22 julio 2008

CANCION DEL FORASTERO[1]

¿Es la “limitación”[2] de la Resolución 125 el fin de todos los males y en consecuencia todos volveremos a la felicidad y estado de bienestar alcanzado hasta el 10 de marzo?

Nuestra respuesta, es NO.

La denominada “crisis del campo” sólo fue una expresión más de las dificultades financieras gubernamentales que intento, mediante una mayor presión tributaria sobre lo que entendió un “brillante y promisorio negocio” hacerse de recursos adicionales para poder sobrellevar una política económica que dio resultados auspiciosos para reanimar una economía destruida en una Nación que se asomo al abismo de su autodestrucción.

En nuestra visión, tanto como la hemos expresado reiteradamente, la solución propuesta resolvía la emergencia pero, a todas luces, no era sustentable.

Decíamos a nuestros amigos que lo peor que puede sucederle a un decisor es enamorarse de sus propias soluciones, de sus propios recursos, de sus propias capacidades y clausurar su visión, cercenar su imaginación y hacer naufragar su creatividad. Y eso fue, en resumidas cuentas lo que sucedió.

La “política de tipo de cambio alto” reemplazo, incluso con la conformidad de vastos sectores empresarios PYME, el diseño y desarrollo de una intensa política de mejora de la competitividad.

Los resultados están a la vista. Con un tipo de cambio “real” (es decir descontada la inflación local y el impacto de otras variables que lo afectan) que para algunos oscila en menos de $ 2 se declara que la competitividad está perdida y muchas Cámaras Empresarias reclaman una nueva devaluación que lleve el tipo de cambio a $ 4 o parecido.

Si una nueva devaluación tendría efectos mayores sobre el salario y la distribución del ingreso que propugnan las políticas gubernamentales, nos preguntamos: ¿cuál será, entonces, el destino de los sectores industriales o las empresas o los empresarios que confundieron la competitividad con el tipo de cambio?

La calidad institucional es hoy el factor que discrimina en términos de competitividad. ¿Porqué?.

Porque la competitividad requiere acciones, primero consistentes y simultáneamente sustentables. La relación medio-fines es una condición necesaria.

Pero la posibilidad de sostener en el tiempo políticas y procedimientos que promuevan: buenas prácticas de gestión, innovación tecnológica, bienestar y desarrollo comunitario, mejora y profundización continua de los procesos de conocimiento que se inician desde la propia infancia, el fortalecimiento y desarrollo de transparencia en la administración y sistema de decisiones tanto en el diseño, implementación y gestión de las políticas públicas como en aquellos procesos que impliquen asignación o distribución de facilidades o aportes monetarios no retornables, respeto a la convivencia y a la diversidad en el plano social, un sistema judicial independiente, eficaz y eficiente que muestre agilidad, coherencia y sostenga el principio de igualdad ante la ley y juez natural, entre otras cuestiones de importancia estratégica; son la condición suficiente para el desarrollo económico

Cuando se comenzó a montar el escenario electoral del 2007, allá por el mes de marzo, y aunque aún no estaba definida la candidatura de la actual Presidenta, estaba claro en el “núcleo duro del poder K” que el discurso a desarrollar debía centrarse en la mejora y desarrollo de la institucionalidad. Mejores Instituciones, se declaraba, convertirán el crecimiento en desarrollo sustentable y tendrían efectos positivos sobre la convencía y la calidad de la democracia.

¿Los resultados? Están a la vista. Se promovió el pensamiento único, la prepotencia, las trifulcas de todo tipo, y un estado de beligerancia sustentado en la utilización de léxico guerrero al que no le falto ni la soberbia ni la utilización de prácticas anti democráticas por parte de grupos de choque financiados con fondos públicos.

En esas condiciones la búsqueda de las “fortalezas institucionales” promovieron que no sólo la imagen de la Presidente cayera a valores impensados sino que el mundo observo azorado como lejos de convertir crisis en oportunidades, el Gobierno promovía de una oportunidad una crisis cada vez más profunda y difícil de resolver.

Lejos de empezar por asumir con honestidad y franqueza frente a la sociedad los errores cometidos, el Gobierno prefiere continuar con referencias guerreras; se esmera en señalar traiciones y cobardías. Envía a sus juglares a reclamar renuncias y ejecuta obvios despidos. Trata la cuestión con indiferencia, la rebaja de categoría, la minimiza al punto de casi negarla. Refuerza la endogamia y la soberbia. Imputa los fracasos a los ajenos y terceros, busca fantasmas que expliquen su fracaso, revuelve la memoria y la conciencia, no para reclamar justicia, sino para excusar su ineptitud. Es esta su tragedia.

Pero a las obligaciones que debe enfrentar el Gobierno no esperan y entre ellas, a más de las domésticas, se le suma la obligación de pagar, en el transcurso del año 2009 alrededor de u$s 9.500 millones a los acreedores externos.

Sin embargo, al sistema financiero internacional no le resulta creíble que un Gobierno que exhibe un enojo y capricho adolescente, con amenaza de portazo incluida, tenga vocación de respetar obligaciones.

Pero a su vez, ésta no es la única obligación pendiente con el exterior. Quedan por resolver los “hold out” que avanzan en el plano legal y el Club de París en el que está en juego el engaño montado alrededor del INDEC y que permitió burlarse de los tenedores de bonos que contenían “Clausula CER”.

Muchos dudan de las calificadoras de riesgo. Pero constituyen “opinión vinculante” para muchos inversores, soberanos o no. ¿Qué dicen de nosotros?

En Standard Poor’s, Moody’s y otras calificadoras evalúan, día a día, las noticias de la intrigante política local, para definir si hacen o no efectiva la “perspectiva negativa” que asignaron a las ya bajas calificaciones, casi en el borde de convertirnos en “país frontera”.

La Argentina, exhibe para los analistas locales y del exterior uno de los riesgos de default más altos del mundo. Más aún, cuando los Credit Default Swaps (que son seguros que toman los acreedores ante el riesgo de declaración de impago de una deuda, privada o soberana) superaron en la semana del 14 de julio los 800 puntos básicos a muchos se les heló la sangre.

¿Porque se piensa esto? Porque se prevé que el Gobierno repetirá metodologías para animar a la economía doméstica y en la opinión de los analistas y expertos, esas recetas son “viejas” y no habrán de generar el efecto que se necesita.

Primero el Gobierno negó a los cuatro vientos que pretendiera “enfriar la economía”. Sin embargo, en cuestión de horas el propio Gobierno puso en marcha la más efectiva política anti cíclica: la incertidumbre y el pánico.

Pero ese “enfriamiento” sólo castigó unilateralmente al sector privado de la economía. El Gobierno, en todos sus niveles parece desentenderse de la cuestión y no acusar recibo de las consecuencias de sus decisiones.

Más aún, para tratar de motivar y dinamizar la economía y reconquistar el “amor perdido” de los sectores medios, a la sazón su base electoral, pero, prevé volver a los incentivos al consumo. Esta vez será con resultados de inciertos a nulos y pondrá en evidencia la falta de creatividad e imaginación y abonara la sospecha de ineptitud.

Con familias sobre endeudadas, salarios sometidos al efectos desbastadores de la inflación creciente y fundamentalmente con una expectativa de los consumidores de más poder adquisitivo que va de la incertidumbre al pánico, las decisiones de gasto serán acotadas y el efecto atesoramiento de la liquidez que se libere al mercado será más fuerte que la propensión a consumir, como les gusta describir a los neo keynesianos.

En el corto plazo, la necesidad de reordenar la gestión de las empresas agropecuarias tendrá como resultado una mayor liquidación de divisas y eso permitirá cierta holgura de liquidez. El banco central recuperará algo de sus reservas, habrá algún descenso mínimo de la tasa de interés y se batirá el parche con que el mejor pasado retorna. Pero será sólo momentáneo. Puro entusiasmo adolescente. No debemos confundirnos. Los mensajes “marketineros” alentados por la publicidad oficial y los variados intereses de la prensa no aportan las soluciones estructurales que se demandan.

El incremento de la presión tributaria, ahora a nivel provincial y municipal, el seguro aumento de las tarifas de gas y electricidad, para industrias y para los altos consumos familiares, las limitaciones que habrá de encontrar el Poder Ejecutivo para “pagar la solidaridad de la CGT oficial” e incrementar el salario mínimo a $ 1200 porque eso habrá de implicar incrementos de gasto público que ya carecen de financiamiento genuino, tasas de interés para el crédito productivo crecientes y podríamos decir: desmesuradas. Se suma el incremento de la morosidad, la aparición de las viejas y conocidas prácticas de las empresas líderes para retener la liquidez postergando a las PYME proveedoras en sus compromisos, aumentos de precios de los insumos y materias primas en dólares e inelasticidad para trasladar esos mayores costos lo que implica prever un efecto negativo en la rentabilidad de las Empresas, y preferimos insertar en éste punto la palabra, etcétera, sin abreviaturas porque incluye un conjunto complejo de variables entrecruzadas que no aportan optimismo.

Sin embargo, insistimos. La cuestión no es sencillamente económica. No es un “problema de plata” (como despectivamente se refería al fracasado proyecto oficial de las retenciones móviles tratando de investirse de cruzado ante oscuros y viles intereses carentes del espíritu de “grandeza y visión histórica” que el proyecto detentaba).

Se trata, de la calidad institucional. Sin ella, el “sálvese quien pueda” será la regla y nuestros vecinos, más allá de cuán lejos o cerca este la frontera, tendrán todo el derecho de desconfiar y buscar resguardo por las consecuencias de nuestros caprichos. La soledad será nuestro destino. Como dice Armando Tejada Gómez;

“El solo marcha solo hacia la muerte.
Es como un forastero de los días.
Dirá que estuvo aquí y no supo entender
porqué los que se amaban, sonreían”

Seremos extraños, ajenos, en un mundo que sigue su marcha y que no alcanzamos a comprender. Seremos “forasteros de la vida”.

La Presidente tiene la palabra. Necesitamos escucharla.

[1] En referencia al hermoso poema de Armando Tejada Gomez “ Canción del Forastero”
[2] Solución lingüística de limita la derrota gubernamental pero que le evita tener que devolver lo cobrado de más desde el 11 de marzo hasta el 18 de julio

15 julio 2008

LA ARGENTINIDAD AL PALO: CORRER RAPIDO PARA ESTAR UN PASO ATRÁS

El 21 y el 26 de febrero de 2008 en nuestro blog advertíamos sobre los riesgos que estaba enfrentando la Argentina y poníamos en evidencia que el camino que se estaba recorriendo llevaba, indefectiblemente a sumar un nuevo fracaso. Nuestras previsiones siguen latentes y muestran algunas aristas paradójicas.

En un movimiento digno de la mejor literatura latinoamericana, el absurdo de la situación que padecemos nos protege de otro absurdo que quieren imponernos: el nivel a que a tomado el costo de los seguros de “default” (Valor de los Credit Default Swaps= 806 puntos básicos) para la deuda impide la realización del proyecto del “tren bala”
[1].

Pero esta paradoja, es el reconocimiento oficial de que la Argentina, como resultado de sus desvaríos en materia económica, está aislada del orden mundial en materia financiera y que, aunque el “tren bala” finalmente no se haga, la paradoja se expresará en que la Argentina “habrá perdido el tren”.

No se llega a esas instancias por la sumatoria de las casualidades o de los hechos involuntarios.

Como señalamos ya en diversas oportunidades, cuando la Producción no es la prioridad estratégica de un Proyecto de Desarrollo Nacional y si, simultáneamente, el abandono es tal que quienes pueden ser nuestros potenciales socios o puntos de apoyo, concluyen que ni siquiera existe la mínima vocación y convicción sobre su importancia, el resultado es obvio: el mundo piensa que, nuevamente, no honraremos nuestras obligaciones pero ya no por sumatoria de errores involuntarios ( acumulación de crisis financieras internacionales tales como tequila, Rusia, etc.) o inexperiencia (inmadurez de la dirigencia política para la gobernabilidad democrática) sino por decisión consciente de sus máximas autoridades, como parte de una política pública deliberada.

Cuando el pasado 2 de marzo de 2008 (ver nuestro blog) nos referíamos a la intención gubernamental de “rees­tructurar la deuda” mediante un canje de bonos que le permitiría abandonar los bonos con clausula CER que la obligan a mentir en materia de evolución de los precios por otros, señalábamos: “La tropelía tendrá consecuencias graves y mayores. Sabemos que para muchos será un escándalo pero, de concretarse, la Argentina volverá a gene­rar un nuevo "default", una suerte de "autogolpe" que habrá de pulverizar nuestras posibilidades de reinserción en la comunidad internacional”

No existe en la Argentina posibilidad alguna de retorno a la los “golpes de estado”. El “golpe”, “los planes destitu­yentes” que se pregonan, las amenazas a la democracia no son producto de la oposición política sino el resultado de la inmadurez política y la propia impotencia frente a la realidad que impone el orden internacional.

Como nos lo recordaba Alain Finkelkraut en un reportaje
[2]: “Camus decía: "El demócrata es modesto. Admite que el adversario puede tener razón, lo deja expresarse y acepta reflexionar sobre sus argumentos". Pero ahora el demócrata ha sido reemplazado por el democratista. Para éste, la democracia no es un espacio donde se inter­cambian opiniones: es un movimiento irresistible. Al encarnar la historia en marcha, se indigna de encontrar en su camino tantas momias, tantos vestigios del Antiguo Régimen. Como no puede cortarles la cabeza, les comu­nica que deberían estar muertos”

Este “democratismo”, tan distante del ejercicio y vocación democrática, se expresa en la manipulación de la Copar­ticipación Federal de Impuestos, el ejercicio de un singular y autoritario sistema de “premios y castigos” basado en la lógica “amigo-enemigo” se encuentran entre las causas del retorno de la peor y más regresiva forma de recau­dación impositiva que tienen los Estado provinciales: El Impuesto a los Ingresos Brutos. Pero esta nueva (aunque arcaica) expresión de presión tributaria no es el único dato que contradice la mejor vocación productiva de las PYME.

El propio Banco Central de la República Argentina (BCRA) reconoce en su último Informe Monetario correspon­diente a junio 2008: la caída de la demanda de pesos, sobre todo cuando se expresa de modo más completo y simultáneamente el fracaso de sus intentos de motivarla.

El mismo Informe reconoce la caída de las financiaciones comerciales y un incremento de tasa de interés incompa­tible con la producción que llevo las tasas en promedio al 25,2% para los adelantos y 23,4% para los préstamos otorgados bajo la forma de documentos a sola firma.

Simultáneamente, la percepción en el exterior de la Argentina como deudor se muestra cada vez más deteriorada. Los seguros contra un eventual default argentino (Credit Default Swaps) se cotizaron, el 14/07, en 806 puntos básicos, y se mantienen como los más caros de la región, superando incluso a Venezuela, que hasta no hace mu­cho se ubicaba cómodo en el podio. Al 1º de junio, los contratos para cubrirse de una cesación de pagos local se cotizaban en torno a los 570 puntos básicos.

“No hay crédito para Argentina y esto se refleja claramente en todos los mercados que no están intervenidos por el Banco Central, como es el de los Credit Default Swaps o el de dólar futuro en el exterior”, apuntó, un operador de una entidad internacional. Así, por ejemplo, los contratos de compraventa de dólares a futuro a un año de plazo se cotizaban ayer (14/07) en Nueva York a $ 3,50, contra los apenas $ 3,27 que se pautaban en la plaza local, en donde el Banco Central volvió a intervenir vendiendo divisas, aunque esta vez de manera muy moderada.

Estos descalces dejan abierta una pregunta: ¿existe riesgo o posibilidad de que el Gobierno resuelva desdoblar el mercado de cambios, dando lugar a un dólar comercial y otro financiero como modo de enfrentar la especula­ción cambiaria?

Simultáneamente, desde los sectores productivos se verifica:

· Mayores costos financieros, (exorbitante incremento de las tasas de interés para descuento de documentos y descubierto que casi han duplicado la tasa de hace tan sólo un par de meses), pero también incremento del costo de los gastos y comisiones bancarias
· Alargamiento de los plazos de pago de las grandes empresas y consecuentemente, acortamiento de los plazos de pago en las negociaciones entre PYME (una suerte de “guerra de pobres”) sumado al incremento de la mo­rosidad o de la reaparición de cheques rechazados
· Menor ritmo de la demanda industrial, caída de ventas de productos industriales asociados de modo directo a los consumos ABC1
· Costos de producción crecientes ( tarifas eléctricas, nuevos y regresivos impuestos, demandas de nuevos incrementos salariales
· El sobre endeudamiento de las familias que limita el crecimiento del consumo; o al menos lo hace imprevisible
· El Incremento de las importaciones en un nivel y composición que ya, lejos de complementar la oferta nacio­nal, la sustituyen.
· Limitaciones al desarrollo del leasing como instru­mento pro inversión
· Renovados déficit presupuestarios provinciales y municipales; que, en el caso de éstos últimos, han generado subas de tasas municipales y el desplie­gue de una increíble creatividad tributa­ria
· los espectaculares “incrementos de la recaudación” que se anuncian no son más que la puesta en escena de la inflación y la regresión tributaria en tanto los impuestos “estrella” son IVA, Combustibles y Transferencias Fi­nancieras. Los famosos “superávits gemelos” ya son leyenda (el incremento de las importaciones que casi re­duce a cero el superávit comercial y la salida de fondos hacia el exterior ponen al superávit del balance de pa­gos en jaque).
· Contexto internacional (financiero y productivo) con incertidumbre y ajustes a la baja de las pre­vi­siones, a lo que debe sumarse la decisión del Gobierno de Venezuela de ordenar a los Bancos deshacerse de la posición de bonos argentinos lo que agravaría la caída de la cotización de éstos y pondría el riesgo-país en niveles de los 750/800 puntos (en éstos días ronda los 670 puntos)
· A lo que finalmente podemos agregar, un clima político poco satisfactorio y de creciente com­ple­jidad e indeter­minación a lo que debe sumársele la actitud agresiva y soberbia de sus principales figuras
· Y, tal vez, como broche final de éstas desventuras, el reconocimiento público por parte del Presidente del Partido Justicialista y marido de la Presidente de la Nación de que la suba de las retenciones a las exportacio­nes agropecuarias tiene como finalidad solventar las obligaciones externas,

En éste contexto, muchos empresarios se preguntan cómo y cuando se sale de “esto” (para referirse a la situación de pánico, incertidumbre y desánimo que se ha instalado en la sociedad).

La respuesta es tan sencilla como compleja su construcción.

Los economistas clásicos, aquellos que mejor comprendieron y describieron el funcionamiento del sistema capita­lista, identificaron la causa de la riqueza de las naciones, en la división del trabajo, la necesidad de los intercambios y la convicción de que no es “por la benevolencia del panadero o carnicero que obtenemos las cosas necesarias para la vida
[3]”. Con más profundidad y fundamento, otros economistas clásicos, sin negar la verdad de los anterio­res, le agregaron los aspectos organizacionales del trabajo, la propiedad privada y la importancia del conocimiento. Es decir, el desarrollo económico (es decir el desarrollo capitalista) se lograba por la confluencia y articulación de las vocaciones individuales y de la existencia de un orden social pro activo a éste modo de desarrollo.

Los tiempos han cambiado y, aunque los fundamentos del desarrollo económico capitalista siguen siendo, como señalamos, la confluencia y articulación de las vocaciones individuales, lo estratégico para la sustentabilidad del desarrollo es la calidad institucional, podemos señalar junto con Mancur Olson
[4] que “una nación es rica o pobre conforme la calidad de sus instituciones”.

Entonces, la sencilla y compleja respuesta es: cuando quienes son los responsables de la calidad institucional (en especial y estratégicamente los Poderes del Estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial) comprendan que deben dar señales de transformación, de respeto a la convivencia democrática y de adecuada y sana articulación entre ellos.

Si no se transforma la calidad de las instituciones, si el criterio sigue siendo mantener en vilo a la mayoría de los argentinos en una disputa al mejor estilo del peor futbol, si los gritos, los insultos, las descalificaciones, las amena­zas y las faltas de respeto a la convivencia, siguen siendo la moneda que mejor circula en la Argentina, entonces todo “auge económico” será efímero, poco sustentable e indefectiblemente habrá de concluir en nuevas frustra­ciones.

Mientras no exista una clara señal de transformación de éstas manías y vicios argentinos que socaban la calidad institucional, la economía argentina seguirá sometida al síndrome de la “montaña rusa” y nuestra respuesta es que, el éxito o el fracaso de una Empresa continuara siendo aleatorio y los mejores esfuerzos, en cuanto sean muy dependientes del contexto institucional, tendrán alto riesgo de ser improductivos.

En nuestra visión, las PYME deben desarrollar estrategias innovadoras para proteger sus estructuras de capital de éste desaguisado institucional, lo que implica una transformación en sus visiones y concepciones que entendemos no es para todos. El desarrollo capitalista (que denominamos desarrollo económico) es un sistema ultra selectivo donde, hoy por hoy, la suerte no es el factor de inclusión o éxito preponderante.

Pese a que el sistema capitalista se presenta como un sistema anárquico y multivalente, lo cierto es que, si algo contribuyó y contribuye a su desarrollo es la posibilidad del cálculo económico, de la previsibilidad racional y aco­tada y la posibilidad de que las acciones empresarias sean no sólo consistentes sino que también sustentables.

Cuando las crisis instalan “la irracionalidad” lo hacen como proceso de transición hacia formas más sofisticas de producción y el modo en que ésta se administre en las Empresas es lo que define su inclusión o no en el futuro. Cuando ésta se transforma en “regla”, el fracaso es el común denominador de la sociedad y sólo se salvan los poderosos o los que cuentan con planes de contingencia basados en fortalezas externas.


[1] Señalan las “Condiciones de Emisión de los Títulos del PROGRAMA DE EMISION DE DEUDA Y EMISIONES DE DEUDA FUTURA PARA EL PERIODO 2009 – 2011 cuyo líder es el banco francés NATIXIS que “.En caso de fuerza mayor o cuando el spread de los CDS de 10 años para la República Argentina por un monto aproximado equivalente al capital de cada respectiva serie fuera mayor a 800 puntos básicos, cualquiera de las partes tendrá derecho a posponer la Fecha de Cierre. Cf. Resolución 178/2008 – Ministerio de Economía y Producción (solicitamos a nuestros lectores evitar hacer análisis o reflexiones sobre el nombre del Ministerio a efectos de evitarse desagradables efectos sobre la salud personal.)
[2] Los intelectuales del mundo y LA NACION" -14/05/2008
[3] Adam Smith – Investigación Sobre la Naturaleza y Causa de la Riqueza De Las Naciones
[4] Mancur Olson - La Lógica de la Acción Colectiva

24 mayo 2008

Los días de Mayo. Virreinato o República

Los días de Mayo. Virreinato o República


 

Por: Lic Carlos Guillermo Schwartzer


 

La visita del Premio Nobel de Economía 2006 (Edmund Phelps) instaló la reflexión sobre un término que en la Argentina parece usarse de modo equivocado: el dinamismo económico como proceso "que permite a empresarios transformar a las innovaciones tecnológicas en ideas comerciales que sean atractivas en el mercado".


 

Para ello se requiere una serie de pre requisitos básicos capaces de generar un ambiente donde la innovación (sea de procesos productivos o de gestión) encuentre el espacio y condiciones para su gestación, desarrollo, transferencia y puesta en valor para el mercado (sean éstos otros productores o consumidores finales).


 

Esos prerrequisitos, a los Douglas North denomina "base institucional de la innovación" parece parte de un futuro todavía lejano para los argentinos.


 

La fuerte decisión política de promover como nunca "la calidad institucional" esta siendo puesta en cuestión por las tensiones sociales.


 

En una entrevista del diario La Nación el filosofo francés Alain Finkielkraut señalaba citando a Camus: "El demócrata es modesto. Admite que el adversario puede tener razón, lo deja expresarse y acepta reflexionar sobre sus argumentos". Pero ahora el demócrata ha sido reemplazado por el democratista. Para éste, la democracia no es un espacio donde se intercambian opiniones: es un movimiento irresistible. Al encarnar la historia en marcha, se indigna de encontrar en su camino tantas momias, tantos vestigios del Antiguo Régimen. Como no puede cortarles la cabeza, les comunica que deberían estar muertos.


 

El pasado 11 de marzo un acto "burocrático" diseñado en los despachos oficiales, no se sabe aún con certeza si como resultado de la necesidad, de una muestra más de poderío y arrogancia, del desconocimiento profundo o de la convicción de impulsar una mayor justicia redistributiva, puso en evidencia la convicción "democratista" enviando al exilio a la modestia.


 

Para el diccionario de la lengua, "modestia" prevé 3 acepciones: la primera la refiere a la "Virtud que modera, templa y regla las acciones externas, conteniendo al hombre en los límites de su estado, según lo conveniente a él", la segunda como "cualidad de humilde, falta de engreimiento o de vanidad" y la tercera "Pobreza, escasez de medios, recursos, bienes, etc."


 

Es esta última acepción la que parece desvelar a quienes se comprometieron públicamente a mejorar la calidad de las instituciones.


 

Frente a las tensiones y reclamos con que se expresan las demandas sociales, un político no debe ser "modesto". Quienes detentan el poder no pueden dar muestras de "pobreza, escasez de medios, recursos, bienes, etc". Por el contrario deben poner en evidencia que dispone de todos los recursos y que éstos pueden ser crecientes, que tiene la capacidad de controlar y movilizar todos los medios posibles y dar muestras de inequívocas de que esos desafíos pueden ser sancionados con estragos mayores.


 

La sociedad rechaza la reivindicación de la modestia como forma de debilidad y descreen de los discursos que intentan travestirla con arrogancia.


 

La sociedad enfrenta una cuestión fundamental: la exclusión social.


 

Para que el dinamismo económico exista, ésta debe ser resuelta. Es un requisito básico.


 

No sólo la padecen, los sectores más marginados y pobres de la sociedad. También alcanza a los talentos. Es obvio que las urgencias y la masividad de la primera, empequeñecen la segunda. Las consecuencias que ambas formas producen, sin embargo, afectan de modo estratégico el futuro como Nación y ponen límites muy precisos a su destino.


 

La inclusión social se produce cuando se es capaz de ofrecer empleo decente o condiciones para el desarrollo del potencial emprendedor, para que se pueda expresar y aportar la creatividad y capacidad de las personas.


 

La inclusión social debe ser sustentable y para ello requiere de un ambiente de alta calidad institucional que consolide los empleos y las empresas; para que se desarrollen las capacidades y competencias; para que los beneficios sean reinvertidos en la ampliación de las bases de sustentación del sistema y la innovación y la inclusión social adquieran no carácter especial o puntual sino permanente.


 

Mencionábamos al inicio el uso de confuso de los términos; "dinamismo económico" no es mero crecimiento de variables manipuladas, la "calidad institucional" no se construye ni a los gritos ni con chicanas y picardías ni con prepotencia y matones.


 

Los indicadores macroeconómicos son una condición necesaria pero no suficiente para que el dinamismo económico desarrolle y fortalezca las capacidades innovadoras y de lugar a mayores y mejores empleos.


 

La modestia que se reclama en democracia es la "virtud que modera, templa y regla las acciones externas, conteniendo al hombre en los límites de su estado" y es el fundamento de la legitimidad y la convivencia.


 

Es esa modestia la que lleva a los ciudadanos a respetar el imperio de la legalidad política reflejada en una elección que nadie ni intenta ni sueña en alterar y de la que pareciera ser algunos funcionarios dudan tal vez como autodefensa y visos paranoicos que como realidad consistente.


 

La innovación es una demanda social urgente, sea en materia de procesos productivos, de gestión organizacional o de metodologías relacionales que la Argentina no puede responder mientras persistan condiciones ambientales en la sociedad que inhiben la creatividad, la imaginación y los desafíos para engendrarla.


 

La Semana de Mayo puede ser una oportunidad para la reflexión.


 

En esos tiempos la sociedad decidió dejar de ser un Virreinato, transformar las instituciones e iniciar el difícil y tortuoso camino para constituirse en una República.


 

Todavía estamos en eso.


 

Semana de Mayo de 2008

16 mayo 2008

UNA NUEVA DEVALUACIÓN DESATARÍA OTRAS TORMENTAS


 

Hoy se necesita un shock muy importante de innovación tecnológica en la industria


 

Entrevista al Lic Carlos Guillermo Schwartzer - Publicada en El Economista 09/mayo/2008


 

"La economía ya está desacelerada". Así define el economista Carlos Schwartzer a la coyuntura económica actual y advierte que en el sector industrial se achicaron fuertemente los márgenes de ganancia, que era el colchón que permitía autofinanciar la actividad, y hay preocupación por el fuerte ingreso de mercadería importada. Schwartzer es asesor de importantes cámaras industriales de la Provincia de Buenos Aires y Capital Federal, se ha desempeñado durante mucho tiempo como asesor de la Secretaría de Industria y conoce desde adentro el día a día de la dinámica productiva empresarial. En diálogo con El Economista señaló que en el tema financiero se vienen cuatro años muy duros, con vencimientos importantes, que una nueva devaluación no resolverá los problemas de competitividad que mantiene la Argentina y que como medida inmediata, el gobierno debería bajar los subsidios y blanquear las tarifas. Las siguientes fueron sus principales afirmaciones:


 

El Economista: ¿Cómo sigue la economía? ¿Se desacelera, se cae?

Carlos Schwartzer: La economía ya esta desacelerada. Desde noviembre del año pasado se comenzó a sentir un menor ritmo de crecimiento en la producción y los últimos indicadores oficiales lo están reflejando. Pero acá hay un tema que el gobierno se resiste a plantearle a la sociedad y es la deuda externa. Toda la crisis que están viviendo algunos sectores con el gobierno, tienen como trasfondo resolver el problema de la deuda externa. El gobierno renegoció la deuda en 2005 y no fue muy explícito con la sociedad sobre los alcances de la negociación. Ahora nuevamente aparecen los vencimientos, son cuatro años de vencimientos muy fuertes que se vienen por delante.


 

E.E.: ¿Y cómo vienen las decisiones de inversiones de las empresas en este contexto?

C.S.: Hay sectores que mas allá de lo que suceda en materia política son nichos de inversión. Esta muy claro que el sector de agro alimentos es el sector estratégico de la economía Argentina y de que allí las inversiones, mas allá de lo que pase con el gobierno, se van a desarrollar. El USDA hizo una recientemente una investigación sobre la Argentina y llego a la conclusión que el sector agropecuario del país es mas competitivo que el agro de EE.UU.. Pero el problema son las inversiones netas en el sector industrial, donde se están achicando los márgenes. La única forma que tenían de autofinanciarse los empresarios industriales era sobre una tasa de rentabilidad que ahora se cayó. Con lo cual ese colchón que les permitía sostenerse, ya no está y simultáneamente ingresan importaciones que desplazan a la producción nacional y generan una competencia al mejor estilo de la época de Cavallo, donde con importaciones se sostenían los precios.


 

E.E.: Muchos industriales están pidiendo una nueva devaluación, ¿ayudaría?

C.S.: La devaluación no resuelve este desplazamiento, no resuelve la competitividad. Hoy se necesita un shock muy importante de innovación tecnológica en la industria. Devaluar es un salto que implica desatar otras tormentas. Quienes piden una nueva devaluación tienen que tener claro que el movimiento sindical no se va a quedar de brazos cruzados y pedirán acompañar esa devaluación en sus salarios. Porque el componente importado de la producción va a hacer que esa devaluación se traslade a los precios. El tipo de cambio no debería ir más allá de $3,22-$3,25 porque en los hechos se van a replantear problemas de costos y salarios. La devaluación no es la solución.


 

E.E.: ¿Y cuál es entonces?

C.S.: Hay que hacer un examen del funcionamiento de la estructura económica de la Argentina. Pensar seriamente cuál es el rol de Estado en la economía y si la política actual se subsidiar todo para tapar el sol con las manos es sustentable. El Estado argentino hoy tiene una participación inmensa en la economía. Y lo que se necesita es generar una política de mayores incentivos al sector privado, con políticas regulatorias claras, pero que incentive al sector privado. En América latina ya no es posible pensar en un modelo donde el sector estatal tenga esta dimensión.


 

E.E.: O sea, achicar el gasto

C.S.: El problema no es el tamaño del gasto sino como se genera el ingreso que sustenta ese gasto. Hoy por hoy el sustento del ingreso que genera la posibilidad de hacer ese gasto es fantasioso, no se puede pensar en gastar así sobre la base de las retenciones, de impuestos indirectos, y de no hacer una ley de coparticipación federal de impuestos nueva. La política de ingresos esta basada en impuestos indirectos, que la hace hiper regresiva, y en un esquema de retenciones que finalmente tiene un límite. Las retenciones como pilar de los ingresos no es sustentable porque es probable que el precio de los commodities caiga, porque su precio esta montado sobre una gran especulación.


 

E.E.: ¿Cómo estima que se va a resolver el conflicto del campo

C.S.: Ahí vamos a saber quien gobierna en la argentina si Cristina o Néstor. Hoy por hoy las ideas de Alberto Fernández chocan con las de Néstor Kirchner y Cristina tendrá que resolver. Si no hay vuelta atrás con las retenciones, queda claro que quien decide es él.


 

E.E.: ¿Cuál debería ser una política económica para hacer ya?

C.S.: Comenzar a bajar los subsidios y blanquear las tarifas. El gobierno tiene que normalizar la economía eliminando los subsidios. Será conflictivo, pero ahí esta el rol del Estado para moderar esos conflictos. Aunque a muchos no les guste, el modelo económico de este gobierno es el mismo que teníamos durante los '90.


 


 


 


 


 

14 mayo 2008

“El Mayo Francés fue sólo una pantomima”

Lo afirma el filósofo Alain Finkielkraut


Miércoles 14 de mayo de 2008

Publicado en la Edición impresa en "Los intelectuales del mundo y LA NACION"


PARIS.– Entre todos los actores del Mayo del 68, el francés Alain Finkielkraut es, probablemente, el más crítico de ese movimiento, que muchos vieron como génesis de una nueva sociedad. "Fue una pantomima disfrazada de drama", dispara. Filósofo, polemista, provocador y ultralaico, este defensor del orden, la escuela y los valores tradicionales de Occidente es detestado por sus múltiples enemigos, que lo llaman reaccionario cada vez que abre la boca.


Estoico al límite de lo absurdo, "Fink", como se lo llama, sigue denunciando "el progresismo blando de los biempensantes", "el racismo antiblanco" y el renacimiento del totalitarismo en nombre de un "absurdo mestizaje universal" y de un "igualitarismo que se confunde con la indiferenciación". A los 59 años, el más polémico de los nuevos filósofos dice: "No creo que haya que dar al Mayo del 68 un papel histórico. Francia ha caído una vez más en la trampa de la conmemoración".


–Pero ¿qué fue el Mayo del 68?


–Fue simplemente un momento de un proceso anterior. Un proceso ya analizado por Alexis de Tocqueville [1805-1859]. Cuando Tocqueville viajó a Estados Unidos y descubrió allá el peso de la democracia, en vez de tratar de comprender la historia a partir del concepto de civilización, decidió estudiarla a partir de la igualación. Porque la igualdad, tal como se presenta en las democracias modernas, es un fenómeno ambiguo, del que Tocqueville ve desprenderse dos tendencias: una que provoca la apertura del espíritu, mientras que otra, por el contrario, produce su estrechez.


-Usted critica, sobre todo, a la escuela actual.


-Porque los papeles de maestro y alumno fueron totalmente transformados. Después de los 60, la escuela terminó convirtiéndose en una institución educativa igualitaria. La autoridad del maestro sobre el alumno fue profundamente cuestionada. Hasta la misma transmisión del conocimiento fue calificada por Pierre Bourdieu de opresión. Todo el problema está allí: ¿es posible devolver a la escuela su especificidad institucional en un mundo que se dice totalmente democrático? Yo soy muy escéptico.


-Según usted, es un error erigir la discriminación como un crimen mayor en nuestras sociedades occidentales.


-Así es. En un primer tiempo uno está contento porque dice: ¿qué puede ser peor que excluir a alguien por su religión, sus orígenes, su sexualidad, etcétera? Pero, poco a poco, termina dándose cuenta de que es la discriminación misma -es decir, el discernimiento- lo que se califica de racismo. Ya no tenemos el derecho de hacer diferencias entre los seres humanos. O, más bien, toda diferencia debe ser pensada desde una óptica igualitaria.


-Usted también critica lo que llama la ilimitación de los derechos humanos.


-El individuo es antes que nada considerado un ser titular de derechos. En apariencia, a los derechos del hombre se opone su supresión, es decir, la dictadura. Pero las cosas son mucho más complejas. En Francia, por ejemplo, después de Mayo del 68 apareció un nuevo derecho: el derecho al diploma. Cuando el alumno no consigue ese diploma, se denuncia inmediatamente el fracaso de la escuela, jamás el fracaso del alumno. Porque el alumno tiene derecho a una educación, a un diploma y después a un trabajo. Si no lo obtiene es culpa de la escuela. Y por eso, el alumno tiene razón de rebelarse. Todos los años en Francia hay manifestaciones de alumnos. Todos los años se habla de un nuevo 68. Pero los archivos son de una claridad aterradora: aquellos jóvenes nos expresábamos muy bien. Leíamos sin parar, éramos lectores voraces, y no telespectadores. Dijimos muchas tonterías, pero con un discurso muy bien estructurado. Hoy, el lenguaje de los jóvenes es terriblemente pobre; la sintaxis, calamitosa, informe. Ese es el resultado de un proceso en el que, en nombre de la igualdad, dimos la palabra a los niños en vez de darles el idioma.


-Usted se califica de "militante gregario de Mayo del 68". ¿Qué quiere decir con eso?


-Nosotros no nos rebelamos porque la situación en la que vivíamos fuera insoportable. No tenía nada de insoportable; era más bien confortable. Mayo del 68 fue un gran movimiento mimético. Se dice que fue un gran momento libertario. En realidad, nos imitábamos unos a otros. Ese fenómeno de imitación generalizado tenía algo de fascinante. En el fondo, sabíamos que éramos sólo unos imitadores. Que se trataba de una pantomima disfrazada de drama.


-¿Qué responde a quienes consideran que usted, como André Glucksmann, se ha transformado en un verdadero reaccionario?

-El regreso estrepitoso de la categoría de reaccionario significa que el paréntesis antitotalitario se está cerrando. Hay dos campos: la humanidad y sus enemigos. Desde Mayo del 68, los adolescentes y los intelectuales están tentados de concebir la política como la continuación de la guerra por medio de la injuria. Camus decía: "El demócrata es modesto. Admite que el adversario puede tener razón, lo deja expresarse y acepta reflexionar sobre sus argumentos". Pero ahora el demócrata ha sido reemplazado por el democratista. Para éste, la democracia no es un espacio donde se intercambian opiniones: es un movimiento irresistible. Al encarnar la historia en marcha, se indigna de encontrar en su camino tantas momias, tantos vestigios del Antiguo Régimen. Como no puede cortarles la cabeza, les comunica que deberían estar muertos.


Por Luisa Corradini - Corresponsal en Francia


Recomiendo leer del mismo autor:
La Humanidad perdida / La ingratitud / La derrota del pensamiento / El nuevo desorden amoroso (junto con Bruckner)

30 abril 2008


LAS FRONTERAS YA NO ESTAN EN LOS LIBROS DE GEOGRAFIA

“La consultora de riesgo Standard and Poor´s otorgó a Brasil el “investment grade”

La noticia es breve. No tiene “letras de molde” ni tampoco se habrá de vocear en los andenes de las terminales ferroviarias. Es terminante.

Podríamos decir desde una nueva concepción de la Estrategia, que marca una frontera. O tal vez es la verdadera frontera.

Sólo recordemos que hace unos días atrás Standard & Poor’s Ratings Services revisó “Negativa” desde “Estable” la perspectiva asignada a sus calificaciones sobre la República Argentina -‘B+’ en escala global y ‘raAA’ en escala nacional-.

La medida se basa, señaló la Consultora, “en una falta de iniciativa del gobierno a implementar políticas correctivas respecto a las actuales distorsiones en el funcionamiento de la economía “

“En opinión de Standard & Poor’s, el actual paquete de políticas acrecienta la posibilidad de que continúe el aceleramiento de la inflación, lo que podría debilitar la cohesión social y generar una mayor intervención directa del gobierno en la economía”. “Las expectativas de inflación han llegado hasta 32% para los siguientes 12 meses” señaló la Consultora más adelante en su Informe.

Agregando que ““Las expectativas sobre el avance de la inflación y las distorsiones en la economía mediante controles de precios, subsidios y regulaciones adicionales, afectarán las perspectivas de crecimiento ahora que se ha reducido la brecha del producto de la Argentina. Un menor crecimiento podría erosionar la popularidad del gobierno en un contexto donde los desafíos políticos se vienen acrecentando. Cualquier deterioro fiscal significativo que resulte de ello podría llevar a una baja de las calificaciones soberanas de la Argentina. Por el contrario, si el nuevo gobierno de Cristina Fernández introduce correcciones a la combinación de políticas de modo de hacer más sustentable el crecimiento económico, entonces la tendencia regresaría a estable”, concluyó.

Para esta frontera no se necesita ni mojón ni gendarmería. Es reconocida mundialmente y pone una clara diferencia entre ellos y nosotros.

La pregunta parece obvia, ¿es posible el MERCOSUR con estas fronteras tan infranqueables?


02 abril 2008

NINGUNA COSA SEA DONDE FALTA LA PALABRA (1)

La realidad es una provocación permanente a tratar de entender que hay detrás de los hechos, que alquimia se desarrolla detrás del espejo.


 

Quedarnos en el discurso fácil, maniqueo, con más fundamento en la lógica futbolera del "versus" que pone en evidencia el simplismo, la verba fácil y seductora aunque, alternativamente, como lo hemos escuchado en éstos tiempos, no es más que una puesta en escena de la soberbia y el atropello, pero no el intento serio y responsable de atravesar la realidad, indagarla, cuestionarla y obligarla a rebelar sus verdaderas intenciones para responder a ella de modo eficaz, eficiente, consistente y sustentable.


 

Poco importa la acción que se emprenda. Solo se trata de vencer, doblegar, empujar al otro hasta situarlo en un punto en el que sea visto como "enemigo", y consecuentemente ser el sujeto de las diatribas, humillaciones y derrotas que deben imponérsele a quienes voluntaria o a los empujones, constituimos como "enemigos".


 

No se construye una Nación con éstos métodos. No se promueve la convivencia democrática interpretando el disenso en grito de guerra. No hay sociedad en la lógica del "amigo-enemigo".


 

Nuestra humanidad tiene un sólido argumento a favor: el habla. Nos diferencia, nos articula, nos une. Sobre el se asienta cualquier forma de civilización y convivencia. Con gran acierto dice el poeta: "Ninguna cosa sea donde falta la palabra".


 

Cuando las palabras se transforman en silencios; la violencia, en cualquiera y todas sus formas, invade el espacio, lo transforma y sólo pretende la humillación y la derrota del otro. No hay freno, no existe la pausa. El silencio en el minuto siguiente, anuncia la soledad, la derrota de la convivencia.


 

En la Argentina el diálogo, el ejercicio del habla que expresa las razones de los acuerdos y diferencias ha sido reemplazado por el debate. El primero es la forma pacífica en que los seres humanos expresan sus ideas y sus afectos, el otro es contienda, lucha, combate.


 

La cuestión del sector agropecuario se transformo rápidamente en un "debate", en una puesta en escena de la violencia verbal, de un combate que sólo se satisface reduciendo al otro al silencio.


 

Pero unos y otros. Todos, cada uno de los argentinos –y con mayor responsabilidad quienes han sido elegidos como líderes de la comunidad – escondemos, en estas escaramuzas, nuestro verdadero problema, nuestra más inmediata realidad: la deuda externa.


 

De eso no se habla. El silencio se ha adueñado del problema y en eso, parece ser, estamos de acuerdo. Hablar de ella es obsceno. Quién lo hace comete el peor de los pecados: dar la palabra a quién hemos condenado al silencio.


 

Dicen los que más saben: el país crece, el consumo crece a tasas impredecibles, "estamos bien y vamos mejor", la macroeconomía nos garantiza el éxito y el contexto internacional nos augura un futuro venturoso. Como prueba, tenemos las reservas de dólares que son record histórico, la recaudación supera las expectativas y alardeamos de haber reducido la pobreza, más aún, algunos hasta nos dicen que los cálculos señalan que "somos felices" ¿Qué más se puede pedir?


 

Algunas otras voces señalan, tibiamente, que hay que ajustar la "meso economía" (nuevo termino acuñado para señalar los ruidos y desajustes del corto plazo) pero no son muy escuchadas y vistas con desdén. Es más, quienes señalamos asimetrías, desajustes, incoherencias, somos enviados al territorio de los pesimistas militantes, nos constituyen "en pájaros de mal agüero" y reducidos al silencio.


 

Quitar el habla, arrebatar la palabra es el modo de derrotar, de vencer a quienes, con sus ideas y discursos amenazan nuestra "prosperidad", a quienes pretenden advertir sobre la "desnudez real".


 

La cuestión podría resumirse en una pregunta, ya formulada por Lord Keynes: "¿quién pagara la deuda?" (Aunque la pregunta que daba título a su escrito era ¿Quién pagara la guerra? y que hemos transformado en una pregunta más genérica: ¿quién pagara los desaguisados de la política pública?)


 

En aquellos tiempos, el Lord inglés con mucha flema señaló que la respuesta era: "un poquito de inflación". 


 

Pero vuelvo a preguntar ¿quién pagará la deuda? ¿Quién le pagara al Club de París? ¿Quién habrá de pagarle a los holdout? ¿Quien habrá de pagar la deuda con nuestros aliados venezolanos? ¿Cómo es posible que ésta haya crecido si la estrategia declamada era el "des endeudamiento" ¿Qué pasó?

 
 

Cuando preguntamos ¿quién pagara? no nos referimos a otros, ajenos, extraños. Otros. Sino que ponemos nuestro foco en nosotros mismos, habida cuenta de que no hay otros que puedan sustituirnos.


 

Bajo el argumento de la defensa del gobierno democrático y el fortalecimiento de las instituciones, las movilizaciones y actos masivos respaldaron la respuesta del Gobierno: TODOS. Pero todos sabemos que seremos sólo algunos, que aunque mayoría, carecemos de voz, nos es limitada el habla.


 

Las corporaciones multinacionales giran al exterior sus dividendos y están muy lejos de reinvertir sus ganancias en la Argentina, entonces, esos NO. Basta con mirar el Balance de Pagos para comprender el sentido de su respuesta.


 

Hay unos cuantos con ciudadanos que tienen alrededor de u$s 115.000 millones de dólares depositados en el exterior. Esos ya expresaron claramente que ¡¡NO!!., para decir en criollo, más que golondrinas fueron teros: en un lado pegan el grito y en otro ponen los huevos.


 

Pero hay más. Podríamos continuar la lista de quienes disponen de la capacidad de decir NO, "a mi, ¿porqué me miran?"


 

En resumen, vamos quedando pocos.


 

Como decía Lord Keynes, un poquito de inflación, que degrada el salario, y, adecuadamente (y vaya si lo hace) recaudada en los impuestos indirectos (IVA, Combustibles, Transacciones Financieras) para que los asalariados, las PYME y los sectores más marginales y empobrecidos ¡¡zácate!!, pongan su parte.


 

Como la Cándida Erendida quedaremos las mayorías populares, encadenadas a la obligación de pagar el ilegitimo endeudamiento a los que nos sometieron las dictaduras militares (todas, no hay light o heavy) y las tropelías, indecisiones y cobardías de quienes decían velar democráticamente por nuestros intereses.


 

Tampoco podremos apelar al olvido. Vale recordar acá una anécdota relatada a La Nación en el 2004 por Delfim Neto:


 

"En 1982, en plena crisis económica en la Unión Soviética, Mikhail Gorbachov fue a Inglaterra para pedir crédito. Fue recibido con una de esas comidas amigables, con brandy, cigarros cubanos, todo en un ambiente sumamente cordial. Después del postre, Gorbachov explicó que necesitaba un crédito. Entonces, el presidente del Banco de Inglaterra abrió un cajón, sacó un mazo enorme de papeles y dijo: «Primero, señor Gorbachov, vamos a discutir esto». «¿Qué es eso?», preguntó Gorbachov. «Estos son los pagarés que su zar dejó impagos en 1917»."


 

Pero, volvamos a la cuestión de fondo.

 
 

¿Qué hay detrás de ésta crisis? Muy sencillo: la respuesta a quien pagará la deuda. En éste estado de cosas una sola cosa es cierta, un poquito de inflación ya no alcanza.


 

¿Podremos hablar, dialogar y ponernos de acuerdo sobre éstas cuestiones sin tener que recurrir a las escenas que sobrevivimos en las últimas semanas?

 
 

(1) Johann Christian Friedrich Hölderlin en la 11.ª y 12.ª entrega de los Blätter für die Kunst del año 1919. Citado por HEIDEGGER, M., "De camino al habla", Ediciones del Serbal, Barcelona, 1990

21 marzo 2008

El retorno de la economía clásica

Desde diversos ámbitos y medios de comunicación, ante la caída de sólo el 4% en los precios de los commodities, se comenzaron a emitir señales de alarma y duda sobre la sustentabilidad de la columna maestra de la ingeniería económica que desarrollo el Gobierno Nacional desde el 2003.


 

Pero en nuestros escritos ya lo veníamos advirtiendo. En ningún caso se trataba de un ejercicio astrológico, magia predictiva o el ejercicio de un pesimismo militante, sino, simplemente, de la aplicación de los PRINCIPIOS TEÓRICOS DE LA ECONOMÍA POLÍTICA.


 

Bastardeada, relegada al campo de la pseudo psicología, premiada por sus infidelidades con las matemáticas, elevada a los altares ó lapidada, según la ocasión y la región del mundo, de modo simultaneo y casi siempre por sus devaneos con la política en sus peores expresiones de picaros, malevos y traficantes de influencias han "fundado" la profesión de economista asignándoles el rol de palafreneros o bufones, la ECONOMIA POLITICA (y no la economía a secas) se constituye, pese a todo en una ciencia que da cuenta de modo eficaz, eficiente y consistente de la dinámica y desarrollo de la organización social de la producción capitalista.


 

Pero los profesionales de la economía deben, sistemática y recurrentemente, hacer profesión de fe neo clásica, deben como quién reza un eterno Credo, renegar de los infieles que proclaman una omnipresente crisis que agota la paciencia y pone limites a la esperanza y golpearse el pecho proclamando que la única verdad, no es la realidad, sino los sortilegios que provee ese espacio ideal llamado "mercado".


 

Pese a la recurrencia de los mediocres "a castigar al mensajero", a mostrar el fracaso y frustración de éstos "profesionales" a los que obligan, para sobrevivir, a convertirse en agoreros, en adivinos de un futuro que siempre cambia y que solo les paga con mofa o la reprimenda sobre sus fallidos augurios.


 

No se trata de una defensa corporativa sino de repasar algunas cuestiones que hacen a los rasgos más básicos de ésta organización social y que intentan aportar a la comprensión sobre porque algunos acontecimientos no son más que la puesta en acto de los rasgos más básicos del desarrollo capitalista.


 

En pleno auge del "absolutismo" proclamado en Francia por Luis XIV, continuado por Luis XV y que viera su fin en la guillotina de la Revolución Francesa, un "economista" (o tal vez el primer economista), François Quesnay publicó primero en el artículo Granos de la Enciclopedia (obra monumental de la Ilustración) y luego en un pequeño opúsculo que se tituló "Tableau Economique" la razón fundamental de porque, quienes enfrentan una producción de tipo capitalista deben tener, necesariamente, como contrapartida un "algo más" que es la retribución por haber asumido el riesgo de la aventura que supone la producción.


 

La cuestión fundamental es que quienes enfrentan la producción capitalista ANTICIPAN los medios para que la producción se desarrolle, es decir, aportan las materias primas e insumos, el espacio físico, pagan a quienes participan antes de vender lo que se ha producido, pagan sus impuestos con independencia de los resultados y tienen una virtud que algunos años después describiera con bastante precisión Josef Shumpeter: el espíritu de aventura y el saber esperar.


 

Sino se cumple o se cuestiona la premisa básica que señala que para que el proceso de producción capitalista se desarrolle "alguien" (o más específicamente un empresario) debe anticipar los medios de producción y que como retribución al riesgo implícito y a la capacidad puesta de manifiesto de esperar los resultados, debe tener una ganancia, queda afectada la capacidad de continuar desarrollando ese proceso productivo, en tanto y en cuanto, éste modo de organizar la producción material que es el capitalismo no admite la beneficencia en éste nivel.


 

La discusión sobre las retenciones al sector agropecuario no puede reducirse a la fijación única de un impuesto (retenciones) que intente captar una parte de los "super precios" que hoy aparentemente perciben los productores, es decir quienes anticipan, a riesgo propio su capital.


 

¿Por qué decimos "super precios" y que éstos no responde a la realidad productiva?


 

Porque, como venimos señalando en nuestras publicaciones, los astronómicos valores que alcanzaron los commodities se justifican en virtud de un movimiento puramente especulativo del mercado financiero que convierte en "activo subyacente" cualquier mercancía que se muestre como socialmente necesaria (sean casas o granos) y erige desde allí los famosos "derivados".


 

No pretendemos constituirnos en defensores de quienes, cuando se analiza la historia, han hecho y hacen uso de un recurso –la fertilidad de la tierra – cuya apropiación no es objetable en términos de organización capitalista pero que si obliga a quienes la poseen a contribuir al conjunto de las necesidades sociales.


 

La cuestión, entonces, a resolver es cual es el punto de acuerdo donde los que anticipan y corren riesgos decidan continuar haciéndolo porque la retribución lo justifica y la sociedad que demanda de los recursos que ellos producen para alimentarse y sostener la organización social que los contiene a unos y otros.


 

Ni estos precios internacionales ni estas demandas de la política pública son sustentables.


 

Pero para poder avanzar y restablecer la confianza ahora quebrada es indispensable que previo al reinicio del diálogo el Estado Nacional debe dejar dos cuestiones en claro: cual el aporte que demanda y con que destino y que acciones y políticas habrá de diseñar e implementar para hacer sustentable ese aporte.


 

Pero más allá de definir éstas cuestiones que restablezcan la convivencia, lo que no implica negar la posibilidad de conflictos, el Estado Nacional debe definir que hará si los precios de los commodities, que hoy son la columna vertebral de la política de tipo de cambio nominalmente alto y según dicen, remedio para contener las presiones inflacionarias, se derrumban y los millones de dólares que se programaban recaudar para satisfacer el continuamente creciente endeudamiento público, no están disponibles.


 

Esta es la cuestión. Este es el problema.


 

¿Podremos razonablemente debatir sobre él?

10 marzo 2008

NOVEDADES EN FINANCIAMIENTO Y PROMOCION DE INVERSIONES ¿ALCANZAN?

FINANCIAMIENTO PARA PYME

Después de quince años en que las Pymes tuvieron que ajustarse a un máximo de $5 millones cada vez que pensaban en emitir deuda, el viernes pasado el Poder Ejecutivo aprobó un decreto que amplía ese límite hasta $15 millones. Este proyecto venía siendo impulsado por la Comisión Nacional de Valores (CNV) hace varios meses, con el objetivo de que las Pymes tengan un mayor acceso al fondeo a través del mercado de capitales.


 

PROMOCIÓN DE INVERSIONES: FINALMENTE SERÁ LEY


 

El Senado de la Nación convertirá esta semana en ley el proyecto enviado hace más de un mes por el Poder Ejecutivo al Congreso, para mantener el régimen orientado a estimular las inversiones de bienes de capital con destino a la actividad industrial y obras de infraestructura. El proyecto, finalmente aprobado será girado al Poder Ejecutivo para su promulgación y reglamentación.


 

Para quienes lo soliciten tenemos a disposición el texto aprobado por Diputados y que será, ahora sin modificaciones, sancionado por el Senado (para solicitarlo enviar mail a: cgschwar@speedy.com.ar)


 

Recordamos la necesidad de solicitar a las Cámaras Empresarias la intervención en el proceso de reglamentación a efectos de evitar que se repitan las dificultades que debieron afrontar las PYME en las presentaciones hechas durante la vigencia de la ley 25.924 y que ésta ley toma como base.


 

Un aspecto básico debe ser contemplado y resuelto para que éste instrumento no vuelva a ser intrascendente para las PYME: la complejidad de la presentación de los proyectos que no difiere de la solicitada a las grandes empresas.


 

LEASING: UN INSTRUMENTO PRO INVERSION


 

Recomendamos a las Empresas solicitar a las Cámaras Empresarias el desarrollo de gestiones tendientes a dar carácter permanente a lo dispuesto por el artículo 1º del Decreto 1352/2005, el que una vez vencido en sus beneficios no fue prorrogado, pese a que oportunamente se enviaron notas a la Ministro Micelli solicitando su extensión

Tal vez, el incremento de las tasas de interés de los contratos de leasing desalentaron en las PYME ésta modalidad de que ha permitido afrontar el necesario e indispensable re equipamiento, ampliación y modernización de su estructura productiva y ha resultado ser un instrumento que con mucha agilidad ha resuelto la demanda de inversión de las Pequeñas y Medianas Empresas.

La reducción de los plazos que establecía el Decreto 1352/2005 resultaba una innovadora y muy interesante facilidad para el acceso de las PYME al leasing. Al reducir en un 50% los plazos de amortización de los bienes generaba una importante reducción de los costos financieros de las operaciones poniendo en evidencia la importancia de la medida que estimamos debe ser repuesta.

De esa manera, las PYME han podido acceder, con mayor facilidad, a la renovación, modernización y/o ampliación de su equipamiento productivo.

Dos cuestiones fundamentales hacen a la necesidad de retomar los criterios sustentados por el Decreto 1352/05

  • Las políticas anti inflacionarias requieren, para ser sustentables, mejorar, ampliar y modernizar la base productiva para desarrollar una oferta amplia y diversificada.
  • El incremento de las importaciones, que de ser complementarias han pasado a ser sustitutivas de la producción nacional es un llamado de atención de singular importancia para las empresas y en particular para las PYMI. Las consecuencias de dicha tendencia finalmente afectan a la Industria Nacional y la toma de conciencia de haber sido indiferentes, suele ser tardía.


 

La baja de la tasas nominales de interés en las operaciones de leasing y su alineamiento con valores de tasas reales prácticamente neutra, lo que constituyen una oportunidad.

06 marzo 2008

¿FALTA CREDITO O FALTA VISION?


 

Las debilidades en materia de política financiera, en particular ligada a la gestión de lo que podemos llamar de modo genérico el "post default" no ayudan ni favorecen la posibilidad de un fondeo fluido del sector financiero privado capaz de dar sustento a la financiación a largo plazo.

Esa debilidad resulta un buen argumento para la Banca que prefiere el "menudeo", es decir las líneas de créditos personales a un costo financiero total real (es decir la tasa de interés pactada más los gastos de todo tipo asociados al principal) que por su nivel (entre 45 y 70 % anual) generan una rentabilidad bancaria que de ningún modo es posible de realizar prestándole a la producción.

Con éste cuadro, las Empresas, y en particular las PYME, reclaman al Gobierno el desarrollo de una política de financiamiento, orientada hacia la inversión y la ampliación del capital de trabajo, que refleje costos financieros y condiciones compatibles con las políticas de estabilidad de precios y que, fundamentalmente, sea verdaderamente accesibles para las PYME.

En ése sentido hemos acompañado y apoyado dicho reclamo porque, entendemos, es un aspecto fundamental para hacer sustentable y consistente el Desarrollo Nacional.

Ayer, en el Gobierno Nacional anunció, con toda la pompa, el lanzamiento de un plan financiero que será gestionado por el Banco Nación por $ 5.000 millones y a una tasa del 12%. Dicho plan será complementado por los Bancos Provincia de Buenos Aires y Ciudad.

Si bien muchos se preguntan si sólo será un anuncio más, en nuestra visión es posible que la decisión política convierta la promesa en realidad.

Simultáneamente, se conocieron los datos de las operaciones de canje de cheques diferidos, sean avalados o patrocinados, que las PYME pueden realizar a través del mercado de capitales. Según ese informe, durante el mes de febrero se produjo la reducción de tasas más importante desde el inicio de la serie histórica de este mercado: pasan del 14.88% al 11.67%, es decir, caen un 22%. Si bien se acompaña al resto del mercado de tasas, la variación porcentual es mayor, ya que por ejemplo la BADLAR registró una variación de apenas el 5% en el mismo período. De hecho, es el menor nivel de tasas desde Julio de 2007, mes en el que se operaron tasas promedio del 10.78%.

Plazo Días

Volumen

Tasa Prom

% Total

0-30

4,333,683

8.48%

8.26%

31-60

9,404,501

10.18%

17.92%

61-90

9,783,060

10.99%

18.64%

91-120

9,296,791

11.53%

17.71%

121-150

6,008,929

12.23%

11.45%

151-180

6,309,383

13.75%

12.02%

181-210

3,559,290

13.14%

6.78%

211-240

966,807

13.72%

1.84%

241-270

931,552

14.19%

1.77%

271-300

610,911

15.33%

1.16%

301-330

303,453

16.51%

0.58%

331-365

979,258

17.89%

1.87%

 

Prom sistema

11.67%

 

Prom patrocin.

15.17%

Prom avalados

11.24%


 

En éste punto aparece nuestra primera inducción a la duda.

Pese a la baja de tasas, el volumen de cheques descontados a través del mercado de capitales sólo ha crecido un 18% respecto de Febrero de 2007 y un 14% respecto del mes anterior (Enero de 2008).

Los valores operados en el mes totalizan unos 1758, por lo que se mantiene dentro del promedio observado para el último semestre. Con $52,5 millones de operaciones, el monto promedio de los cheques operados fue de 29.800.

Poco volumen para una demanda que se declara tan habida.

Es cierto que para poder desarrollar ésta operatoria las PYME deben contar con el aval de una Sociedad de Garantía Recíprocas (SGR) en cuyo caso la operatoria se denomina "avalada" o con el respaldo de una Sociedad cotizante en la Bolsa de Comercio y se denomina "patrocinada".

También es cierto que para las PYME, abordar la problemática financiera mediante su inclusión en el sistema de SGR tiene un costo de entrada que puede ser importante al inicio pero también es cierto que cuando se distribuye en el tiempo y los ahorros de costo financiero, ésa "cuota de ingreso" se diluye en su totalidad. También es cierto que funcionar dentro del sistema de SGR requiere "mostrar" balances apropiados y un adecuado orden administrativo, lo que para muchas PYME resulta un cambio cultural de singular importancia que debe ser acompañado por sus profesionales asesores (Contadores y Abogados).

En ambos casos ese cambio cultural es, podemos decir, muy difícil de comprender y realizar dado que las estrategias de supervivencia desarrolladas en las sucesivas crisis han internalizado una "cultura de resistencia" que impide una visión de mediano y largo plazo que incluya la estabilidad tanto económica como de las propias reglas de juego.

Las constantes mutaciones de tipo institucional son la excusa que desalienta las mejores prácticas de la gestión empresaria. ¿Es sólo una actitud defensiva fundamentada en la experiencia o se trata de una falta de confianza en el porvenir?

Si sólo fuera producto de la experiencia, la cuestión no sería tan compleja. La estabilidad institucional habrá de crear las condiciones para revertir y superar los recuerdos. Fundar confianza en el porvenir, es decir generar condiciones de previsibilidad y sustentabilidad para la política económica que se propone, es una tarea, que aparece como más compleja.

En consecuencia, ¿cuál es la causa por la que las PYME no hacen uso del Sistema de SGR y de los beneficios derivados de los instrumentos que se desarrollan asociados a las garantías que éste sistema otorga?

La segunda fuente para nuestra duda esta en el denominado "Leasing".

Este instrumento resulta eficaz, en sustitución del financiamiento bancario de mediano plazo para la inversión en máquinas y equipo de producción y ha sido y es una palanca importante para las PYME que explican el 90% de la oferta que las entidades financieras hacen de éste instrumento.

Más aún, hace unos pocos días la Aduana resolvió (Nota Externa 12/2008) que es posible traer bajo el régimen de admisión temporaria, bienes de capital en el marco de un contrato de leasing, decisión que aporta una mejora importante al instrumento.

No es menos cierto que desde agosto y hasta enero se verificó una suba de tasas que debilitó a éste instrumento. Sin embargo en la actualidad, la baja de 500 puntos básicos (5%) en esa tasa hace nuevamente útil éste de financiación de la inversión.

También es posible, y así lo vienen reclamando las Entidades Empresarias, que se retome el Decreto 1352/06 que permite una reducción de los plazos de amortización de los contratos para las PYME lo que implica que el costo financiero total de la inversión disminuye significativamente. Si bien éste Decreto no fue renovado, si la pretensión de la política anti inflacionaria es incrementar la oferta para descomprimir esas presiones, la renovación del Decreto 1352/06 es una señal muy alentadora.

Finalmente, ¿cuál es la razón por la que la demanda de operaciones de leasing ha retrocedido? ¿Es por el aumento de la tasa de interés en agosto? ¿Es porque los largos plazos de amortización que fija la ley elevan el costo financiero y lo hacen inviable? o ¿es porque los industriales dudan de la sustentabilidad de la política económica y la idea de los modelos "stop and go" que se sucedieron en la economía argentina están aún vivos en su memoria y afecta las decisiones empresarias?

A simple vista parece que existen instrumentos financieros de corto plazo (canje de cheques en el mercado de capitales) o de renovación y ampliación de las inversiones en bienes de capital (leasing) capaces de sustituir hasta cierto punto, pero sustituir al fin, la casi nula oferta bancaria a las PYME.

En estas horas la voluntad política fue expresada con claridad: habrá suficiente financiamiento a las PYME a tasas compatibles con la sustentabilidad de la política económica.

¿Qué falta entonces? En nuestra visión, que la decisión empresaria se exprese.

¿Podrá el espíritu animal shumpeteriano expresarse en éstas decisiones o el espíritu conservador y los discursos apocalípticos y pesimistas pondrá limites al espíritu innovador y a la audacia imprescindible que deben caracterizar al empresario y en más específicamente al PYME para alcanzar el éxito?