No soy un economista, al uso. Es difícil ser aceptado con esa forma de pensar y fui por ello relegado, en algunos casos discriminado y en otros se prefirió marginarme hacia cuestiones "técnicas" Pero soy feliz de ser un economista político.. No me hacen mella. Pero ya en tiempos de retiro, confieso, a pesar de Borges, que he sido (y aun lo soy) feliz.
23 noviembre 2015
19 noviembre 2015
08 noviembre 2015
07 noviembre 2015
01 noviembre 2015
18 octubre 2015
ARGENTINA ES PLUTON
ARGENTINA ES PLUTON
Una de las cuestiones más complejas
que enfrentaban los analistas y desarrolladores de productos era el “ciclo de
vida” del mismo.
La consigna era que cuando estaba
acercándose al “cenit” de su vida útil, es decir, aún y todavía en su etapa de
ascenso en el mercado, ésos desarrolladores de productos (y aquí podemos decir
que se encuentra la gran deuda de los Empresarios PYME y la de las políticas
públicas con ellos) iniciaban la tarea
de la sustitución de producto.
Digamos que ésta fue la estrategia
de gestión hasta la primera gran crisis petrolera en los años 70 (de la cual
derivó para la Argentina, entre otras cosas y como resultado de la caída del
precio de los commodities, el “Rodrigazo” y la generación de las bases
económicas y políticas de la dictadura militar.
Pero no escribimos para hacer
historia, sino para ver el futuro, obviamente, a la luz de ése pasado negro,
escabroso, doloroso y aún no resuelto.
Hoy por hoy, los ciclos de productos
se han reducido a periodos que en muchos casos no superan el año y en otras
duran sólo algunos meses.
Esa aceleración de los “ciclos de
producto” le plantean a las grandes empresas mundiales, pero también a toda su
cadena de proveedores desafíos dramáticos porque dan lugar a despidos en masa,
a incrementos en la demanda de capital (que en el caso particular de las PYME
resulta inexistente y las enfrenta al riesgo de ser reemplazadas en la “cadena
de valor” o ser –si disponen de algún conocimiento específico- absorbidas pero
ya con cambios de management estructurales) y a poner en juego lo que denominamos erl
“stock de conocimiento e innovación” disponible de cada empresa y ni revelado
ni expuesto, es decir, guardado en secreto bajo “ siete llaves”.
La disponibilidad de ése stock de conocimiento, de ésa no
nueva, pero sí novedosa en su forma de expresión, de la acumulación capitalista
es el único argumento posible de ejercer para sostener y defender su nivel de
ganancias. No poder sostener éste nivel de competencia, independientemente del
tamaño, las pone en el camino de la decadencia y las lleva lenta y
sostenidamente hacia los sectores marginales del mercado, primero y hacia su
desaparición.
Existen, empresarios y funcionarios,
que piensan que las políticas públicas “anti cicíclicas” de corte
proteccionista, que se plantan en el mercado mundial como “economías cerradas”
y que, mediante un conjunto de medidas
de política pública motivan la demanda interna habrán de permitir generar
“barreras de autodefensa” tan “exitosas” que las denomino de modo genérico como
“políticas Maginot” (en referencia a las líneas defensivas organizadas por
Francia para protegerse de una Alemania que en 1940 en la llamada batalla de
Francia que mediante el uso de la Luftwaffe y las tropas aerotransportadas hizo
inocua ésa “defensa estática”, a la que virtualmente “le pasaron por arriba”.
Esas políticas de promoción de la
demanda interna que insumen no sólo enormes recursos públicos sino que generan
un insoportable nivel de endeudamiento para los consumidores, implica, lejos de
promover políticas públicas activas y profundas, consumir productos que por lo
general tienen su ciclo producto en la etapa de vencimiento o directamente
están “muertos” sin lograr más que una suerte de “endogamia económica” en la
cual confunden “el engorde” (desarrollo) con la “hinchazón” (reiterar,
ampliándola, una producción ya no sólo tecnológicamente superada, sino sólo
capaz de entregar productos sólo aptos para el consumo interno imposibles de
ser exhibidos al mundo.
Claro, es una generalización. Hay
empresas y empresarios argentinos que, más allá del tamaño, de su estructura de
capital comprenden acabadamente la dinámica capitalista y de modo solitario y a
pesar de las políticas públicas, logran desarrollar un modelo empresario en
línea y acorde a los tiempos que corren.
Tal como lo señaló el Presidente de
la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (representante de las PYME de
todos los sectores y que agrupa a más de 1500 Cámaras PYME de todo el país: “Este modelo se basa en un sistema de demanda,
no criticamos eso, pero planteamos un sistema de oferta. La política de oferta combate la inflación
con mayor producción de bienes y servicios y equilibra las cuentas”
Pero una “política de oferta” , tal
como lo señalamos hace ya una semana atrás, “…No
se trata sólo de la multiplicación de lo que ya se produce, con las tecnologías
ya maduras, sino la creación de nuevos y mejores productos, el desarrollo de
nuevos materiales, procedimientos y métodos de gestión, de nuevas tecnologías y
nuevas formas de organización de la producción que demandan de modo urgente e
imperativo, la inclusión social, mejoras sustantivas de la distribución (no
mediante la excusa del “derrame” que es un método “ex post” (algo así como
llegar con el remedio cuando el enfermo está muerto), sino mediante salarios
reales crecientes enlazados a las mejoras no sólo de la productividad, de la
innovación, de la I+D+d, es decir a los aportes que la industrialización hace
al desarrollo económico.”
Una “política de oferta” no implica
repetir los supuestos de la “Curva de Laffer”, es decir, bajar la tasa
impositiva sobre la oferta bajo el supuesto que, ésta ha de reaccionar positivamente
a tal señal. Domingo Cavallo, (pero también Ronald Reagan unos años antes) en
la tan denostada “década de los 90” trabajó bajo ése supuesto y el Pacto
Federal Fiscal que propuso era la materialización de poner freno a la variable “t”
(tax=impuestos) de la función de producción.
Una “política de oferta” no resuelve
hoy, en la República Argentina el flagelo de la inflación. Porque verlo así es
no comprender que nuestra inflación posee fundamentos estrictamente
institucionales y no de base productiva.
No son los industriales, ampliando
su oferta bajo estas mismas condiciones, quienes habrán de revertir las
calamidades que genera un proceso inflacionario. Verlo así, es endilgarles una
responsabilidad que, más allá de su tamaño, no poseen o si la poseen debería
con cirugía muy fina separar las responsabilidades propias y ajenas.
Por otra parte, la experiencia
tributaria argentina, la “creatividad tributaria” como respuesta a las
necesidades de un modelo de desarrollo político basado –aún hoy- en el
clientelismo y un populismo de dudosa entidad democrática y una recesión productiva
primero y una deflación después llevó a “los funcionarios públicos de todos los
niveles que gastan” a “borrar con el codo, lo que habían firmado con la mano y
rodeado de frondosos discursos.
En el mientras tanto miles de PYME
quebraron o desaparecieron, el desempleo se convirtió en profundo y estructural
y la marginalidad, la pobreza y la miseria se convirtieron en la realidad
cotidiana de por lo menos 2/3 de la población.
Es por eso que una “política de
oferta” debe ser acompañada de una muy activa y responsable política pública
que promueva la innovación, el desarrollo de una oferta tecnológicamente sustentable,
que pueda ser considerada como incluida en la revolución industrial permanente
que lleva adelante el capitalismo, que incorpore conocimiento, que transforme
la creatividad en productos masivos de bajo costo.
La industria requiere una “política
de oferta” desarrollada por la política pública que la lleve a superar el
atraso y dejar atrás las viejas y ya vetustas tecnologías y formatos de
producción y acceder a diseñar, planificar y ejecutar una “política de oferta”
que le permita generar adecuados márgenes de rentabilidad sustentables y
consistentes en el tiempo.
Tal como nos lo recuerda hoy Jorge
Castro en Clarín (18/10/2015): “La lógica
del capitalismo es que la inversión es más importante que el comercio; y como
ante todo es un modo de producción y sólo accesoriamente un proceso de
circulación (mercado), lo decisivo en él son las inversiones, a través de las
cuales se reproduce y amplía.”
Los resultados exitosos que exhiben
el comercio y el turismo, para que sean sustentables, deben ser la consecuencia
de la lógica de la producción industrial y de la acumulación en condiciones capitalista
y no su pensarlos como su causa.
Pero, nuevamente, no hay posibilidad
alguna de ése tipo de “política de oferta” sino la República Argentina no satisface
primero (como lo señalamos el pasado 12/10/2015 “…algunas condiciones básicas para el desarrollo industrial:
1.
Un sistema republicano con división de poderes y alta
calidad institucional en su desempeño
2.
La unificación del mercado interno, en un mercado de
carácter nacional con alto grado de integración y descentralización productiva
(dadas las características geográficas de la República Argentina el desarrollo
de una matriz logística que dé prioridad al transporte ferroviario y no al
carretero es entre otras cuestiones básica)
3.
La eliminación por completo del “dualismo económico” (ver
http://www.schwartzereconomia.blogspot.com.ar/ entradas del
11/04/2015, 01/05/2015 y otras posteriores) poniendo punto final a los mercados
ilegales que hoy cuentan con la complicidad estatal en todos sus niveles.
Es una estrategia de “destrucción
creadora”, de “demanda activa” (ver nuestros post del 6 y 13 de septiembre de
2015 en http://www.schwartzereconomia.blogspot.com.ar/ ) y no de una “oferta
y demanda pasiva” consentida desde los propios sectores de la política pública.
Lo que está en juego, al definirse
una “política de oferta” con la que estamos plenamente de acuerdo, es el “cómo,
cuándo y dónde” se han de insertar las PYME en dicha política.
Lo que está en juego es la
definición una nueva matriz productiva que ahora, sin el floreo discursivo,
tenga como determinación una sustentable, y consistente inclusión social de
todos los sectores y que no sólo reflejen como “éxito” a un par de logros de la
alta tecnología, sino la lógica misma de la acumulación capitalista.
La República Argentina ha quedado –
al igual que Brasil- del principal e históricamente más importante acuerdo de “libre
comercio”. Nos referimos al Acuerdo Transpacífico.
El Tratado de Libre Comercio (TPP)
suscripto por doce países que representan el 10% de la población y el 40% del
PBI mundial tendrá una influencia decisiva en las normas que regirán el
comercio mundial en el futuro como lo tuvo el NAFTA en 1992. Ese Acuerdo fue el
modelo utilizado para finalizar las negociaciones de la Ronda Uruguay en 1995
que creó la Organización Mundial de Comercio (OMC) y consolidó el proceso de
globalización al incorporar nuevos temas ausentes del GATT.
La inclusión de Argentina se produce
de modo indirecto, por ser nuestro país en ésta nueva división internacional
del trabajo proveedor de alimentos.
Como lo señaló en Clarín el pasado
14/10/2015 el Embajador Felipe Frydman; “El
TPP ha sido presentado como un Acuerdo de Libre Comercio pero sólo cinco de sus
30 capítulos están relacionados con las tarifas; los principales capítulos se
refieren a inversiones, servicios financieros, telecomunicaciones, comercio
electrónico, política de competencia, empresas estatales, propiedad
intelectual, medio ambiente, derechos de los trabajadores, coherencia
regulatoria, desarrollo, transparencia y anticorrupción y mecanismo de solución
de controversias.”
Hoy, la República Argentina, parece
Plutón, “Hielos que fluyen, una química exótica en su superficie, cordilleras y
una vasta neblina”.
Buenos Aires, 18 de octubre de 2015
12 octubre 2015
CUESTIONES INDUSTRIALES
CUESTIONES INDUSTRIALES
Señala Eric Hobsbawm, (pero extremadamente actual
“collect paper” editado en español por la Serie Comunicación Nº 24 de Alberto
Corazón Editor en 1974 aunque el escrito original data de 1965 y fue publicado
por la Universidad de Urbino Italia en 1965) en “Recientes estudios sobre la
Industrialización en Gran Bretaña” que “…no es posible la industrialización
masiva en ausencia de determinadas condiciones previas que permita el
“despegue” generalizado del conjunto de la economía (la observación analítica
de que éstas condiciones previas son necesarias no debe confundirse con la
aseveración de que tales condiciones deban verificarse de un modo determinado o
según una secuencia temporal dada)…”
Hagamos un alto en nuestra cita y preguntémonos si la
República Argentina posee ésas “condiciones previas” que señala el historiador
inglés.
En éste punto muchos confunden las “condiciones previas”
con la existencia o no de determinadas condiciones productivas, como puede ser
la disponibilidad o no de ciertos recursos productivos capaces de participar de
algún modo (aunque éste sea marginal o con algún grado de poder para establecer
los modos y condiciones) del debate sobre la división internacional del
trabajo; debate “silencioso” pero que en el marco de la economía capitalista
resulta vital.
Mucho se habla hoy día sobre esto, tanto desde quienes
pretenden la continuidad o quienes se proponen como alternativa, pero en ningún
caso sus dichos resultan claros y precisos en el reconocimiento que a la
República Argentina se le vuelve a asignar el mismo rol, en el marco de ésta
etapa (no digo nueva, porque el capitalismo siempre ésta, de modo permanente
inmerso en una revolución industrial y en una crisis) de desarrollo capitalista
el de proveedor de “bienes salario” y en tal sentido dichos bienes SIEMPRE
deben cotizar a la baja, más allá de algún momento donde el rol de la
especulación financiera no encontrando la posibilidad de realizar su ganancia
en la producción, la realice en la especulación y como dice Adam Fergusson (“Cuando
muere el dinero – Alianza Editorial) le agrega “espuma a la cerveza” haciendo
que los denominados “commodities” destinados a la reproducción de la fuerza
laboral alcance valores que en lo que va de la noche al día se derrumben y
quede de modo preciso y claro, tal como sucede con una buena cerveza, que la
espuma es sólo eso: espuma.
Es así que la República Argentina sí dispone de sólo
algunas de las “condiciones previas” como por ejemplo la capacidad de
desarrollar lo que en los debates de la Ley de Aduanas de 1870 los ”liberales”
de entonces denominaran “industrias naturales” (en éste punto y sin adoptar
color alguno tal vez para muchos sería de suma importancia estudiar el espíritu
de la Ley de Aduanas promulgada el 18/12/1835 por el entonces Brigadier General
Juan Manuel de Rosas siguiendo la propuesta del Gobernador de Corrientes Pedro
Ferré que desde 1831 venía bregando en pro de la protección a la industria
nacional. Debemos recordar también que Corrientes era sede de los más
importantes astilleros de aquella época) modo de hacer referencia a las
“ventajas comparativas naturales” con que se contaban en aquel momento respecto
del Imperio Británico.
Hoy, en pleno siglo 21 quienes diseñan la matriz
económica de la República Argentina que data de 1997, siguen, aunque de un modo
más sofisticado (se ha desarrollado un conjunto de avances tecnológicos en el
campo de la genética vegetal, de la metodología productiva e incluso en materia
de maquinaria agrícola) aceptando de modo pasivo el rol asignado por los
denominados “first comers” a lo potenciales “late staters” para sostener una
estructura que permita realizar la tasa de ganancia del sector industrial de
los paises centrales en niveles “razonables (categoría de difícil determinación
en el marco del capitalismo).
Ahora bien, esas “condiciones previas” no avanzan mas que
hasta ése punto. Por lo demás la República Argentina carece de algunas
condiciones básicas para el desarrollo industrial:
1.
Un sistema republicano con división de poderes y alta
calidad institucional en su desempeño
2.
La unificación del mercado interno, en un mercado de
carácter nacional con alto grado de integración y descentralización productiva
(dadas las características geográficas de la República Argentina el desarrollo
de una matriz logística que dé prioridad al transporte ferroviario y no al
carretero es entre otras cuestiones básica)
3.
La eliminación por completo del “dualismo económico” (ver
http://www.schwartzereconomia.blogspot.com.ar/ entradas
del 11/04/2015, 01/05/2015 y otras posteriores) poniendo punto final a los
mercados ilegales que hoy cuentan con la complicidad estatal en todos sus
niveles.
Y otras que no listo, no porque las considere marginales,
sino porque el objetivo que me propongo es otro.
En síntesis, las “condiciones previas” a las que se
refiere Eric Hobsbawm están lejos de existir, dado que no es posible hoy en la
República Argentina poder garantizar que las expectativas de beneficios que
cualquier inversor posea al traer su capital a éstas tierras puedan ser
convalidadas de modo concreto “repatriando” dichos beneficios a su lugar de
origen sin que medie o deba enfrentar un laberinto burocrático que desde hace tiempo
fue definido por avezados conocedores de la administración pública de la forma
siguiente: “te invento el problema, te vendo la solución”.
No obstante, nuestro fin es seguir a Eric Hobsbawm en su
“paper”, pero para ello debemos citar, del modo más breve posible, también
nosotros, alguna condición previa. No se trata de un supuesto, ni del “realismo
de los supuestos” (debate iniciado en 1953 por Milton Fridman en “La metodología de la economía
positiva”).
No, se trata
de detallar cuál es la estrategia económica de ésta política económica y que
cualquiera sea el color de los candidatos no parecen querer ni siquiera hablar
y mucho menos plantear una estrategia, no digamos alternativa, sino que
responda a la lógica del desarrollo económico capitalista.
La estrategia
económica actual, autodefinida con bastante ignorancia por parte de quienes así
la denominan como “keynesiana” (pese a haber publicado libros al respecto (lo
que lleva a dudar si realmente han leído los textos que citan); promueve al consumo en sus
formas más perversas y variadas sin tener en cuenta, reiteramos, (o con total
desconocimiento de las cuestiones más elementales del desarrollo capitalista,
ni tampoco importarle si ése consumo, tal como lo señala Joseph Shumpeter es
una “destrucción creadora” o simplemente es un mero consumo que no genera señal
alguna al sistema capitalista en su versión local (las señales que puede
generar al desarrollo capitalista “no local” son nimias, infinitesimales, sin
alcanzar, incluso, la categoría de marginales).
Inmersos como
estamos en una nueva fase de la revolución industrial, debemos recordar que
ésta sólo es posible “…cuando la producción determina la cantidad y la forma
del consumo, es decir, cuando el mercado es función de la capacidad productiva…”
y no a la inversa.
El desarrollo
de los más modernos bienes de consumo, asociados muchos de ellos a los resultados
de la revolución industrial, dependen de la capacidad de producirlos, ya no
sólo prototipo, pequeña escala muestral, sino que producirlos significa hacerlo
bajo condiciones de masividad, bajo precio, alta funcionalidad capaz de crear
la demanda de los mismos y no la demanda existente inicialmente los “ordene” producir.
Nuestro
homenaje a la vapuleada Ley de Say con lo que intentamos exponer el tremendo
error interpretativo de Keynes respecto de que es la demanda la que tracciona
la oferta; error que parece no haber sido percibido por los actuales
diseñadores de la política económica argentina que en un acto de mera “fe”
incentivan la “demanda agregada” creyendo (no olvidemos que es un acto de fe)
que la oferta o sea los productores de bienes y servicios “saldrán enardecidos
a producirlos, invertirán para que ésa demanda agregada no se frustre y dado
que los automatismos no existen, encontraran allí una buena razón para importar
todos aquellos bienes que los los renuentes “industriales” no produzcan. Casi
como un juego de palabras, para éstos imbuidos del «furor teutonicus» (Julio Cesar,
dixit) que diseñan y ejecutan la política económica: la demanda manda. Obviamente nada dicen de cómo la oferta
habrá de operar, organizarse si posee las capacidades tecno-productivas o no y
cómo hacer para que las desarrolle. Esas cuestiones son nimias, marginales,
producto de una cultura de la queja y el rentismo.
Ya Hollis Chenery en 1960 (Patterns of
Industrial Growt, publicado en American Economic Review) advirtió que los cambios en la oferta son más
importantes que los cambios en la demanda y en particular señaló que un
país (y mencionemos ya mismo a la Argentina- un “late starters” para el autor-
para evitar eufemismos, confusiones, etc) que tiene un incremento en su “renta
nacional” pero que dicho incremento no es simétrico o trasladado a los
incrementos de la rentabilidad, tendrá una muy baja tasa de industrialización
en tanto los productores de bienes habrán de perder los incentivos para
incorporar nuevos materiales, nuevas tecnologías, nuevos procedimientos y
formas de gestión para dar lugar a nuevos productos masivos a bajo precio y que
calmen una demanda que muchas veces explota de ansiedad (estoy pensando en los
“locos consumidores” de los productos de alta tecnología en materia electrónica
como los Smartphone que acampan bajo la nieve para obtenerlos pero,
simultáneamente, pienso en la estrategia de quienes lo producen para alimentar
ésa ansiedad de la demanda que no se “aplaca ni con toneladas de clonazepan y
sus variados sucedáneos).
Para poder llegar a
análisis y posteriores propuestas serias y responsables sobre el desarrollo
económico no se puede obviar la cuestión del modo en que, como república
Argentina, participamos de4 la Revolución Industrial en curso. No basta, como
bien señala Eric Hobsbawm, “…la simple multiplicación de los bienes
producidos con métodos anticuados…”, sino que la política económica (aunque se
trata de la política en general) debe promover la creación, incorporación, y
puesta en marcha de nuevas técnicas de producción, de nuevos sistemas de
organización de la producción (ya sea en nuevas fábricas, talleres o creando parques
industriales temáticos o multisectoriales, etc).
Se trata, señala con acierto Eric Hobsbawm, de un CAMBIO CUALITATIVO (el destacado
es mío) y no como se lo pretende presentar de modo habitual de un mero cambio
cuantitativo (¿de qué nos sirve más
de lo mismo si estamos reproduciendo la baja productividad, los viejos y peores
métodos productivos, las malas prácticas, utilizando materiales obsoletos y
aplicando estructuras, metodologías y expresiones del pensamiento que no se
condicen no con una “aparente” modernidad, sino con el “core bussines” del
desarrollo capitalista que es la producción. No se trata sólo de la
multiplicación de lo que ya se produce, con las tecnologías ya maduras, sino
la creación de nuevos y mejores productos, el desarrollo de nuevos materiales,
procedimientos y métodos de gestión, de nuevas tecnologías y nuevas formas de
organización de la producción que demandan de modo urgente e imperativo, la
inclusión social, mejoras sustantivas de la distribución (no mediante la excusa
del “derrame” que es un método “ex post” (algo así como llegar con el remedio
cuando el enfermo está muerto), sino mediante salarios reales crecientes enlazados
a las mejoras no sólo de la productividad, de la innovación, de la I+D+d, es
decir a los aportes que la industrialización hace al desarrollo económico.
Pareciera que, malos alumnos al fín, no recuerdan pese a
decir que han leído y estudiado a Karl Marx que el modo de producción capitalista
no admite particularidades dentro de lo general, es decir, no es posible el
desarrollo de “terceras posiciones” (por más que la ONU, que para nada sirve,
haya dado muestras de simpatía con los deudores, con sistemáticos transgresores
–hacia dentro y hacia afuera – de las leyes que “regulan” el desarrollo capitalista.
Hoy, más que nunca, –y quiero especificarlo porque he
mencionado el “revolución industrial” como si fuese un genérico- no existe
“una revolución industrial” (aunque al señalarlo como genérico intentamos una
simplificación), sino que debemos hablar de “revoluciones industriales”
sectoriales (tal es el caso de la Argentina que se encuentra inmersa en la revolución
industrial del sector agrícola granario) pero que no logra ni asomarse a la
participación en la revolución industrial que acontece en el sector de los materiales,
bienes de capital o procedimientos de producción.
Esa asimetría es un elemento fundamental en el bajo nivel
de formación de capital, primero y de inversión, después.
Mientras tanto, es parte de la lógica capitalista que la
industrialización, aun de baja calidad e intensidad, se dirija primero hacia
los sectores que ya expresan una demanda reconocida. Allí, el industrial sólo debe
repetir sus procedimientos y en algunos casos sólo expandirlos para abastecer.
Pero en el capitalismo, una vez agotada esa fase
“primitiva” (porque ni siquiera da lugar a una acumulación de capital, sino que
se mezclan “excedentes con forma de renta” (generadas por mercados escasamente
competitivos) y ganancia (proveniente del anticipo de los medios de producción
( ya los Fisiocratas Quesnay y Dupont lo describieron con precisión) y esa
“mezcla” o superposición lejos de ir dirigida a la formación de capital o a la
acumulación ampliada, se dirige a perseverarse en activos de resguardo que poco
y nada tienen que ver con la industrialización.
Finalmente, queremos dejar algunas cuestiones, para
nosotros fundamentales, para un desarrollo capitalista de base industrial.
·
En primer lugar, las cuestiones ligadas al desarrollo
poblacional y su asentamiento en el territorio. Esta cuestión es básica, porque
allí donde hay población es posible asentar industrias y crear demanda. La
República Argentina plantea una heterogeneidad que parece de muy compleja
resolución. Su no abordaje, pone en evidencia el escaso interés en el
desarrollo industrial y la maximización del modelo agrícola para el cual la
tierra es un insumo estratégico. Las migraciones internas unidireccionales
(hacia Buenos Aires y su Conurbano son fuente de incremento de la marginalidad
y del empobrecimiento de la calidad de vida. Esta cuestión es de máxima
prioridad de la política pública.
En nuestra opinión, la República
Argentina debe encarar una política de repoblación de su espacio territorial
con adecuadas políticas de promoción industrial (prefiero evitar mencionar 2
experiencias escandalosas ya desarrolladas: el Acta de Reparación Histórica que
involucró a La Rioja, Catamarca y San Juan o la Zona Aduanera Especial de
Tierra del Fuego); es decir, lo que NO hay que hacer ya se conoce.
·
Esta cuestión de la repoblación para inducir el
desarrollo industrial debe ir acompañada de una profunda transformación en el
sistema logístico nacional. Ya no es posible (por más que se aprueben los “bi-trenes”)
pensar que la repoblación territorial y el fomento de la relocalización
industrial y su producción debe depender del transporte carretero. Reiteramos,
la política pública en materia de infraestructura de transporte debe priorizar
el transporte ferroviario, su organización multimodal, la revalorización de las
hidrovías, etc.
Bajar los costos de la logística interna es una
necesidad estratégica de máxima prioridad.
·
No existe posibilidad alguna de desarrollo económico y consecuentemente
de industrialización sólo basados en el mercado interno. La exportación de
productos industriales es una necesidad imperativa para que esto ocurra. Es
ése diálogo con los mercados mundiales lo que promueve, incentiva y lleva a
incorporar los avances y resultados de la revolución industrial a la
producción. La demanda doméstica jamás logrará, por sí sola que esto ocurra.
Obviamente se requieren políticas ya no sólo de
promoción de exportaciones, sino que es de carácter central la reconducción de
la política exterior hacia una mirada estratégica de los flujos comerciales
(tal vez el El Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP,
por sus siglas en inglés) que afectará el 40 por ciento de la economía mundial
sea un ejemplo a analizar y tener en cuenta).
·
Finalmente, mencionábamos al principio que una de las “condiciones
previas” del desarrollo económico y la industrialización, es la calidad
institucional. Volvemos, para cerrar, a subrayarlo. Cuando se habla de
proyectos uno debe mostrarle al inversor –capitalista al fin- que el valor
presente del futuro es más alto que el valor presente actual y que la tasa
interna de retorno del proyecto bien justifica tanto el riesgo a tomar como el
viaje. Hoy, bajo estas condiciones institucionales tal demostración es de
imposible ocurrencia. ¿Tal vez debamos empezar por ahí?
Buenos Aires, 12 de
octubre de 2015
13 septiembre 2015
ALGO MAS SOBRE EL DESARROLLO ECONÓMICO
ALGO MAS SOBRE EL DESARROLLO ECONÓMICO
Mencionamos el domingo pasado que una de las
causas por las cuales en la Argentina no lleva delante de modo generalizado una
“destrucción creadora” en el acto de consumo es por la existencia de una
altísima “cuota de mercado” (de alguna manera hay que llamarla) en conformada
por “consumidores pasivos”, es decir cuyo ingreso no se genera en el ámbito del
trabajo productivo, sino que surge de la “renta estatal” distribuida de modo
clientelar por quienes hasta el próximo diciembre estarán en el poder (porque
aunque sin entrar en una discusión teórica respecto de la diferencia conceptual
y fáctica entre gobierno y poder, lo cierto es que, cualquiera sea el resultado
electoral formal, las actuales estructuras clientelares serán barridas de sus
posiciones).
Basta con citar el siguiente estudio publicado
hoy (13/09/2015) en INFOBAE: http://www.infobae.com/2015/09/13/1754783-argentina-esta-los-20-grandes-paises-menos-empleo-la-produccion-bienes
desarrollado por la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES): la Argentina se mantiene entre las grandes
naciones, con un PBI superior a 100 mil millones de dólares, que menos empleo
genera en la producción de bienes
Lo que decimos no implica que ya no habrá más
consumidores pasivos. Existe -y el capitalismo es seguro el menos indicado para
resolverlo - una masa de personas en la que cada una posee alguna razón o característica
para situarse en la masa de excluidos que requieren asistencia estatal de modo,
en muchos casos, permanente en tanto ya no existe forma de que retornen al
mercado de trabajo.
Tal como señala hoy (13/11/2015) Stefano
Zamagni, importante investigador de la Universidad de Bologna (http://www.clarin.com/zona/nueva-esclavitud-personas-incluidas-mercado_0_1430257213.html),
es la propia dinámica capitalista en su etapa “post industrial” la que da lugar
a la tragedia de las migraciones masivas y otros acontecimientos que conmueve y
nos rebela nuestro núcleo más duro de dignidad humana.
Reproducimos sólo una parte del reportaje:
“Entonces,
usted concluye que con este esquema de producción, las multinacionales
promueven el tráfico humano y la trata de personas.
No la promueven, la
sostienen. Ellos no lo hacen, pero se benefician. Las multinacionales sostienen
el trabajo forzado, obtienen los servicios de trabajo a un costo más bajo. En
Italia, en septiembre está la cosecha del tomate. Requiere que se los levante
de a uno por vez. ¿Quién lo recoge? Los africanos. Y cómo llegaron? Tráfico
humano. Lo mismo vale para los trabajadores chinos en Prato, en Toscana: trabajan
en condiciones de esclavitud sobre las telas.
¿Por qué desde las ciencias económicas no se producen
estudios sobre la trata de personas?
Porque la
subvaloran. Hay una enorme cantidad de estudios sobre crimen organizado, mafias,
drogas pero no sobre la trata de personas y los mercados ilegales. Si queremos
ser serios desde el punto de vista económico y enfrentar el desafío, tenemos
que hablar del papel de las multinacionales y la violación de derechos humanos.
Nos preguntamos, ¿cuál es la matriz productiva
capaz de contener no sólo las restricciones que detallamos sino que
SIMULTANEAMENTE de señales claras y promueva de modo activo la innovación
continua, el restablecimiento de la rentabilidad del capital y las condiciones
y medio ambiente de trabajo y que reproduzcan las condiciones del trabajo
decente (OIT), la sustentabilidad ambiental y la responsabilidad social?
La respuesta a tan compleja matriz (plagada de
determinantes, incluso no mencionados) es más sencilla de lo que parece: se
requiere una decisión política, no una decisión o un conjunto de decisiones de “políticas
públicas”.
Decisión política es que quienes asuman el
poder tengan la convicción intelectual y la decisión ética de decir NO.
No quiero cerrar éste post sin hacer
referencia al Evangelio de hoy, San Marcos 8, 27-35:
“El que quiera venirse conmigo, que se niegue
a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su
vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la
salvará.”
No se resuelven éstas cuestiones sin que cada
uno, de acuerdo a su posición, responsabilidades y posibilidades “cargue con su
cruz” en lugar de intentar, vanamente, salvarse a sí mismo sin considerar la
existencia de los otros y las consecuencias que sobre ellos tenga el “híper individualismo”
al que el capitalismo “post industrial” nos convoca.
Domingo 13 de septiembre de 2015
06 septiembre 2015
CONSUMIDORES Y DESARROLLO
Más allá que
puedan existir otras formas de clasificar a los consumidores, lo cierto es que
éste es aquel que es capaz de darle “finish”, de completar el ciclo “producción-distribución-cambio-consumo”
de modo que ése consumo sea una “destrucción creativa”, es decir, que el acto
de consumir destruya lo producido y que dé señales inequívocas a los “productores”
de reiniciar el ciclo.
Una de las
señales básicas –aunque no la única- que mueve a los productores a llevar
adelante procesos de inversión que redundan en la modernización o innovación de
los procesos productivos o en mejoras sustantivas en la productividad fabril
(ya sea que tenga origen en la acción de los trabajadores o en la reestructuración
e incorporación de capital fijo (máquinas y equipos de producción)- es la
sustentabilidad de la “destrucción creadora”.
Para que ésa “destrucción
creadora” ponga en evidencia su sustentabilidad creadora e incite a los
productores a repetir una vez más el ciclo de “producción-distribución-cambio-consumo”
las señales debe partir de “consumidores activos”, es decir, de consumidores
cuya fuente de ingreso y la disponibilidad del mismo (es decir neto de
impuestos y otras cargas) sean también no sólo sustentable sino que surjan de
fuente genuina (es decir sean el resultado del denominado “trabajo decente” y
que simultáneamente la políticas pública de un marco de tal entidad que
permita, también, la sustentabilidad del mismo.
Bajo éstas
condiciones un “consumidor”
es denominado “activo” por
quienes tenemos vocación por la formulación de proyectos y el desarrollo de
análisis de riesgo, en particular de las PYME.
Sin embargo, en
la Argentina hay dos indicadores que muestran el crecimiento de la otra “cara
de la moneda”: los consumidores
pasivos.
Por un lado va desmoronándose
la denomina “Tasa de Actividad” del mercado de trabajo que se mantuvo en
alrededor del 45/46% en la década 2003-2013 y que se desmoronó a partir de ése
año a un 43/44%. Dice Anabella Quiroga hoy (06/09/2015) hoy en Clarín que “los
analistas” lo adjudican al “efecto desaliento”, es decir, podríamos traducir
que “los analistas” culpan o responsabilizan de ésta situación a la mejor causalidad:
los argentinos son “vagos y mal entretenidos” apareciendo como “correctamente”
ignorantes de otras causalidades que tienen fundamento en un proyecto que
promueve el clientelismo político como puerta de entrada a una suerte de
fascismo, que parece haberse puesto de “moda” en ciertos movimientos o grupos
políticos proclives a las “monarquías de derecho divino”.
Por otra parte,
otro signo del modo creciente en que se desarrolla el universo de “consumidores pasivos” es que en la
Argentina hay más de 18 millones de ciudadanos que son receptores de todo tipo
de aporte estatal para intentar evitar (no se ve palmariamente que lo logren)
una catástrofe humanitaria de la que hoy, en otras latitudes, se avergüenza la
humanidad.
Esos “aportes
estatales” (AUH, etc) de por sí exiguos y siempre referidos a la organización
clientelar para su percepción alimentan otros modos de gestión de la fuerza de
trabajo “desalentada”: distribución de droga, robos, mano de obra orientada a
formas catalogada por los códigos de convivencia como “delito” u otras no
contempladas como tales pero que resultan ignominiosas como la prostitución.
Para el
desarrollo capitalista (no está acá en debate lo que personalmente pienso de
él), “los consumidores pasivos” no
dan fundamento alguno a mejoras en la “composición orgánica del capital”, es
decir a la inversión en máquinas, equipos de producción, conocimiento (expresado
en sus múltiples formas tecnológicas), a la introducción de nuevos formatos
(lay out) de producción que den lugar tanto a mejoras sustantivas en la
productividad como a la aparición de nuevos productos o servicios.
Así entonces, los
indicadores de crecimiento en las ventas (por ejemplo como lo señala CCR) no
animan a la producción porque ésta bien sabe que ése “crecimiento” no es
sustentable. Está basado en el incremento del endeudamiento personal y en el
incremento, ya percibido, de los aportes estatales a la población sometida a la
exclusión social ( es decir, otra forma de describir a los “consumidores
pasivos”).
Estamos en el “reino
de la fantasía” custodiados por el terror que deviene en la expresión de deseos
de continuidad.
Han quebrado la
audacia, han creado un universo de “consumidores pasivos” de tales dimensiones qué
no motivan el “trabajo productivo” y sin
él, las llamadas “fuerzas del mercado” ejercen señales débiles y poco
movilizadoras.
14 julio 2015
Continuidad de la política de Administración del comercio exterior, en particular importaciones
Continuidad de la política de Administración del comercio exterior, en
particular importaciones
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Desde por lo
menos inicios del mes de noviembre de 2014 y en diversas oportunidades los más
altos funcionarios de la Secretaría de Comercio (que incluye la Sub Secretaría
de Comercio Exterior) convocan a reuniones (en algunas hemos participado)
señalando la necesidad de desarrollar un método alternativo para la
administración de importaciones.
Debemos
recordar que la anterior gestión (que dependía del Ministerio de Industria) a
través de las Licencias No Automáticas (LNA), fue víctima de acusaciones de
maniobras que le valieron el título de “corruptas” y en base a ésos hechos
dicha gestión fue desplazada.
Posteriormente
el Lic Moreno que exigía a las PYME complejas maniobras para obligarlas a
mantener un balance comercial equilibrado manteniendo el sistema de LNA
obligando a las PYME a suscribir complejos y onerosos contratos con quienes
hasta ése momento exportaban.
Posteriormente
ésta gestión que depende de modo directo del Ministerio de Economía, a partir
del 12 de diciembre de 2013 creó el sistema de Declaraciones Juradas
Anticipadas de Importación (DJAI) vigente a la fecha.
Sin
embargo, llama la atención que diversos por medios vienen anunciando, el final
de las DJAIs es el hecho más importante desde el 10 de enero de 2012, cuando en
el Boletín Oficial apareció publicada la Resolución 3252 de AFIP, incorporando
al "comercio exterior administrado", las propias declaraciones
juradas anticipadas de importación.
Recordemos que Gobierno argentino acordó con la Unión
Europea y con Estados Unidos desmontar el 31 de diciembre próximo las
Declaraciones Juradas Anticipadas de Importaciones (DJAI) luego de perder un
juicio arbitral ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Así consta en una carta firmada el último 6 de
julio por el representante argentino ante la OMC, Jorge D'Alotto, y su par de
la Unión Europea, el griego Angelos Pangratis, en la que se informa que ambas
partes "han acordado un plazo prudencial" para que el país adecue sus
procedimientos de importación a las normas internacionales.
La medida se hará efectiva 21 días después de
que la presidenta Cristina Fernández finalice su segundo mandato, por lo que
será su sucesor el encargado de llevarla a la práctica.
Se trata de un panel que perdió la Argentina,
iniciado en julio de 2012 por los 27 socios de la Unión Europea, Estados
Unidos, Japón y varios países emergentes, entre los que estaba México.
El panel cuestionaba las Declaraciones Juradas
Anticipadas de Importación (DJAI), sistema este que obliga a los importadores a
hacer una presentación previa ante la Administración Federal de Ingresos
Públicos (AFIP), pero que a su vez debe constar con la aprobación de la
Secretaria de Comercio.
También se cuestionaba el mecanismo instaurado
por el ex secretario de Comercio Guillermo Moreno, que obligaba a las empresas
que procuraban hacer importaciones a exportar por cifras iguales.
El otro eje de los reclamos era las demoras de
más de 60 días que tenía la Secretaria de Comercio para liberar licencias no
automáticas de importaciones, medida esta que se dejó de implementar, cuando el
eje de los controles pasó al Banco Central, donde se autorizan o no ventas de
divisa.
De ese modo, la administración que encabeza la
presidenta Cristina Fernández prometió a las principales potencias económicas
del mundo levantar las barreras importadoras a las principales que
caracterizaron sus ocho años de mandato, pero la medida se hará efectiva tres
semanas después de dejar el poder.
La nota firmada por D'Alotto difundida hoy por
la representación de la Comisión Europea en Buenos Aires, señala que el plazo
negociado por Argentina "será de 11 meses y 5 días contados a partir del
26 de enero de 2015, fecha de la adopción de las recomendaciones y resoluciones
del OSD". "En consecuencia, el plazo prudencial expirará el 31 de
diciembre de 2015", aclara el texto subido al sitio internet de la OMC.
La Argentina perdió el panel el 26 de enero
pasado, luego de apelar, y el pasado 2 de julio acordó con Estados Unidos la
fecha del 31 de diciembre para el levantamiento de restricciones.
Así consta en una carta firmada el último 6 de
julio por el representante argentino ante la OMC, Jorge D'Alotto, y su par de
la Unión Europea, el griego Angelos Pangratis, en la que se informa que ambas
partes "han acordado un plazo prudencial" para que el país adecue sus
procedimientos de importación a las normas internacionales.
La nota firmada por D'Alotto difundida hoy por
la representación de la Comisión Europea en Buenos Aires, señala que el plazo
negociado por Argentina "será de 11 meses y 5 días contados a partir del
26 de enero de 2015, fecha de la adopción de las recomendaciones y resoluciones
del OSD". "En consecuencia, el plazo prudencial expirará el 31 de
diciembre de 2015", aclara el texto subido al sitio internet de la OMC.
Ante esto,
el Secretario de Comercio, Augusto Costa, se reunió con los sectores “sensibles” que compiten con importaciones para
evaluar formas alternativas de protección paraarancelarias mediante normas técnicas aceptables para la OMC.
Lo cierto es que desde 2016 se podría
poner en marcha otro tipo de instrumentos que la OMC permite para regular el
comercio: antidumpings, salvaguardias, licencias no automáticas. Y también
podría implementar restricciones no arancelarias, como normas de calidad,
requisitos técnicos o estándares para importaciones.
Pero la
permanente inducción desde los sectores oficiales a que desde el sector privado
se desarrollen normas “para arancelarias” constituye un cambio de roles en
tanto es el propio Poder Ejecutivo Nacional quien debe desarrollar dichos
reglamentos técnicos y constituyen para las PYME una amenaza de suma
importancia dado que dichos “para arancelarios” son medidas que también deben
cumplir los productores nacionales y el refinamiento con que se desarrollan esas
normas técnicas en muchos casos resultaran de imposible implementación para las
PYME.
Todos los
sistemas descriptos fueron siempre denunciados por diversos países ante la
Organización Mundial del Comercio (OMC) hasta que finalmente hacia mediados de
2014 se tomó conciencia que el panel de análisis organizado para analizar el
caso argentino de administración de importaciones fallaría en contra de la
República Argentina y que las posibilidades de apelar o intentar negociaciones
bilaterales con los denunciantes resultaba de difícil éxito.
Sin embargo,
la vía de las negociaciones bilaterales no fue explorada por ésta
Administración -a tal punto que la UE amenaza ahora con prohibir todos los
derivados de la soja desarrollada a partir de semillas genéticamente
modificadas- y en tal sentido consideramos que debería requerirse que se avance
en tal sentido.
Por otra parte, y a
modo de recomendación, entiendo que se debería ir evaluando fijar
una posición en torno a una razonable administración del comercio internacional
que sostenga la defensa y desarrollo de la industria nacional y el mercado
interno.
Por otra
parte, en mi opinión, la consulta a las Cámaras Sectoriales implica una
discriminación negativa hacia las Cámaras y Empresas regionales otorgándole a
las Cámaras Sectoriales (manejadas por las grandes empresas y con sede en el
Ciudad de Bs As) que en muchos casos carecen de la representación PYME de las
industrias del interior un factor de concentración y control sobre las PYME que
participan del sistema federal de CAME.
Pero a su
vez habrá de implicar un fuerte proceso de concentración del comercio de
importación en manos de los grandes importadores mayoristas a donde deberán
recurrir muchas PYME para abastecerse de materias primas, insumos, partes y
piezas, etc situación que ya las PYME han sufrido al ser manipuladas por éstos
grandes concentradores de comercio mediante las formas de pago, exigencia de
anticipos, depósitos previos, etc.
La cuestión
adquiere extrema gravedad toda vez que nos hemos expresado a favor del
comercio exterior –fundamentalmente de importación- administrado en defensa de
las PYME, la industria nacional y el mercado interno.
Simultáneamente
no es de menor trascendencia el hecho que la resolución de ésta controversia traerá
aparejada una demanda de apertura de la economía (en la actualidad entre la
metodología DJAI y la situación de “default”, los economistas caracterizamos éster
tipo de organización económica como una “economía cerrada” donde cualquier
grado de apertura puede “arrasar” (y no de modo virtual) a algún sector económico
o a algunos actores dentro de determinados sectores.
En nuestra
observación del sistema económico hemos comenzado a verificar los denominados "despidos hormiga",
es decir, el lento pero sistemático proceso de incremento de la desocupación
cuyo único antídoto (o mejor dicho, droga) para producir distracción, cual si
fuera un juego de cajas chinescas, es promover un consumo cada vez más insolvente
mediante sistemáticas campañas, públicas o privadas, de "tarjeteo" o
de financiamiento a plazos cada vez más largos de bienes y servicios que puede
desembocar en un “default” del mercado interno de difícil resolución.
08 julio 2015
LA CUADRATURA DE LA PIEDRA DE SISÍFO
EN 6 MESES, LA DEUDA
PÚBLICA AUMENTÓ US$ 23.000 MILLONES
El Gobierno y el regreso al endeudamiento. Es porque se
emitieron bonos para financiar el rojo fiscal. En 10 años, el Estado debe US$
100.000 millones más.
Mientras el Gobierno insiste en hablar “desendeudamiento”,
el Ministerio de Economía informó ayer que entre julio y diciembre de 2014 la
deuda pública interna y externa, en pesos y en moneda extranjera, aumentó en
U$S 22.885 millones. Subió de U$S 198.863 millones en junio del año pasado a
U$S 221.748 millones al 31 de diciembre de 2014.
Este incremento se explica por los bonos emitidos para la
compra del 51% de YPF, el reconocimiento de intereses atrasados, moratorios y
punitorios con el Club de París por más de U$S 4.000 millones, y el
endeudamiento fundamentalmente con el Banco Central, la ANSeS y el Banco Nación
para financiar el enorme déficit fiscal.
En lo que va de 2015 ese endeudamiento siguió creciendo a
través de la colocación de bonos en dólares BONAR y los BONAC en pesos y el
nuevo financiamiento al Tesoro por salto del déficit fiscal.
El 61,3% de la deuda – U$S 135.850 millones — es con
organismos oficiales, como el Banco Central por las reservas que le presta al
Tesoro Nacional para pagar la deuda (primero al FMI y luego a acreedores
privados) y los “adelantos transitorios” que no se devuelven que ayudan a
financiar el déficit fiscal. Otro gran acreedor es el Fondo de Garantía de la
ANSeS, que absorbió los bonos que estaban en manos de las AFJP y que también
financian al Tesoro. Y le sigue en menor medida el Banco Nación por préstamos
al Gobierno.
El resto -U$S 85.898 millones- es deuda con acreedores
privados y organismos internacionales.
El total de deuda no incluye los bonos no ingresados al
canje por US$ 11.632 millones, ni lo que aún se adeuda por el cupón PBI. Si se
agregan, la deuda pública suma más U$S 250.000 millones.
Para Economía es muy positivo que “la mayor parte de la deuda
del Estado es deuda intra sector público” y que, excluyendo a los organismos
multilaterales, la deuda con el sector privado sume apenas U$S 56.486 millones.
Para Economía lo relevante sería la “deuda pública neta de las deudas con el
sector público”, como si las deudas con el BCRA, ANSeS y Banco Nación no
deberían ser afrontadas.
Sin embargo, no son pocos los especialistas que destacan que
la contracara de esta “deuda intra sector público” es un BCRA en quebranto
porque tiene casi el 70% de sus activos en papeles incobrables por la deuda del
Estado que tiene sus cuentas “en rojo”. Ese quebranto se agranda porque obliga
al BCRA a seguir emitiendo y prestando fondos al Tesoro que luego debe absorber
endeudándose con los bancos a través de las Lebac pagando altas tasas de
interés que este año pueden rondar los $ 70.000 millones.
A su vez, más del 60% de los $ 500.000 millones del FGS de
la ANSeS son papeles del Estado.
Según Economía, en 1994 la deuda sumaba U$S 80.700 millones.
Subió a U$S 144.500 millones en 2001, cuando se declaró el default. Tras el
canje de la deuda en 2005, sumaba U$S 128.600 millones. Y a fin de 2014
totalizaba U$S 221.748 millones. Así, tras el canje de 2005, la deuda pública
aumentó casi en U$S 100.000 millones. En relación al PBI, la deuda pública
subió del 33,3% en 2011 al 43% en 2014. El informe erróneamente dice que “en
2001” la deuda “superaba con creces” el nivel del producto bruto de la
economía. Las cifras oficiales marcan que en 2001 la deuda era 53,7% del PBI y
que tras la devaluación y derrumbe de la convertibilidad saltó a más del 100%.
05 julio 2015
SOMOS LOS “SISIFOS DE CAMUS”
SOMOS LOS “SISIFOS DE
CAMUS”
Es importante el inventario que desarrolla Nestor Scibona en
su artículo en La Nación (http://www.lanacion.com.ar/1807465-la-deuda-en-penumbras)
sin embargo, pareciera ser que a tal inventario le faltan algunos
"numerillos":
1. El stock de LEBAC y NOBAC emitidas a tasas que en
promedio rondan casi el 30% de interés anual
2. Monto de los intereses que el BCRA debe abonar a China
(alrededor del 8% anual cuando en el mundo las tasas en muchos casos apenas
llegan al 1%) en concepto de los swap tomados
3. pagos a desembolsar en concepto de los Bonos "dolar
linked" emitidos por el Gobierno Nacional con vencimiento en el 2016
4. Los denominados "libramientos impagos" del
Tesoro Nacional como resultado de los atrasos de la Tesorería en los pagos a
los proveedores del Estado terniendo presente que la UAPE (que actualmente mal
los representa) guarda silencio ante el temor que se produzca un "paga
Dios".
En los hechos podríamos continuar con la enumeración y
minimizar así las cifras que Scibona incluye en su inventario y señalar con
tristeza que en nuestro blog (www.schwartzereconomia.blogspot.com) desde hace
al menos unos 3 años venimos alertando sobre ésta "bola de nieve" que
los argentinos cual "sisifos de Camus" nuevamente deberemos recoger
la piedra y volver a acometer con la absurda tarea de llevarla a la cima para,
en algunos años más, y con la misma lógica económica que nos prometió el actual
Ministro de Economía y que el resto de los candidatos denominados
"opositores" no ha ni siquiera emitido un vocablo que lo contradiga,
volver al fondo del abismo.
Los u$s 60.000 millones del estudio que realizaron Lisandro
Barry y Carlos Quaglio (ex secretario y subsecretario de Finanzas en 2002)
pueden tranquilamente llegar a duplicarse sin registro alguno dada su condición
de “déficit cuasifiscal”, es decir, sin registro presupuestario alguno.
Sin embargo, y continuando con la tradición de la Gestión
Cristina Fernandez de Kirchner, y bajo el supuesto de un triunfo electoral de
la formula Scioli - Zanini no será derogada la cláusula de la Ley de Emergencia
que le permite al Poder Ejecutivo hacer lo que le venga en gana en materia
presupuestaria.
Quienes dicen oponerse (porque por ahora solo dicen) nada
comentan sobre ésta realidad. Tal vez porque, como suponen algunos analistas,
saben que no van a vencer al oficialismo y prefieren callar o porque, en última
instancia, son cómplices de éstos desatinos.
El 30 de septiembre el Poder Ejecutivo Nacional elevara al
Parlamento el Presupuesto Nacional para el 2016 y dependerá de la composición
de la Cámara de Diputados (a definirse en la primera vuelta electoral nacional)
si a éste Presupuesto se le toca o no una mínima “coma”.
Mientras tanto, “los nosotros”, dignos descendientes de las “picardías”
de Sisifo y del Viejo Vizcacha, continuaremos soportando el absurdo y
contabilizando bondades adquiridas a plazo.
25 mayo 2015
PUENTES LEVADIZOS
Puentes levadizos
Muchos pensaran que estoy ya viejo,. Otros dirán que fui
definitivamente cooptado. Tal vez algunos otros señalen que estoy
""gaga". La verdad, ya poco me importa. Lo que si me importa es
ver como hay personas que se dedican a profundizar las diferencias,
aprovechándose para ello tanto de las extremas agresiones de los "oponentes"
como de las nimiedades menos importantes.
En los tiempos de mi primera juventud había un conductor de
radio (Jorge Billeard) que concluía sus programas diciendo "sean
buenos".
No quiero caer en ése falso optimismo, pero creo que es hora
de trabajar para la "re humanización" de la sociedad. Me parece que
llego la hora de abandonar esa etapa que nos remite al Planeta de los Simios,
si aquella donde la evolución humana va en sentido de transformarnos en simios.
Estimo tenemos otro destino. ¿Porque no empezarlo a
construirlo ahora? ¿porque no abandonar ese enfrentamiento extremo por razones
que nos deshumanizan, que nos ponen en la senda del "espíritu animal"
No caigo en aberración voluntariosa del "sean
buenos", simplemente estimo, creo, pienso, que me gustaría vivir los últimos
años de mi vida bajo otras condiciones menos violentas y más amorosas.
Tal vez, parafraseando a Juan Gelman (citado por Benedetti), ahora que
sabemos que “ya nadie es inocente”, no será tal vez la hora de bajar los “puentes
levadizos”, de invitar al otro, ése enemigo tan próximo, tan prójimo (parece
que en mi cabeza resuena el poeta del M26)
e invitarlo a deponer armas y actitudes, a cesar en las hostilidades y
en lugar de transitar los territorios de la otredad, plagados de amenazas y
posibles sinsabores, intentar, al menos, recorrer una parte del camino juntos.
Después de todo, pasados los odios, sinsabores, argucias y
mentiras, todos, como diría Hegel, no seremos más que una ínfima parte de la
pila de huesos que acumula la historia.
10 mayo 2015
“CALIDAD”, LO QUE???
“CALIDAD”, LO QUE???
Lenta, pero sistemáticamente, la palabra "calidad se
aleja de la Argentina.
Las diversas publicaciones advierten sobre la no generación
de "empleo de calidad" ( se genera más empleo público, sin conocerse
el área de las prestaciones ni el modo de vinculación, ni las remuneraciones,
ni la capacitación permanente de los cuadros, etc.)
También se hace referencia a la "pérdida de
calidad" en el comercio exterior.
Se prohíbe la importación de cualquier cosa en un azaroso
proceso de elegibilidad bajo el argumento de una política de "sustitución
de importaciones" que nos imagina produciendo "todo" bajo un
intercambio con el resto del mundo, de nada.
Pero simultáneamente se prohíbe la exportación de los
principales productos de exportación mediante la existencia, aún, de los
resabios "morenistas" de los ROE.
A la par, ni que hablar de lo que sucede a lo largo de todos
y cada uno de los trayectos educativos, desde el jardín de infantes al título
universitario, generando un verdadero "negocio" de los post títulos
todos, obviamente, de dudosa calidad y en muchos casos basados en el
"amiguismo" universitario y en las roscas, rosquitas, trenzas y
trenzitas. En éste terreno, la calidad ya es un recuerdo al que en algún
momento le cantará algún poeta.
Sólo ver a un Ministro de Economía, graduado en la
Universidad Pública, profesor titular de alguna materia, "escribidor"
de libros de teoría económica ni saber como es la estructura tributaria
Argentina, ni que impacto tendrá sobre los asalariados que apenas cruzan la "línea
de pobreza" comienzan a tributar y que simultáneamente declara no
importarle cuantos pobres hay es ya todo un indicador respecto a que la
Universidad sólo emite pomposos títulos.
Pero de igual manera se da en lo se llama
"inversiones". Se han importado máquinas y equipos y con ése
argumento se dice que la industria argentina se ha modernizado. No es
comprobable, nadie puede predicar si ese enunciado es verdadero o falso. Nadie
midió la calidad de las inversiones y si éstas tenían algo que ver con el
crecimiento y no con desarrollo que, ya no se discute, son cuestiones muy
distintas.
Lo que no lleva a hablar de la calidad de las estadísticas
públicas. ya nadie cree en ellas. Ni siquiera se leen. Y las estadísticas
"privadas" son realizadas a "ojimetro" en tanto nadie declara
su metodología (desde el diseño de la muestra hasta su implementación).
Las relaciones interpersonales están no sólo ya perdiendo
calidad, sino que paralelamente aumenta la violencia (robos, violencia de género,
etc.) y el "ensimismamiento".
El avance de la droga, la prostitución y el juego son signos
irrefutables de la pérdida de calidad de las políticas públicas para poner
primero límites a su avance y luego comenzar a la erradicación. En cambio se ve
protección policial de todo tipo y la participación que tienen los más altos
funcionarios del gobierno en su expansión y fortalecimiento. cada vez más
Casinos, cada vez más "maquinitas" y cada vez la ampliación de la
"ludopatía".
Por donde se mire, y se pueden sumar más áreas a la lista,
el descenso a los infiernos de la calidad hacen que imaginemos que recuperar
niveles aceptables para reinstalar la "calidad" en nuestra sociedad y
en nuestras vidas sea por ahora una quimera.
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