercio, Augusto Costa, se reunió con los sectores “sensibles que compiten con importaciones para evaluar formas alternativas de protección paraarancelarias mediante normas técnicas aceptables para la OMC.


Lo cierto es que desde 2016 se podría poner en marcha otro tipo de instrumentos que la OMC permite para regular el comercio: antidumpings, salvaguardias, licencias no automáticas. Y también podría implementar restricciones no arancelarias, como normas de calidad, requisitos técnicos o estándares para importaciones.


Pero la permanente inducción desde los sectores oficiales a que desde el sector privado se desarrollen normas “para arancelarias” constituye un cambio de roles en tanto es el propio Poder Ejecutivo Nacional quien debe desarrollar dichos reglamentos técnicos y constituyen para las PYME una amenaza de suma importancia dado que dichos “para arancelarios” son medidas que también deben cumplir los productores nacionales y el refinamiento con que se desarrollan esas normas técnicas en muchos casos resultaran de imposible implementación para las PYME.

Todos los sistemas descriptos fueron siempre denunciados por diversos países ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) hasta que finalmente hacia mediados de 2014 se tomó conciencia que el panel de análisis organizado para analizar el caso argentino de administración de importaciones fallaría en contra de la República Argentina y que las posibilidades de apelar o intentar negociaciones bilaterales con los denunciantes resultaba de difícil éxito.

Sin embargo, la vía de las negociaciones bilaterales no fue explorada por ésta Administración -a tal punto que la UE amenaza ahora con prohibir todos los derivados de la soja desarrollada a partir de semillas genéticamente modificadas- y en tal sentido consideramos que debería requerirse que se avance en tal sentido.

Por otra parte, y a modo de recomendación, entiendo que se debería ir evaluando fijar una posición en torno a una razonable administración del comercio internacional que sostenga la defensa y desarrollo de la industria nacional y el mercado interno.

Por otra parte, en mi opinión, la consulta a las Cámaras Sectoriales implica una discriminación negativa hacia las Cámaras y Empresas regionales otorgándole a las Cámaras Sectoriales (manejadas por las grandes empresas y con sede en el Ciudad de Bs As) que en muchos casos carecen de la representación PYME de las industrias del interior un factor de concentración y control sobre las PYME que participan del sistema federal de CAME.

Pero a su vez habrá de implicar un fuerte proceso de concentración del comercio de importación en manos de los grandes importadores mayoristas a donde deberán recurrir muchas PYME para abastecerse de materias primas, insumos, partes y piezas, etc situación que ya las PYME han sufrido al ser manipuladas por éstos grandes concentradores de comercio mediante las formas de pago, exigencia de anticipos, depósitos previos, etc.

La cuestión adquiere extrema gravedad toda vez que nos hemos expresado a favor del comercio exterior –fundamentalmente de importación- administrado en defensa de las PYME, la industria nacional y el mercado interno.

Simultáneamente no es de menor trascendencia el hecho que la resolución de ésta controversia traerá aparejada una demanda de apertura de la economía (en la actualidad entre la metodología DJAI y la situación de “default”, los economistas caracterizamos éster tipo de organización económica como una “economía cerrada” donde cualquier grado de apertura puede “arrasar” (y no de modo virtual) a algún sector económico o a algunos actores dentro de determinados sectores.


En nuestra observación del sistema económico hemos comenzado a verificar los denominados "despidos hormiga", es decir, el lento pero sistemático proceso de incremento de la desocupación cuyo único antídoto (o mejor dicho, droga) para producir distracción, cual si fuera un juego de cajas chinescas, es promover un consumo cada vez más insolvente mediante sistemáticas campañas, públicas o privadas, de "tarjeteo" o de financiamiento a plazos cada vez más largos de bienes y servicios que puede desembocar en un “default” del mercado interno de difícil resolución.

08 julio 2015

LA CUADRATURA DE LA PIEDRA DE SISÍFO


EN 6 MESES, LA DEUDA PÚBLICA AUMENTÓ US$ 23.000 MILLONES

El Gobierno y el regreso al endeudamiento. Es porque se emitieron bonos para financiar el rojo fiscal. En 10 años, el Estado debe US$ 100.000 millones más.

Mientras el Gobierno insiste en hablar “desendeudamiento”, el Ministerio de Economía informó ayer que entre julio y diciembre de 2014 la deuda pública interna y externa, en pesos y en moneda extranjera, aumentó en U$S 22.885 millones. Subió de U$S 198.863 millones en junio del año pasado a U$S 221.748 millones al 31 de diciembre de 2014.

Este incremento se explica por los bonos emitidos para la compra del 51% de YPF, el reconocimiento de intereses atrasados, moratorios y punitorios con el Club de París por más de U$S 4.000 millones, y el endeudamiento fundamentalmente con el Banco Central, la ANSeS y el Banco Nación para financiar el enorme déficit fiscal.

En lo que va de 2015 ese endeudamiento siguió creciendo a través de la colocación de bonos en dólares BONAR y los BONAC en pesos y el nuevo financiamiento al Tesoro por salto del déficit fiscal.

El 61,3% de la deuda – U$S 135.850 millones — es con organismos oficiales, como el Banco Central por las reservas que le presta al Tesoro Nacional para pagar la deuda (primero al FMI y luego a acreedores privados) y los “adelantos transitorios” que no se devuelven que ayudan a financiar el déficit fiscal. Otro gran acreedor es el Fondo de Garantía de la ANSeS, que absorbió los bonos que estaban en manos de las AFJP y que también financian al Tesoro. Y le sigue en menor medida el Banco Nación por préstamos al Gobierno.

El resto -U$S 85.898 millones- es deuda con acreedores privados y organismos internacionales.

El total de deuda no incluye los bonos no ingresados al canje por US$ 11.632 millones, ni lo que aún se adeuda por el cupón PBI. Si se agregan, la deuda pública suma más U$S 250.000 millones.

Para Economía es muy positivo que “la mayor parte de la deuda del Estado es deuda intra sector público” y que, excluyendo a los organismos multilaterales, la deuda con el sector privado sume apenas U$S 56.486 millones. Para Economía lo relevante sería la “deuda pública neta de las deudas con el sector público”, como si las deudas con el BCRA, ANSeS y Banco Nación no deberían ser afrontadas.

Sin embargo, no son pocos los especialistas que destacan que la contracara de esta “deuda intra sector público” es un BCRA en quebranto porque tiene casi el 70% de sus activos en papeles incobrables por la deuda del Estado que tiene sus cuentas “en rojo”. Ese quebranto se agranda porque obliga al BCRA a seguir emitiendo y prestando fondos al Tesoro que luego debe absorber endeudándose con los bancos a través de las Lebac pagando altas tasas de interés que este año pueden rondar los $ 70.000 millones.

A su vez, más del 60% de los $ 500.000 millones del FGS de la ANSeS son papeles del Estado.


Según Economía, en 1994 la deuda sumaba U$S 80.700 millones. Subió a U$S 144.500 millones en 2001, cuando se declaró el default. Tras el canje de la deuda en 2005, sumaba U$S 128.600 millones. Y a fin de 2014 totalizaba U$S 221.748 millones. Así, tras el canje de 2005, la deuda pública aumentó casi en U$S 100.000 millones. En relación al PBI, la deuda pública subió del 33,3% en 2011 al 43% en 2014. El informe erróneamente dice que “en 2001” la deuda “superaba con creces” el nivel del producto bruto de la economía. Las cifras oficiales marcan que en 2001 la deuda era 53,7% del PBI y que tras la devaluación y derrumbe de la convertibilidad saltó a más del 100%.

05 julio 2015

SOMOS LOS “SISIFOS DE CAMUS”

SOMOS LOS “SISIFOS DE CAMUS”

Es importante el inventario que desarrolla Nestor Scibona en su artículo en La Nación (http://www.lanacion.com.ar/1807465-la-deuda-en-penumbras) sin embargo, pareciera ser que a tal inventario le faltan algunos "numerillos":

1. El stock de LEBAC y NOBAC emitidas a tasas que en promedio rondan casi el 30% de interés anual

2. Monto de los intereses que el BCRA debe abonar a China (alrededor del 8% anual cuando en el mundo las tasas en muchos casos apenas llegan al 1%) en concepto de los swap tomados

3. pagos a desembolsar en concepto de los Bonos "dolar linked" emitidos por el Gobierno Nacional con vencimiento en el 2016

4. Los denominados "libramientos impagos" del Tesoro Nacional como resultado de los atrasos de la Tesorería en los pagos a los proveedores del Estado terniendo presente que la UAPE (que actualmente mal los representa) guarda silencio ante el temor que se produzca un "paga Dios".

En los hechos podríamos continuar con la enumeración y minimizar así las cifras que Scibona incluye en su inventario y señalar con tristeza que en nuestro blog (www.schwartzereconomia.blogspot.com) desde hace al menos unos 3 años venimos alertando sobre ésta "bola de nieve" que los argentinos cual "sisifos de Camus" nuevamente deberemos recoger la piedra y volver a acometer con la absurda tarea de llevarla a la cima para, en algunos años más, y con la misma lógica económica que nos prometió el actual Ministro de Economía y que el resto de los candidatos denominados "opositores" no ha ni siquiera emitido un vocablo que lo contradiga, volver al fondo del abismo.

Los u$s 60.000 millones del estudio que realizaron Lisandro Barry y Carlos Quaglio (ex secretario y subsecretario de Finanzas en 2002) pueden tranquilamente llegar a duplicarse sin registro alguno dada su condición de “déficit cuasifiscal”, es decir, sin registro presupuestario alguno.

Sin embargo, y continuando con la tradición de la Gestión Cristina Fernandez de Kirchner, y bajo el supuesto de un triunfo electoral de la formula Scioli - Zanini no será derogada la cláusula de la Ley de Emergencia que le permite al Poder Ejecutivo hacer lo que le venga en gana en materia presupuestaria.

Quienes dicen oponerse (porque por ahora solo dicen) nada comentan sobre ésta realidad. Tal vez porque, como suponen algunos analistas, saben que no van a vencer al oficialismo y prefieren callar o porque, en última instancia, son cómplices de éstos desatinos.

El 30 de septiembre el Poder Ejecutivo Nacional elevara al Parlamento el Presupuesto Nacional para el 2016 y dependerá de la composición de la Cámara de Diputados (a definirse en la primera vuelta electoral nacional) si a éste Presupuesto se le toca o no una mínima “coma”.


Mientras tanto, “los nosotros”, dignos descendientes de las “picardías” de Sisifo y del Viejo Vizcacha, continuaremos soportando el absurdo y contabilizando bondades adquiridas a plazo.

25 mayo 2015

PUENTES LEVADIZOS

Puentes levadizos


Muchos pensaran que estoy ya viejo,. Otros dirán que fui definitivamente cooptado. Tal vez algunos otros señalen que estoy ""gaga". La verdad, ya poco me importa. Lo que si me importa es ver como hay personas que se dedican a profundizar las diferencias, aprovechándose para ello tanto de las extremas agresiones de los "oponentes" como de las nimiedades menos importantes.

En los tiempos de mi primera juventud había un conductor de radio (Jorge Billeard) que concluía sus programas diciendo "sean buenos".

No quiero caer en ése falso optimismo, pero creo que es hora de trabajar para la "re humanización" de la sociedad. Me parece que llego la hora de abandonar esa etapa que nos remite al Planeta de los Simios, si aquella donde la evolución humana va en sentido de transformarnos en simios.

Estimo tenemos otro destino. ¿Porque no empezarlo a construirlo ahora? ¿porque no abandonar ese enfrentamiento extremo por razones que nos deshumanizan, que nos ponen en la senda del "espíritu animal"

No caigo en aberración voluntariosa del "sean buenos", simplemente estimo, creo, pienso, que me gustaría vivir los últimos años de mi vida bajo otras condiciones menos violentas y más amorosas.

Tal vez, parafraseando a Juan  Gelman (citado por Benedetti), ahora que sabemos que “ya nadie es inocente”, no será tal vez la hora de bajar los “puentes levadizos”, de invitar al otro, ése enemigo tan próximo, tan prójimo (parece que en mi cabeza resuena el poeta del M26)  e invitarlo a deponer armas y actitudes, a cesar en las hostilidades y en lugar de transitar los territorios de la otredad, plagados de amenazas y posibles sinsabores, intentar, al menos, recorrer una parte del camino juntos.


Después de todo, pasados los odios, sinsabores, argucias y mentiras, todos, como diría Hegel, no seremos más que una ínfima parte de la pila de huesos que acumula la historia.

10 mayo 2015

“CALIDAD”, LO QUE???

“CALIDAD”, LO QUE???

Lenta, pero sistemáticamente, la palabra "calidad se aleja de la Argentina.

Las diversas publicaciones advierten sobre la no generación de "empleo de calidad" ( se genera más empleo público, sin conocerse el área de las prestaciones ni el modo de vinculación, ni las remuneraciones, ni la capacitación permanente de los cuadros, etc.)

También se hace referencia a la "pérdida de calidad" en el comercio exterior.

Se prohíbe la importación de cualquier cosa en un azaroso proceso de elegibilidad bajo el argumento de una política de "sustitución de importaciones" que nos imagina produciendo "todo" bajo un intercambio con el resto del mundo, de nada.

Pero simultáneamente se prohíbe la exportación de los principales productos de exportación mediante la existencia, aún, de los resabios "morenistas" de los ROE.

A la par, ni que hablar de lo que sucede a lo largo de todos y cada uno de los trayectos educativos, desde el jardín de infantes al título universitario, generando un verdadero "negocio" de los post títulos todos, obviamente, de dudosa calidad y en muchos casos basados en el "amiguismo" universitario y en las roscas, rosquitas, trenzas y trenzitas. En éste terreno, la calidad ya es un recuerdo al que en algún momento le cantará algún poeta.

Sólo ver a un Ministro de Economía, graduado en la Universidad Pública, profesor titular de alguna materia, "escribidor" de libros de teoría económica ni saber como es la estructura tributaria Argentina, ni que impacto tendrá sobre los asalariados que apenas cruzan la "línea de pobreza" comienzan a tributar y que simultáneamente declara no importarle cuantos pobres hay es ya todo un indicador respecto a que la Universidad sólo emite pomposos títulos.

Pero de igual manera se da en lo se llama "inversiones". Se han importado máquinas y equipos y con ése argumento se dice que la industria argentina se ha modernizado. No es comprobable, nadie puede predicar si ese enunciado es verdadero o falso. Nadie midió la calidad de las inversiones y si éstas tenían algo que ver con el crecimiento y no con desarrollo que, ya no se discute, son cuestiones muy distintas.

Lo que no lleva a hablar de la calidad de las estadísticas públicas. ya nadie cree en ellas. Ni siquiera se leen. Y las estadísticas "privadas" son realizadas a "ojimetro" en tanto nadie declara su metodología (desde el diseño de la muestra hasta su implementación).

Las relaciones interpersonales están no sólo ya perdiendo calidad, sino que paralelamente aumenta la violencia (robos, violencia de género, etc.) y el "ensimismamiento".

El avance de la droga, la prostitución y el juego son signos irrefutables de la pérdida de calidad de las políticas públicas para poner primero límites a su avance y luego comenzar a la erradicación. En cambio se ve protección policial de todo tipo y la participación que tienen los más altos funcionarios del gobierno en su expansión y fortalecimiento. cada vez más Casinos, cada vez más "maquinitas" y cada vez la ampliación de la "ludopatía".


Por donde se mire, y se pueden sumar más áreas a la lista, el descenso a los infiernos de la calidad hacen que imaginemos que recuperar niveles aceptables para reinstalar la "calidad" en nuestra sociedad y en nuestras vidas sea por ahora una quimera.

01 mayo 2015

¿EXISTE EN LA ARGENTINA OTRO SISTEMA ECONÓMICO? (bis)

¿EXISTE EN LA ARGENTINA OTRO SISTEMA ECONÓMICO? (bis)

En los últimos días, con causa en la tragedia, desde diversos sectores se han manifestado declaraciones, discursos y solicitadas, etc. Al tiempo que se buscaban responsables de todo tipo, y porque no color.

Pero nadie, obviamente, como suele suceder en la República Argentina, ya conquistada definitivamente por los “análisis líquidos” ha puesto su mirada en las razones profundas de éste sistema de explotación humana, que no sólo vale para éstas pampas, sino que se esparce, aún, en las economías desarrolladas.

Pero ocupémonos de nuestras miserias.

Ya lo señalamos el 11/4/2015 en uno de nuestros post y lo volvemos a sostener.

Existe una fractura de tal magnitud entre la “economía formal” y la “informal” (se habla, por ejemplo de más de 50.000 talleres clandestinos), como señaló, el diario La Nación el 10 de abril pasado:

“Cuando se habla de La Salada inevitablemente surge el tema de los talleres clandestinos donde se confeccionan prendas que tendrían como destino la comercialización en las ferias de Lomas de Zamora. Eso se desprende de las denuncias que realizó el titular de la ONG La Alameda, Gustavo Vera, quien en varias ocasiones se ha referido a la existencia de instalaciones precarias en toda el área metropolitana donde se confeccionan todo tipo de prendas. "Los 10.000 puestos que fueron demolidos por estar en infracción dentro de la feria tienen su base en más de 50.000 talleres clandestinos en Villa Celina, barrio Olimpo, Burzaco y la ciudad de Buenos Aires, con trata de personas, trabajo esclavo, droga, contrabando y prostitución, que hacen de este complejo un reino de la ilegalidad difícil de frenar", lanzó el legislador de Bien Común. En la información que La Alameda distribuyó ayer, el día después del desalojo de los 7800 puestos de la feria La Ribera, se encuentra un video en el que se observan distintas cámaras ocultas.

Las escenas transcurren en tres talleres clandestinos y a sus encargados que ofrecen trabajos de corte y confección a algunos interesados. El video es de marzo de 2013 y a los empleados se les pagaba entre 15 y 40 centavos por prenda.

En ese momento, La Alameda, junto a la Secretaría de Derechos Humanos de la CGT y el titular del gremio de trabajadores de la AFIP, presentó una lista de, al menos, 40 talleres textiles en los que se confeccionaba indumentaria para las tres ferias de La Salada: Punta Mogote, Urkupiña y Ocean. La denuncia se realizó en el Juzgado Criminal y Correccional Nº 4 (causa Nº 1827/13) de la justicia federal de Lomas de Zamora y en el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº4, a cargo de Ariel Lijo. Para ejemplificar como el fenómeno se extiende a todo el territorio nacional, en julio de 2013 el juez Lijo incautó la maquinaria de algunos de los talleres que conformaron la primer textil Qom en Formosa, la comunidad La Primavera.

Pero desde el sector oficial se proponen facilidades para sostener ésta “economía informal.

Así, por ejemplo “el vicegobernador bonaerense, Gabriel Mariotto, propuso que el Estado brinde infraestructura a los feriantes de La Salada y les exija formalizar su actividad para que paguen impuestos sin perder sus fuentes de trabajo. "La idea es que los puesteros pue-dan llevar adelante la actividad sin tener el costo de pagar 300 o 1000 pesos por día", lo cual implica oficializar la economía marginal en tanto lo que se vende allí proviene de una “cadena de valor” basada en la informalidad.

Debe tenerse presente que toda ésa “cadena de valor supone unos 500.000 puestos de trabajo contando sólo los talleres clandestinos de Villa Celina, barrio Olimpo, Burzaco y Capital Federal (Villa 31, 1.11.14, etc más la existencia en la zona de la Avenida Avellaneda de talleres clandestinos que se identifican a través de los residuos que generan) “En Punta Mogote, Urkupiña y Ocean, los tres “shoppings” más grandes de La Salada, el 50% de la ropa que se vende es de marcas falsificadas, por lo que también se cobra un impuesto de entre $ 100 y $ 200, según la feria” señala hoy el diario Clarín. 

Éste “sistema productivo” crece y se reproduce a tasas mucho más altas que lo que reflejan los indicadores de las consultoras que miden, analizan y se explayan sólo sobre la “formalidad” y los propios equipos técnicos de los principales candidatos no dan señales de cómo volver a unificar los mercados “formales” con los “informales”.

Pero lo que allí se produce también tiene como destino el sistema de comercialización “formal” (de alguna manera debo llamar a los locales que se alojan en los centros comerciales, llámense shoppings , comercios de calle y avenidas (tal vez el caso emblemático sea la Avenida Avellaneda) que realizan al adquirir en ésos centros productores mercadería que les permite obtener altísimas rentabilidades y que refuerzan y consolidan dicho sistema de producción.

Hasta aquí se mostró absoluta permisividad basado en que, de alguna manera, el silencio sobre la existencia de semejante economía informal sustentaba de algún modo las “políticas de inclusión social” y reforzaban la política de subsidios que básicamente no son actualiza-dos porque en el análisis se computa el ingreso por el trabajo en los talleres y fábricas clandestinas. 

Pero también, obviamente y sobre todo en el sector de la indumentaria y el calzado no son ajenas las grandes marcas que mandan a fabricar –por cuestiones de costo- a los talleres clandestinos o informales para luego, revenderlo con etiquetas de grandes marcas. Es decir, existe “otro sistema económico, donde rigen con claridad condiciones “producción-distribución-cambio-consumo” que son ajenos a los cómputos tanto oficiales como de las grandes consultoras en materia de macroeconomía. Por éstas razones es que los análisis que desarrollan ésas consultoras parten de bases falsas al no computar la dinámica de la clandestinidad y la la marginalidad. Se refieren a una economía nacional incompleta y por lo tanto, falsa. No reivindico, como la llaman en Italia, “la sommersa”.

En Argentina, donde parece estar absolutamente prohibido decir “el rey (o reina) está desnudo/a” y se prefiere señalar y hablar loas sobre el transparente vestido del rey/reina, nadie señala que el populismo requiere generar cada vez más recursos, otorgar más concesiones y fomentar la permisividad de ésta “sommersa” a cambio de garantizar la sustentabilidad del poder.

El complejo “agroalimentario exportador” ha entregado en la última década más de u$s 230.000 millones.

Lejos de ser aplicados a la transformación y reestructuración industrial (a la sazón la única creadora de empleos legítimos y de calidad ) para posibilitar su participación en la dinámica capitalista de “revoluciones industriales permanentes” no sólo los ha dilapidado hacia la cultura del trabajo clandestino o en muchos casos del “no-trabajo” (droga, prostitución, etc) sino que, paralelamente está dejando a sus herederos, un déficit fiscal y cuasi fiscal que en las propias palabras del actual Ministro de Economía es “una bomba de tiempo”, que sólo ellos parecen poder “desarmar” pese a que han mostrado generar más sofisticación en su mecanismo de explosión.

Es por eso que nadie debería escandalizarse, ni rasgarse las vestiduras. Aducir ignorancia y denunciar el escandalo como novedad pone en evidencia de que lado de la grieta se encuentran. Tal vez “Gomorra” debería ser texto de lectura obligatoria para quienes conforman el círculo tanto del poder político, institucional y las propias ONG.



Buenos Aires, 11 de abril y 1º de mayo de 2015 

Lic. Carlos Guillermo Schwartzer

11 abril 2015

PAVADAS DE MADRUGADA LLUVIOSA

¿EXISTE EN LA ARGENTINA OTRO SISTEMA ECONÓMICO?

La caída abrupta de cheques compensados –teniendo en cuenta que sólo se puede pagar en efectivo un tope de $1.000 – del -23,25% entre julio del 2014 y febrero del 2015 obliga a suponer algunos elementos de análisis:

1. ¿El incremento de la cantidad de cheques compensados del 15,61% frente a un incre-mento de la cantidad de cheques rechazados del 25,80% no estaría indicándonos que muchas PYME, ante la insolvencia de no poder rescatar los cheques rechazados están deslizándose hacia la marginalidad o dicho de otra forma, están avanzando en el camino de la informalidad?

2. La caída de la cantidad de cheques compensados (-23,25%) es el reflejo de la recesión. Es decir se emiten mennos cheques porque se compran menos insumos para la produc-ción o también es un indicador del deslizamiento hacia la marginalidad o dicho de otra forma, están avanzando en el camino de la informalidad?

3. ¿La abrupta caída en el periodo de la cantidad de cheques rechazados (-56,92%) no nos estará indicando, nuevamente, que se “paga de otra forma” y no que ésta caída refleja una mejora en la “cadena de pagos”? ¿Es el descenso del 43,79% en la relación entre la cantidad de cheques compensados contra los rechazados un signo de que existe “otra economía” que obviamente también desarrolla una “macroeconomía de la informalidad y organiza otra “matriz productiva” que produce y abastece los mercados informales?

4. ¿La caída del 11,39% en el monto de los cheques compensados, y la caída del 45,80% en el monto de los rechazados no nos estaría indicando que la menor emisión de cheques (-23,25%) es compatible con una fractura del mercado donde ciertas empresas, en general de mediana envergadura, reflejan algunos problemas financieros en su cadena de pagos, cuyo reflejo es la caída en la cantidad de los cheques compensados?

5. ¿La singular caída del 224,83% en el monto de los cheques promedio compensados y también el fuerte descenso del monto promedio de los cheques rechazados ¿no nos es-tará señalando, como decimos en punto 3, la existencia de “otra economía” que realiza sus transacciones por fuera del circuito formal?
En nuestra visión, existe una fractura de tal magnitud entre la “economía formal” y la “in-formal” ( se habla, por ejemplo de más de 50.000 talleres clandestinos), como señaló, el diario La Nación el 10 de abril pasado:

“Cuando ando se habla de La Salada inevitablemente surge el tema de los talleres clandes-tinos donde se confeccionan prendas que tendrían como destino la comercialización en las ferias de Lomas de Zamora. Eso se desprende de las denuncias que realizó el titular de la ONG La Alameda, Gustavo Vera, quien en varias ocasiones se ha referido a la existencia de instalaciones precarias en toda el área metropolitana donde se confeccionan todo tipo de prendas. "Los 10.000 puestos que fueron demolidos por estar en infracción dentro de la feria tienen su base en más de 50.000 talleres clandestinos en Villa Celina, barrio Olimpo, Burzaco y la ciudad de Buenos Aires, con trata de personas, trabajo esclavo, droga, contrabando y pros-titución, que hacen de este complejo un reino de la ilegalidad difícil de frenar", lanzó el le-gislador de Bien Común. En la información que La Alameda distribuyó ayer, el día después del desalojo de los 7800 puestos de la feria La Ribera, se encuentra un video en el que se observan distintas cámaras ocultas.

Las escenas transcurren en tres talleres clandestinos y a sus encargados que ofrecen tra-bajos de corte y confección a algunos interesados. El video es de marzo de 2013 y a los empleados se les pagaba entre 15 y 40 centavos por prenda. En ese momento, La Alameda, junto a la Secretaría de Derechos Humanos de la CGT y el titular del gremio de trabajadores de la AFIP, presentó una lista de, al menos, 40 talleres textiles en los que se confeccionaba indumentaria para las tres ferias de La Salada: Punta Mogote, Urkupiña y Ocean. La denuncia se realizó en el Juzgado Criminal y Correccional Nº 4 (causa Nº 1827/13) de la justicia federal de Lomas de Zamora y en el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº4, a cargo de Ariel Lijo. Para ejemplificar como el fenómeno se extiende a todo el territorio nacional, en julio de 2013 el juez Lijo incautó la maquinaria de algunos de los talleres que conformaron la primer textil Qom en Formosa, la comunidad La Primavera.

Pero desde el sector oficial se proponen facilidades para sostener ésta “economía informal. Así, por ejemplo “el vicegobernador bonaerense, Gabriel Mariotto, propuso que el Estado brinde infraestructura a los feriantes de La Salada y les exija formalizar su actividad para que paguen impuestos sin perder sus fuentes de trabajo. "La idea es que los puesteros pue-dan llevar adelante la actividad sin tener el costo de pagar 300 o 1000 pesos por día", lo cual implica oficializar la economía marginal en tanto lo que se vende allí proviene de una “cadena de valor” basada en la informalidad.

Debe tenerse presente que toda ésa “cadena de valor supone unos 500.000 puestos de trabajo contando sólo los talleres clandestinos de Villa Celina, barrio Olimpo, Burzaco y Capital Federal (Villa 31, 1.11.14, etc más la existencia en la zona de la Avenida Avellaneda de ta-lleres clandestinos que se identifican a travez de los residuos que generan) “En Punta Mogote, Urkupiña y Ocean, los tres “shoppings” más grandes de La Salada, el 50% de la ropa que se vende es de marcas falsificadas, por lo que también se cobra un impuesto de entre $ 100 y $ 200, según la feria” señala hoy el diario Clarín. 

Ëste “sistema productivo” crece y se reproduce a tasas mucho más altas que lo que reflejan los indicadores de las consultoras que miden, analizan y se explayan sólo sobre la “formalidad” y los propios equipos técnicos de los principales candidatos no dan señales de cómo volver a unificar los mercados “formales” con los “informales” 

Hasta aquí se mostró absoluta permisividad basado en que de alguna manera el silencio sobre la existencia de semejante economía informal sustentaba de algún modo las “políticas de inclusión social” y reforzaban la política de subsidios que básicamente no son actualiza-dos porque en el análisis se computa el ingreso por el trabajo en los talleres y fábricas clandestinas. 

Pero también, obviamente y sobre todo en el sector de la indumentaria y el calzado no son ajenos las grandes marcas que mandan a fabricar –por cuestiones de costo- a los talleres clandestinos o informales para luego, revenderlo con etiquetas de grandes marcas. Es decir, existe “otro sistema económico, donde rigen con claridad condiciones “producción-distribución-cambio-consumo” que son ajenos a los cómputos tanto oficiales como de las grandes consultoras en materia de macroeconomía. Por éstas razones es que los análisis que desarrollan ésas consultoras parten de bases fal-sas al no computar la dinámica de la clandestinidad y la la marginalidad. Se refieren a una economía nacional incompleta y por lo tanto, falsa. No reivindico, como la llaman en Italia, “la sommersa”


Esta “economía sumergida” es la suma de la economía informal y la economía ilegal. La economía informal, también llamada irregular, es actividad económica legal aunque oculta a efectos registrales por razones de elusión fiscal o de control administrativo. La economía ilegal, por contra, lo es por su propia naturaleza, por ejemplo, el tráfico de drogas y la prostitución. Las estadísticas oficiales y privadas cuando calculan el Producto Bruto Interno prefieren no incluir en sus cálculos a la “economía sumergida” y la “ignoran” para no quedar expuestos a los organismos intergubernamentales especializados, como el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), de la OCDE, que centra su trabajo en materia de blanqueo de capita-les, tráfico de drogas, tráfico de armas, crimen organizado y terrorismo. Por éstas razones los análisis que se hacen públicos, siempre políticamente correctos pre-fieren “no ver” a la “economía sumergida” donde se desarrolla una dinámica tal que ellos resultan incapaces de comprender no sólo en su organización productiva sino que también en la dinámica del desarrollo de ésta sobre todo en épocas de alta presión tributaria y costos laborales crecientes. 

Buenos Aires, 11 de abril de 2015 
Lic. Carlos Guillermo Schwartzer